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Estudiantes vivió su fiesta

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Todas las imágenes en las Tribunas..

La cancha de Estudiantes vibró anoche con los festejos por el centenario del club. Embanderados desde bien temprano con cualquier atuendo rojo y blanco, unos 18.000 hinchas ovacionaron a Juan Ramón Verón cuando abrió la celebración al ingresar con la bandera conmemorativa. Luego, Oscar Malbernat generó más entusiasmo: entró con la Copa Europeo-Sudamericana, seguido de varios notables pincharratas. No faltaron Raúl Madero, Alberto Poletti, Hugo Gottardi, José Luis Brown, Eduardo Bocha Flores y Ernesto Farías, entre otros, pero todos, en algún momento, quisieron estar cerca de Carlos Bilardo, un verdadero centro de atracción. Cuando le tocó entrar en la cancha al plantel actual -guiado por Mostaza Merlo-, José Luis Calderón, Mariano Pavone y Rodrigo Meléndez cosecharon los mayores aplausos. Y también, de paso, se despidió a Juan Krupoviesa, que pasó ayer a Boca. La oportunidad fue ideal para presentar la casaca del centenario, confeccionada a la usanza de las prendas de comienzos de siglo. En el cierre, lo más curioso: la efusividad con la que los jugadores de Palmeiras, de Brasil, gritaron el gol de la victoria por 1-0 y el penal atajado a Carrusca por el arquero Deola... en el partido amistoso de la celebración. Que, además, tuvo tres expulsados.

Noche de fútbol, pasión, nostalgia y ovaciones

Noche inolvidable. Recuerdo imborrable. El pueblo de Estudiantes vivió una jornada única en el festejo de sus 100 años. Hinchas, jugadores y ex jugadores, y dirigentes reunidos en 1 y 57 rememorando aquella primera final de la Copa Libertadores frente al Palmeiras, encuentro que significó el inicio de una época de oro.

Pero el partido fue sólo una parte de la fiesta. Todo comenzó en el primer minuto del día de ayer cuando miles de albirrojos se congregaron en 7 y 53 para compartir todos juntos los primeros minutos centenarios. Y por la noche, en el estadio, hubo más sorpresas y emociones.

FIESTA ALBIRROJA

La gente de Estudiantes festejó con todo los 100 años del club. El estadio se vistió de rojo y blanco y vibró al compás de las sorpresas. Comenzó a las 20:30, con la conducción de los periodistas Walter Zafarián y Viviana Vila que primeramente se encargaron de presentar a los protagonistas de los máximos logros obtenidos por el Pincha.

Los hinchas explotaron cuando al campo de juego ingresaron los campeones de 1968 y 1983: Juan Ramón Verón (portando una bandera del centenario), Oscar Malbernat (con una réplica de la copa del mundo), Marcos Conigliaro, Eduardo "Bocha" Flores, Hugo Gottardi, Guillermo Trama, José Luis Brown, Miguel Angel Russo y Alejandro Sabella. Fue el momento de dos gritos ensordecedores: "es el campeón continental" y "volveremos a ser campeones, como en el '83" para que después el presidente Julio Alegre les entregue una medalla conmemorativa.

Carlos Bilardo llegó tarde pero no pasó desapercibido. Se ubicó en la platea de calle 1 y recibió una gran ovación, para después ubicarse en la techada.

Y la fiesta continuó. El padre Carlos Cajade hizo la bendición sobre una bandera con la insignia del centenario; ingresaron los integrantes del fútbol infantil que realizaron un pasillo humano para que ingrese el actual plantel pincha; la octava división que participó de la Copa Nike en Japón dio la vuelta vuelta olímpica paseando el trofeo obtenido; y, por último, los conductores presentaron a los deportistas amateurs de la institución.

MAS EMOCIONES

Otro de los momentos emotivos fue cuando ingresaron los futbolistas profesionales. Fueron nombrados uno a uno con el seguido aplauso de los hinchas. Pero fue Juan Angel Krupoviesa el que se llevó la mejor parte porque tuvo su gran despedida, lo que provocó que el "Tucu" derrame unas cuantas lágrimas. Por otro lado, también Ernesto Farías estuvo presente y recibió, además de una gran ovación, una medalla recordatoria.

Luego llegó el momento del Himno Nacional Argentino, que fue interpretado por una banda militar y un tenor. Y como cierre, los infaltables insultos para con el intendente platense Julio César Alak. Una noche completísima disfrutó el pueblo albirrojo para conmemorar los 100 años de vida, los cuales tendrán mañana un broche de oro con una cena que promete ser espectacular.

Recuerdo especial

Un grupo de socios e hinchas de Estudiantes se reunieron frente al lugar donde hace exactamente cien años nacía el club. Allí, en 7 entre 57 y 58, donde hoy funciona una librería comercial, estaba enclavada la zapatería que reunió a aquel grupo de idealistas que le dieron forma a lo que hoy es una de las grandes pasiones de La Plata.

Se descubrió una placa de mármol y se bendijo el lugar por parte del padre Cajade.


A la hora señalada

Una multitud pincha se reunió en la puerta de la sede a esperar el comienzo del Centenario de Estudiantes. Hubo fiesta grossa y, a medianoche, fuegos artificiales.


Valió la pena esperar 100 años. Con el correr del 2005 nomás, la expectativa de la gente de Estudiantes fue creciendo y el 4 de agosto pareció hacerse rogar más que nunca en el calendario. Finalmente el día llegó y el Pincha se convirtió en Centenario. Y los más fanáticos, más de 5.500, lo celebraron esperando el primer segundo del día en la puerta de la sede, en la Avenida 53.

Desde las 20.30, enfundados en rojo y blanco, se reunieron en la Plaza San Martín, a metros de la puerta del club. Allí los esperaba una fiesta con un DJ que animó la noche desde el arranque. "Esto es parte de lo que puede hacer la gente de Estudiantes. Lo organizamos entre todas las agrupaciones que seguimos fieles al club", explicó Oscar Torres, uno de los más animados, que pertenece a la agrupación Los de Siempre, la más antigua de las participantes.

Mientras el grupo Lito y Gente Joven hacía su show, la Comisión Directiva y los ex presidentes se reunieron en el interior de la sede. Luego del ágape fueron invitados a sumarse al festejo popular. Afuera el escenario ya había sido copado por una batucada y, un rato más tarde, una murga continuó la fiesta que sólo permitió dos colores por cabeza: el rojo y el blanco. Cada tanto, desde el equipo de sonido salían los relatos de los goles más importantes de la historia Pincha. No faltaron quienes exhibieron camisetas y otros trofeos de época que estuvieron guardados celosamente durante años.

Pasadas las 23.30, el reloj de la cuenta regresiva, una de las sorpresas que se habían anunciado, pasó a ser el protagonista principal. El repertorio de cada domingo fue repasado una y otra vez hasta que las agujas se juntaron en las 12. Entonces salió el feliz cumpleaños, mientras volaban los abrazos y más de uno aprovechó la situación para brindar por décima vez. La vieja sirena, recuerdo sonoro imborrable de las épocas de gloria copera, se escuchó durante un rato largo, al tiempo que el cielo se iluminaba con fuegos artificiales. Más de uno recorrió los 500 metros que hay del lugar hasta el sitio en el que el 4 de agosto de 1905 se fundó Estudiantes, en 7 entre 57 y 58. Hoy ya no quedan vestigios de aquella vieja zapatería de Félix Díaz, la misma desde la que, como gritó un hincha, dio con la horma justa de un campeón del mundo. Un campeón que ya cumplió sus 100 años. Salud.

Hinchas del Pincha empezaron a festejar el centenario

Una gran cantidad de hinchas de Estudiantes se dieron cita esta noche en la céntrica plaza San Martín, aledaña a la sede social del club, para aguardar la llegada del nuevo día y arrancar así con el festejo del centésimo cumpleaños de la entidad albirroja.

Lo hicieron luciendo camisetas, banderas y gallardetes, en un marco de algarabía que fue "in crescendo" en la misma medida en que se acercaba la medianoche.

Hubo fuegos de artificio, actuaron bandas musicales, murgas y muchísima emoción.

Los recuerdos de aquellas conquistas de Copa Libertadores (tres) e Intercontinental (una), los nombres de Carlos BilardoRaúl madero, Eduardo Flores, Eduardo Poletti y tantos otros, retumbaron en la noche platense, cuando media ciudad celebró un siglo de vida con un sentimiento tan puro como el blanco de su camiseta y tan sanguíneo como el rojo que lo empareja.

En tanto, con motivo del centenario Estudiantes disputará mañana desde las 21.30 un partido evocativo de la gloriosa época de Osvaldo Zubeldía, que servirá para reeditar la final de la primera Copa Libertadores que ganó en 1968 ante Palmeiras, de Brasil.

El internacional Horacio Elizondo será el árbitro de este cotejo que televisará en directo TyC Sports y se disputará en 57 y 1.

El Palmeiras, rival de los Pinchar en aquellas tres finales del ´68, aunque con un equipo alternativo ya que el grueso de sus jugadores titulares se quedaron en San Pablo para afrontar una instancia clave del torneo paulista, será el examinador de Estudiantes, que dentro de una semana hará su debut en la Copa Sudamericana 2005 enfrentando a Banfield.

En consecuencia, Merlo tomará este encuentro amistoso como "banco de prueba‘ para calibrar el actual potencial del equipo, habida cuenta que durante la pretemporada que se realizó en el Country de City Bell no programó ningún partido de práctica.

El probable equipo albirrojo se formaría con Martín HerreraMarcos Angeleri, Fernando Ortiz, Juan Daniel Cáceres y Juan Angel Krupoviesa; Marcos Gelabert, Adrián Bastía, Rodrigo Meléndez y Marcelo Carrusca; Mariano Pavone y José Luis Calderón.

Palmeiras presentará a su equipo B, con el agregado de un puñado de titulares, ya que el técnico Emerson Leao decidió resarvar a sus primeras figuras para afrontar un partido clave ante el San Pablo por el torneo brasileño 2005. Hasta esta noche se habían vendido 10.500 localidades para este partido.

 

5.000 hinchas dieron calor y color al festejo

Noche de emoción y de pasión. De alegría y de hondo sentimiento "pincharrata". Nadie se acostó temprano. Todos esperaron el nuevo día para arrancar con los festejos del cumpleaños número cien de Estudiantes. La cita fue en Plaza San Martín. Y hacia allí convergieron los hinchas con sus camisetas, sus banderas y su entrañable amor por el club.
Y resultó tan masiva la concurrencia que se tuvo que cortar la avenida 7, de 51 a 54. Se formó entonces allí un verdadero "río" albirrojo que estalló en algarabía indescriptible, por momentos, y que en otros estuvo lleno de nostalgia y de recuerdos, los que estaban poco menos que a flor de piel.

En el escenario montado en 7 y 54, y con una réplica de la Copa Intercontinental recorriendo el lugar pasando de mano en mano, desfilaron distintos números musicales, que le dieron un clima de jolgorio a la espera.

Y a medida que se iban consumiendo los minutos y se aproximaba la medianoche, la expectativa fue en aumento hasta estallar con el esperado "feliz cumpleaños" que salió de la garganta de cinco mil, por entonces, eufóricos simpatizantes, que siguieron celebrando, después del espectacular festival de fuegos de artificios que cerró una velada inolvidable.
  Locura y lágrimas en una noche inolvidable

Una multitud de hinchas albirrojos copó la esquina de la sede para comenzar a festejar los 100 años de vida del club. Hubo murga, música y bombos, con unos ocho mil simpatizantes que bailaron al compás de los fuegos artificiales y las sirenas. Todos brindaron por cien años más

Desde muy temprano, ataviados con el blanco y el rojo de pies a cabeza, la familia albirroja recibió el centenario de Estudiantes con una inmensa felicidad.
El epicentro fue 7 y 53, pero cuando el reloj marcaba la hora cero, desde cualquier rincón de la ciudad se escucharon los bocinazos, las palmas y el clásico feliz cumpleaños. Sí, a la medianoche, una multitud congregada para recibir el primer centenario de una de las instituciones más importantes de La Plata, dio una muestra más de amor, pasión y locura por una camiseta que todos llevan marcados a fuego.
Unos ocho mil “locos por el Pincha”, que fueron llegando poco a poco a la fiesta que organizaron diversas agrupaciones y filiales del club, festejaron con sirena y fuegos artificiales la llegada de los 100 años de Estudiantes.
Una murga y el grupo Lito y gente joven, subidos al escenario especialmente preparado, matizaron la vigilia Con su música pegadiza, le dieron el color necesario a la primera fiesta de las primeras 24 horas del primer centenario pincharrata.
La algarabía y felicidad fue creciendo minuto a minuto. Familias enteras cantaron el clásico “dale León, dale León...”, “Estudiannn, Estudiannn...” y el “todos los momentos que viví, todas las canchas donde te seguí...”. Y no faltó alguna dedicatoria a los “primos”.
“Esto es una locura, jamás me imaginé que iba a vivir esto...”, le decía a El Clásico un hincha de pura cepa, que apenas alcanzó a presentarse como Daniel, antes de meterse nuevamente entre la multitud, al ritmo de los bombos y el agitar de las banderas, que le daban un marco espectacular al acontecimiento.
Claro que el momento más emotivo se inició en el minuto final previo al nuevo día. Fueron 60 segundos donde muchas imágenes, miles de historias, unos cuantos goles de la Bruja, otros tantos de Zozaya, la calidad del Beto Infante y los tacos de Carrusca se entremezclaron por unos instantes en cada hincha.
Hasta que llegó el éxtasis. El reloj marcaban las 23.59 cuando esa equina, en pleno corazón del centro platense, comenzó a vibrar al compás de los fuegos artificiales. A más de uno se le escapó un lagrimón, mientras cantaba “que los cumplas feliz, Estudiantes...”.

Estudiantes, Historias de 100 años

Anoche, en un café céntrico, fue presentado el libro del periodista Gustavo Flores, que se iniciara justamente en esta profesión en el diario Hoy. “Estudiantes, Historias de 100 años” resume desde el nacimiento hasta el día de hoy, cómo se forjó la institución que en estas horas está festejando su cumpleaños. Con prólogos de Juan Ramón Verón y Ricardo “Beto” Infante, con la contratapa de Víctor Hugo Morales, acaso uno de los mejores relatores del fútbol argentino, el libro cuenta 57 historias que tienen que ver con el Pincha. Ante mucho público, familiares, amigos y hasta Daniel Malnatti, uno de los hombres de CQC y el programa La Liga de canal 13. “Ojalá cuando lean el libro sientan lo que pude sentir yo al hacerlo”, señaló Flores, actualmente colega del diario Clarín. “Estudiantes, Historias de 100 años”, se venderá hoy en el stand de Pincha Store de la cancha y el sábado, en la fiesta del Centenario.

  1905-2005 100 años Al gran Estudiantes, salud

 

Estudiantes festeja hoy 100 años de gloria. A las 21.30 juega contra el Palmeiras de Brasil, rememorando la final de la Libertadores del ‘68. Desde las 20.15 habrá una murga, homenaje a los campeones y la presentación del plantel profesional

Decir Estudiantes de La Plata es lo mismo que decir vueltas olímpicas, gloria, hazañas. Un club con mística de campeón. Un club bendito, dueño de una historia futbolística sin igual. Rico en hombres y nombres.
Hablar de Estudiantes de La Plata es hablar de Osvaldo Zubeldía, de Carlos Bilardo, del “Nolo” Ferreira, de Manuel Pelegrina, del Beto Infante, de Juan Ramón Verón, de Cacho Malbernat, de Eduardo Manera, de Miguel Russo, de José Luis Brown, de Hugo Gottardi. Y de todos aquellos que entraron en la galería de la fama vistiendo la camiseta albirroja.
Hoy, el Pincha cumple 100 años. Un centenario lleno de luces, con una mirada hacia ese pasado cargado de títulos. Tres Copas Libertadores de América, una Intercontinental, una Interamericana, el Metropolitano del ‘67 y del ‘82, el Nacional ‘83. Mucho glamour y una escuela de fútbol que dejó un legado a nivel local e internacional.
Fundado el 4 de agosto de 1905 como un desprendimiento de Gimnasia y Esgrima La Plata, el club nació marcado para ganar. Y así lo hizo desde los primeros años del amateurismo, con los títulos de 1911 y 1913.
Para conmemorar semejante historia, la dirigencia albirroja organizó un partido amistoso contra el Palmeiras, rival al que venció en la final de la Libertadores del ‘68 en tres partidos. Será esta noche desde las 21.30, en 1 y 57. Los brasileños llegarán con juveniles, ya que enfrentan hoy al San Pablo por el torneo local.
Entre el 2 y el 16 de mayo se jugaron aquellos choques con el equipo paulista. Estudiantes ganó en La Plata por 2 a 1, en el Pacaembú venció el Palmeiras 3 a 1, y en el partido decisivo festejó el Pincha con un 2 a 0.
Además, esta noche de fiesta servirá para homenajear a los jugadores que fueron campeones en los planteles de fines de los ‘60 y comienzos de los ‘80. Darán una vuelta olímpica y recibirán algunos recuerdos.
También será presentado el plantel profesional de cara a la próxima temporada. Y habrá una murga con mucho ruido y color. Todo esto arrancará a las 20.15, aunque finalmente no habrá fuegos artificiales porque a pocos metros se instaló una carpa gigante para la cena del sábado.

Cien veces Pincha

Lo fundaron 20 alumnos del Nacional platense, en una zapatería. Es el primer club chico en ganar un título local, la Copa y la Intercontinental.

Grandeza. La historia de Estudiantes se escribe de títulos, campeonatos y gloria. Y los 100 años que se conmemoran hoy se sintetizan con esa palabra: Grandeza. La que tuvieron sus fundadores, la que exhibieron sus grandes equipos y sus maravillosos jugadores, la que llevó al club a lo más alto del fútbol argentino, de América y del mundo. La grandeza de pelear en condiciones desfavorables, bien desde abajo. Y de ganarles a todos...

La historia arrancó en 1904 en una zapatería de Avenida 7 que ya entró en el mito de la ciudad platense y donde hoy se colocará una placa conmemorativa. Allí se reunieron 20 muchachos para darle forma a un club que se dedicara con pasión al football; que ese deporte fuera su prioridad.

Fue uno de esos aciertos que perduran para siempre. Porque el nuevo club llegó en el momento justo para un juego en expansión y cada vez más gente se fue identificando con aquellos estudiantes del Colegio Nacional, pioneros en lo suyo. Después todo se fue encadenando: llegó el ascenso a la Primera, la cancha de 57 y 1 (casi un templo pincha), los equipos inolvidables que hicieron del buen fútbol su marca registrada y que instalaron al pequeño equipo de La Plata junto a los poderosos de Buenos Aires.

Las glorias y los grandes jugadores fueron dejando su huella. En los años 30, Los Profesores marcaron época con la delantera que conformaban Lauri, Scopelli, Zozaya, Ferreira y Guaita. Su legado lo recogió una cantidad enorme de jugadores que dejaron su sello y contribuyeron a la grandeza: el Payo Pelegrina (máximo goleador de la historia del club), Ricardo Infante, Pichón Negri, Garcerón, Ongaro desde el arco...


Pasó rápido un descenso donde la política tuvo mucho que ver (se desmanteló el plantel y se jugó con juveniles) y la reconstrucción auguraba mejores tiempos. Lo mejor estaba por llegar...

Y llegó con la era Zubeldía. Incomprendido en su tiempo, revolucionario del fútbol, le cambió la cara a Estudiantes y al fútbol argentino. Y metió al club en la historia de los campeones. Primero fue la consagración inédita del Metro del 67, con milagroso triunfo ante Platense en la semifinal (perdía 3 a 1 y ganó 4 a 3), y paliza a Racing por 3 a 0 en la final jugada en el Viejo Gasómetro de San Lorenzo. Luego, el subcampeonato invicto del Nacional del 68 (por primera vez en el fútbol argentino, un equipo terminaba un torneo sin derrotas). Y la gloria internacional: tricampeón de la Copa Libertadores de América (1968, 69 y 70) y campeón intercontinental en la inolvidable noche de Manchester del 16 octubre del 68 con una hazaña nunca igualada: es el único equipo argentino que dio una vuelta olímpica en Inglaterra.

Aquel equipo de personalidad envidiable y juego sólido tenía su as de espadas en la Bruja, Juan Ramón Verón, eterno crack de la institución; pero se basaba en la solidez de Poletti, Aguirre Suárez y Malbernat, en la ductilidad desde el fondo de Madero y Manera, en la sapiencia de Pachamé y el Bocha Flores, en el oportunismo de Conigliaro, en la fe de todos, en la cabeza de Zubeldía y su profe Kistenmacher.

Ese equipo tenía un técnico dentro de la cancha: Carlos Salvador Bilardo. Y cuando pasó al otro lado de la línea de cal fue para triunfar. "Doctor, usted haga lo que sabe", le dijo el presidente Correbo en 1982. Y Bilardo armó un equipo sensacional con una media cancha brillante de fútbol, lujos y toque: Trobbiani, Ponce y Sabella; el equilibrio lo ponía Russo y los goles, Gottardi y Trama en aquel equipo capitaneado por el Tata Brown. No son pocos los que opinan que fue de los mejores equipos de los últimas tres décadas.



Los tiempos modernos llegaron con un fugaz descenso y una apareción explosiva: Verón hijo, la Brujita. Y una cantera que nutre de delanteros al fútbol mundial. Hoy, nada mejor para el hincha que festejar el centenario otra vez en la Libertadores.
 

Encuentro cumbre

En el día del centenario del club, una reunión entre nueve figuras de su historia acerca a las generaciones que escribieron sus páginas de gloria y su presente: Bilardo, Pachamé, Verón, Madero, Flores, Poletti, Russo, Gottardi y Pavone

Los aniversarios, más allá de una buena excusa para celebrar, no son otra cosa que la evocación de una identidad que permanece. La de Estudiantes sigue vigente en el día del cumpleaños número 100, tiempo propicio para reunir generaciones que dejaron huella en su historia. Nueve hombres que forjaron el pasado pincharrata glorioso y construyen el presente son los convocados para saludar el centenario de un club que ellos entienden como mucho más que eso: una familia, un hogar. Carlos Bilardo, Carlos Pachamé, Raúl Madero, Juan Ramón Verón, Eduardo Flores, Alberto Poletti, Miguel Angel Russo, Hugo Gottardi y Mariano Pavone. Por supuesto que este siglo albirrojo deparó muchos otros nombres inolvidables, pero aquí están ellos, para hacer posible el encuentro de años felices.

Y que aquello de que las señas particulares se mantienen indemnes lo demuestra el doctor Bilardo, tal vez el más emblemático e inefable de los personajes estudiantiles: la cita para la producción fotográfica en LA NACION está fijada para las 13, pero él aparece media hora antes. Como entrenador ya se le conoce su gusto por sorprender; tal vez para parecerse más a su personaje, el hombre, siempre previsor, otra vez se anticipó a todos.

Uno a uno se le suman. El Flaco Poletti. Pachamé, su socio de tantas tardes y noches al costado de la raya. "Era a la una, no a la una y cuarto...", le reprocha el doctor, a modo de bienvenida con sorna. Espontáneos, listos para empezar a brotar, surgen recuerdos y evocaciones.

Saca Poletti desde el arco. "A Estudiantes llegué a los 17 años. Me compraron a Sacachispas. El club me dio la posibilidad de educarme, crecer y hacerme profesional. Le respondí con el agradecimiento que hoy conservo", dice. Pelota para el doctor Madero, impecable y elegante como siempre, en la cancha y fuera de ella. Se le pregunta por su imagen más fuerte. "En el primer año en que yo estuve en Estudiantes, el club no tenía dinero para abonarme el sueldo, y me lo pagó con un cheque privado de su presidente. Esas cosas no se olvidan jamás. No sé si actitudes así se verán ahora o no, pero de eso yo no me olvido", relata.

Ya están todos. No, falta uno: desde La Plata, después del entrenamiento que pone a punto al equipo parael Apertura, Pavone se apura por llegar. Hay tiempo para seguir charlando porque, pese a que el encuentro mezcla épocas distantes, Estudiantes es un hilo común demasiado fuerte. "Es mi casa –dice Miguel Angel Russo, que durante su carrera como jugador no vistió otra camiseta que no fuera la pincharrata–, el lugar donde pasé toda mi trayectoria. El legado más grande que me dejó fue haberme formado como hombre, porque viví allí desde mi adolescencia." Asiente Bilardo, prócer intocable de la historia del club, el que de una manera u otra –incluso en el 83, cuando ya dirigía al seleccionado pero el equipo, con Eduardo Luján Manera a la cabeza, era su herencia– estuvo en todos sus títulos: "Empecé en Estudiantes hace 40 años. Arranqué en el 65, y jugando en el club me casé y tuve a mi hija. La mayoría de aquellos compañeros son mis amigos de hoy. Aquél no era un grupo de grupo, sino un grupo en serio. Gracias a Dios, con los años nos seguimos viendo. Recuerdo que cuando llegué, en el 65, el Toro Calandra habló en una cena, en la cancha, y dijo algo que no olvido: «Estudiantes es una familia». Pienso que a lo largo de los años mantuvimos esa idea que nos inculcaron los mayores".

Algunos llegaron desde aquella famosa "Tercera que mata" de los 60. Uno, Pachamé, que disfruta haciendo memoria: "Debuté en el 63, en un amistoso contra Jabacuara, un equipo brasileño. Osvaldo (por Zubeldía) me ponía como marcador de punta izquierdo, porque ahí me necesitaba, y alternaba como volante. Hasta que en el 65 Madero pasó atrás definitivamente y yo me quedé en el medio: Bilardo por la derecha y yo por la izquierda". Otro, Verón, el más talentoso de aquel grupo: "En el 58 empezamos en la novena con Pachamé, Malbernat, Hugo Mercerat, Pelusa Bedogni. En Estudiantes debuté en primera, en el 62, y me retiré, en el 81; fue por una lesión, porque si no, seguía. Yo en Estudiantes no tengo horarios. Sebastián, mi hijo, vive allí desde los 5 años. Mi hija Yesmil juega al handball, y el más chico, Iani, está en la cuarta de fútbol. Así que imaginate...". Y otro, el Bocha Flores: "Todo comenzó con aquella tercera famosa que integré, a la que se sumaron muchos jugadores de jerarquía que contribuyeron a reforzar un plantel muy rico. A partir de ahí se forjó un equipo con sello propio encabezado por un iluminado y adelantado como Zubeldía".

Interviene Gottardi con la polenta goleadora del 82 y el 83, y el espíritu jovial que atesora mil anécdotas. "Yo estaba en Racing, y ahí nunca practicábamos al aire libre cuando llovía: íbamos a un salón cerrado. Al llegar a Estudiantes, la primera semana llovió. Yo busqué cuál era el lugar cerrado para trabajar. «No, se practica en el Bosque», me dijeron. «Pero llueve...», dije. «Se trabaja bajo el agua, en el barro», me respondieron. Era algo completamente distinto. Por eso el equipo era como era: luchador, aguerrido, adaptable a cualquier circunstancia." La cercanía con Russo perdura hasta hoy: el ex delantero es el ayudante de campo de Miguel en la conducción del Vélez campeón de estos días. "Me quedaron con fuerza tres momentos –agrega Russo–: los títulos del 82 y el 83, y el partido con Gremio por las semifinales de la Copa del 83. La de esa noche fue una hazaña en el nivel mundial: perdíamos 3 a 1 y estábamos con cuatro jugadores menos, pero logramos empatar 3 a 3. Era un equipo con muy buenos jugadores del club que ya habíamos madurado, como Brown, Herrera, yo y otros, más tipos talentosos como Sabella, Trobbiani, Ponce, y la aparición de Julián Camino..."

El Bocha no se quiere quedar atrás con las anécdotas. "En una gira por Nicaragua, antes de ganar las copas, encontramos un argentino que estaba de mochilero. No recuerdo el nombre, pero sí que, como no tenía un peso ni para comer, venía con nosotros a la embajada y le pasábamos la comida para que pudiera sobrevivir. Un día se sentó en la silla que estaba destinada a un representante de fútbol. El mochilero comió en el lugar del representante y cuando se dieron cuenta, lo sacaron corriendo y nunca más lo vimos."

Madero vuelve a rescatar enseñanzas. "Una vez, entre mis compañeros, después de un partido, recibí una crítica muy dura. Después de pensar un rato, me di cuenta de que tenían razón en lo que me decían. Eso provocó un cambio fundamental en mi conducta y en mi rendimiento como jugador. Esa crítica, hecha por mis compañeros, fue la mejor de todas." Pachamé arremete contra los cuestionadores del antifútbol: "Cuando surge un equipo chico, los otros dicen: «... Y, qué querés, se meten todos atrás, la tiran para arriba». El nuestro fue un equipo chico que logró cosas que muchos grandes no habían conseguido, y ésas eran excusas. Es como cuando uno le cuenta a otro: «Me recibí de ingeniero, che...», y el otro piensa: «¿Cómo c... lo habrá hecho?». Lo de nosotros no era suerte: trabajábamos mañana y tarde, y con menos recursos que otros."

Y llegó Pavone, nomás. Toma la palabra el más joven. La palabra, y el legado: "Cuando llegué al pincha lo primero que me contaron fue la rica historia del club, sus títulos y las hazañas de un grupo de jugadores encabezados por un entrenador que aún hoy es un emblema de Estudiantes, como Zubeldía. Nosotros tenemos la obligación de mantener viva la mística pincha. Es decir, el esfuerzo, las ganas, la concentración, el nunca bajar los brazos ni renunciar a nada, el espíritu ganador, luchar hasta lo último por más que las cosas no vengan bien y alcanzar los objetivos. Esto se vive desde las inferiores y cuando se llega a primera está bien internalizado. Con toda esta historia detrás, para cualquier jugador es un orgullo defender los colores de Estudiantes".

Sonrisas de fotografía, hinchas que se acercan a pedir autógrafos y más recuerdos. Con la sentencia final de Bilardo, por supuesto. "Ese equipo consiguió todo. Nos retiramos porque estábamos cansados, porque si no seguíamos ganando copas. Yo, a los 30, me cansé y me fui. Estábamos aburridos. Se fueron varios y quedaron los pibes para la final de la cuarta copa. Nosotros no éramos tapas de diarios y revistas. Eso era para River o Boca, como siempre, pero nosotros lo entendíamos. Por eso decía siempre que el fútbol es un negocio, y me mataban... Pero la gente lo dice ahora". Rúbrica personal para una escuela inconfundible, que hoy se emociona en el encuentro entre su pasado y su futuro.


Carlos Bilardo

Nació el 16/3/1939, en Buenos Aires. Volante. Como jugador, estuvo en Estudiantes entre 1965 y 1970. Jugó 175 partidos y anotó 11 goles

Juan Ramón Verón

Nació el 17/3/1944, en La Plata. Delantero. En cuatro períodos, entre 1962 y 1981, jugó en Estudiantes 295 partidos y marcó 77 goles

Alberto Poletti

Nació el 20/7/1946, en Buenos Aires. Arquero. Estuvo en Estudiantes entre 1965 y 1970. Jugó 160 partidos

Carlos Pachamé

Nació el 25/2/1944, en Ensenada, Buenos Aires. Volante. En 273 partidos en Estudiantes, en dos períodos (1963/71 y 74/76), hizo seis goles

Eduardo Flores

Nació el 23/4/1944 en Ensenada, Buenos Aires. Delantero. Entre 1962 y 1971, vistió la camiseta de Estudiantes en 164 partidos. Marcó 65 goles

Raúl Madero

Nació el 21/5/1939, en Buenos Aires. Defensor. En Estudiantes actuó entre 1963 y 1969. Jugó 179 cotejos y anotó nueve goles

Hugo Gottardi

Nació el 31/7/1953, en Elortondo, Santa Fe. Delantero Jugó 310 partidos para Estudiantes, en los períodos 1976/83 y 1986/87. Convirtió 127 goles

Miguel A. Russo

Nació el 9/4/1956, en Lanús, Buenos Aires. Volante Hizo toda su carrera en Estudiantes, entre 1975 y 1988, con 420 partidos y 11 goles

Mariano Pavone

Nació el 24/5/1982, en Tres Sargentos, Buenos Aires. Delantero Debutó en Estudiantes en octubre de 2000. Jugó 106 partidos y convirtió 28 tantos
 

Del libro Pincha

Los números, los máximos hitos, curiosidades y anécdotas del acervo de Estudiantes, a un siglo de su fundación en una zapatería platense

La casa de siempre, en 1 y 57

Tras su fundación, en 1905, Estudiantes actuó como local en una cancha situada en la intersección de las calles 19 y 53. El 25 de diciembre de 1907, durante la presidencia del ingeniero Nazario Roberts, el club inauguró el estadio que ocupa la ubicación actual, en 1 y 57, en un terreno ocupado anteriormente por el velódromo platense y cedido por el gobierno de la provincia. A mediados de ese siglo, un incendio destruyó la tribuna de madera techada, que fue reemplazada por la que existe actualmente. El estadio, tiempo después bautizado con el nombre de Jorge Hirschi –en homenaje a quien defendió los colores de Estudiantes y fue su presidente entre 1927 y 1932–, tiene una capacidad para 27.000 espectadores.



Merlo, el timón de hoy: "El sueño es quedar en la historia"

El centenario encuentra a Estudiantes con Reinaldo Merlo como director técnico. Mostaza también tiene un recuerdo especial de sus épocas de futbolista, como rival, con la camiseta de River, del equipo platense.

"En mi época de jugador siempre fue difícil enfrentar a Estudiantes porque tenía buenos equipos, aguerridos, difíciles. Mucho más en los tiempos en los que a mí me tocó jugar, porque aquel equipo fue el que salió campeón de todo. Recuerdo que yo debuté en River un 21 de septiembre contra Estudiantes. Duelos especiales no tuve con nadie, pero recuerdo que se me hacía muy complicado jugar contra Verón, el Bocha Flores, Pachamé, Bilardo… Todos jugadores importantes."

"Y estar dirigiéndolo justo ahora, cuando se cumple el centenario del club, es algo muy lindo. Es bueno estar en los festejos importantes de este club. Aunque todavía no ganamos ningún título: logramos la clasificación para las copas, pero el sueño es quedar en la historia de Estudiantes por salir campeón."

El festejo comienza esta noche

El primer campanazo histórico de Estudiantes tuvo como partenaire a Palmeiras: fue en 1968, en la conquista de la primera Copa Libertadores. No es caprichoso, entonces, que ese equipo sea el invitado para el festejo que esta noche tomará forma de amistoso, a las 21.30, en 1 y 57, con TV en directo por TyC Sports. Como se sabe, el debut de Estudiantes (ante Instituto, en Córdoba) fue postergado para el 2 del mes próximo.

La segunda gran celebración central está prevista para pasado mañana. Por la noche, en una enorme carpa ya montada en la cancha auxiliar, con capacidad para 2200 personas, se realizará la cena-fiesta de los cien años de Estudiantes, a la que fueron invitados los grandes hacedores de su historia. Las invitaciones puestas en venta para socios y simpatizantes ya se agotaron. Al margen de esto, desde esta medianoche los hinchas se autoconvocarán en 7 y 53 para empezar las celebraciones.

Presidente de la contra

El primer presidente de Estudiantes fue Miguel Gutiérrez, elegido a fines de agosto de 1905, unos días después de la fundación del club; perduró en su cargo hasta 1906. Lo curioso está en su procedencia: según las crónicas de aquella época, Gutiérrez fue elegido en atención a su muy buen desempeño en la conducción, nada menos, de Gimnasia y Esgrima La Plata. Eran otros tiempos...

El hincha más ilustre

Estudiantes tiene el orgullo de contar, en su hinchada, con una de las más grandes personalidades de nuestro tiempo: don Ernesto Sábato, que se acercó a los equipos pincharratas en su juventud. El 5 de diciembre último, el gran escritor fue homenajeado antes de Estudiantes-Vélez, en La Plata. Recibió una plaqueta y la camiseta con el número 10 y su apellido en la espalda.

Un equipo, dos apelativos

A Estudiantes se le conocen dos seudónimos: "pincharratas" y "El León". El primero data de las épocas iniciales del club; era el apodo de Felipe Montedónica, un lustrabotas que seguía al equipo a todas partes. Los simpatizantes de Gimnasia, a modo de burla, lo extendieron a la hinchada. El restante es de los 60, cuando Gimnasia tomó el apelativo de "El Lobo" y Estudiantes buscó una figura antagónica.

El día en que empezó todo

El 4 de agosto de 1905, en una zapatería ubicada sobre la calle 7, entre 57 y 58, perteneciente a Félix Díaz, un grupo de jóvenes se reunió con la idea de darles cauce formal a sus deseos de practicar fútbol y otros deportes. Como alusión directa a la condición que los unía a todos, allí dieron origen al Club Atlético Estudiantes. En su acta fundacional se lee uno de los considerandos, expresado por Alfredo Lartigue, participante de esa reunión: "Que entre un grupo de aficionados al juego del football había surgido la idea de formar un club atlético para el fomento de ejercicios físicos en esta ciudad, motivo por el cual se encontraban reunidos todos los presentes..."

Fecha de fundación
4 de agosto de 1905

Títulos en la era amateur
Federación Argentina de Football, primera división, 1913
Copa Río de la Plata, 1913

Títulos nacionales: 3
Metropolitano 1967
Metropolitano 1982
Nacional 1983

Títulos internacionales: 5
Copa Libertadores 1968, 1969 y 1970 (subcampeón en 1971)
Copa Intercontinental 1968 (subcampeón en 1969 y 1970)
En el podio, en torneos locales:
Segundo puesto: 3 veces (Nacionales de 1967 y 1975, y Metropolitano de 1968)
Tercer puesto: 5 veces (torneos de 1931 y 1944, Metropolitanos de 1976 y 1984, y Nacional de 1977)
Jugadores con más partidos: Abel Herrera 467 Manuel Pelegrina 461 Miguel Angel Russo 420 Oscar Pezzano 351 Gabriel Ogando 347  Máximos goleadores: Manuel Pelegrina 221 Ricardo Infante 180 Alberto Zozaya 144 Hugo Gottardi 127 Ernesto Farías 96

                        

De Zubeldía a Bilardo: la mitad de la biblioteca

Fueron el maestro y el mejor discípulo en la transmisión de un estilo que marcó al equipo platense y le entregó todos sus títulos

Hay una historia. La que encierra la magnética vida de Osvaldo Zubeldía. Hay otra historia. La que se nutre de aquella, la que creó una manera de ver, sentir, apasionarse por el fútbol. Un estilo, una bandera, exitosa, polémica, irrepetible. Aquella y esta, ligadas inequívocamente con Estudiantes, encierran una rica parte de la historia del fútbol argentino. La que se nutre, para todos, con el orden, la disciplina, la táctica, el compromiso colectivo, en suma, la inteligencia puesta al servicio del juego, con un objetivo: el éxito, el remedio de todos los males. La misma que encierra, para otros menos, el fantasma de los alfileres, en definitiva, el famoso antifútbol, más allá de los medios, con el mismo objetivo: el triunfo, el amo y señor.

Al margen de las polémicas, de las ideologías, las mismas que dividieron por décadas a los argentinos, Zubeldía fue el creador de una verdadera revolución en Estudiantes, que recorrió el mundo, siempre con el sabor del éxito. Fue un precursor, un innovador. Buscó siempre las ventajas basado sobre el estudio del rival y del reglamento, aún el de la letra más pequeña. Asumió en Estudiantes para evitar el descenso y fue campeón del mundo en aquellos años 60.

Jugadas preparadas, innovaciones tácticas –el famoso pizarrón–, el exceso por el off side como recurso, la organización, el detalle, costumbres que más de tres décadas atrás no abundaron en el fútbol argentino. "Se decía que era una vergüenza nuestro fútbol, que no dejábamos jugar, que hacíamos tiempo; algo de razón había, pero hay que aclarar las cosas. Esto es un negocio y lo único que importa es ganar", fue una de sus sentencias. Exigente, preparado, sorprendió a un medio que vivía de la nostalgia; se defendió siempre de las críticas, certezas nunca comprobadas, instaladas en el imaginario popular.

"El fútbol dejó de ser un espectáculo para convertirse en un negocio. Jugadores, técnicos y dirigentes saben que su estabilidad depende de los triunfos", dijo, 30 y tantos años atrás. Defender primero, atacar, después. El centro antes que la gambeta. Pierna fuerte y corazón. Y algo de talento, por supuesto. Así fueron sus equipos: combativos, luchadores, corajudos. Tímido, quisquilloso ("a veces me pongo violento o contesto mal, pero digo lo que siento"), se encerró en el llamado laboratorio de Estudiantes para pensar, analizar, estudiar. La utilidad, por encima de la belleza. "La organización siempre le ganará a la improvisación, aunque esta última esté apoyada en el talento", dijo alguna vez Zubeldía, un devoto lector de libros de filosofía.

Fue Bilardo el continuador de su profecía. Defensivo, estudioso, también con buen juego. Fue Bilardo el hombre que tomó la bandera flameada de la escuela pincharrata, un sello distinguido. El que se consagró en un fantástico equipo de 1982, defensivo para muchos, generoso para otros, con hombres del perfil de Sabella, Ponce, Trobbiani y Gottardi, el goleador, entre otros. Como su maestro, asumió como DT, tras sus exitosas batallas como volante, para sacar a Estudiantes de una incómoda posición. Se consagró y dejó la semilla, que cosechó un año después Manera, con otro título. Tuvo cuatro pasos por el club, y siempre destacados.



"Zubeldía cambió el fútbol del mundo. Cambió la forma de pensar de todos. Lo que decía hace 40 años es lo que ahora puede decir cualquiera con respecto a los tiros libres, los córners, la jugada del off side, la concentración, los videos, estudiar al rival. Se usó mucho después, pero todavía hay que aplicar mucho de lo que él dejó", dice del maestro, Zubeldía, el discípulo, Bilardo. El que nunca olvidó cuando una tarde, aquel profesor apareció con una pelota de rugby en una práctica. "Jueguen con esta", les dijo a los sorprendidos futbolistas. Y la ovalada fue impredecible, rebelde. Ingenioso, estudioso, apasionado, a veces, despiadado; también combatido, un buen día se marchó a Medellín, en donde dejó un legado de sus enseñanzas, hasta que la muerte lo sorprendió a los 54 años, mientras disfrutaba de un encuentro hípico, otra de sus pasiones. "A la gloria no se llega por un camino de rosas", fue su mejor enseñanza, escrita minutos antes del inolvidable juego con Manchester, en una vieja y destartalada pizarra...

Sobre antifútbol y alfileres

"Hablaron de antifútbol, por ejemplo, por aquello de jugar al off side. Cuando lo hacíamos, quedaban cinco rivales en posición adelantada: Zubeldía lo explicó un día en Canal 7. Hablaron del antifútbol por el trabajo de «laboratorio», por las jugadas con pelota detenida. Que estaba mal, que no servía... Claro, según ellos, el fútbol es solamente inspiración. Conocer al rival tampoco servía", dice Carlos Bilardo, que ya no se ofende por aquellas historias, las que apuntaron a las demoras premeditadas, a los foules tácticos; a las riñas, a las discusiones, a los supuestos alfileres.

"¿Alfileres? ¿A quién vas a pinchar? ¿Te parece que si pinchás a uno se va a quedar quieto? Lo que pasa es que no convenía poner a Estudiantes en la tapa. No vendía, había que bajarlo. Pero no lo lograron. Nos fuimos nosotros cuando quisimos, porque no pudieron", se ríe hoy Bilardo.

Las luces del siglo

Los Profesores, con Nolo Ferreira a la cabeza, Ogando, Negri, Beto Infante, Pelegrina, Patricio Hernández, Trobbiani, Sabella, Verón, Palermo, Farías... Estudiantes le entregó al fútbol nacional nombres y equiposinolvidables

Una de las consecuencias directas de los inolvidables hitos de Estudiantes de fines de la década del 60 está en la vinculación directa de la imagen del club con aquellos logros, aquellos jugadores y aquel cuerpo técnico. Pero el club ya había entregado mucho antes muestras de su fecundidad futbolística, con nombres y formaciones que llenan algunas de las páginas más memorables del fútbol criollo.

La piedra fundacional, sin dudas, hay que ubicarla en la formidable delantera que atravesó los tiempos con el mote de "Los Profesores". Un quinteto que comenzó a aparecer en la década del 20 y que en los años siguientes dejó una huella perdurable en las canchas nacionales. Tenía un conductor indiscutible: Manuel "Nolo" Ferreira, el Piloto Olímpico desde su condición de capitán y entrenador del seleccionado que participó en los Juegos de Amsterdam 1928. Su talento prodigioso –que lo distinguía tanto como una conducta intachable– era secundado por Miguel Angel Lauri, Alejandro Scopelli, Alberto Zozaya y Enrique Guaita. Nolo, que manejaba ambas piernas casi con la misma habilidad –un atributo que igualaba a los cinco–, era ideólogo y gestor principal de las jugadas que remataba él mismo o alguno de sus compañeros.

A fines de los 30, tomó el arco de Estudiantes uno de los hombres que más veces defendieron sus colores: Gabriel Ogando, que entre 1939 y 1952 jugó 347 partidos para el equipo platense. Su seguridad y su sobriedad entre los tres palos despejaron todas las dudas sobre quién debía ser el dueño de su puesto. El Cholo Ogando fue contemporáneo de Juan José Negri, un volante de despliegue fenomenal por la banda derecha, que jugó durante una década en el equipo platense.

Asomaban, tiempo después, dos figuras que hicieron época. Por un lado, Manuel Gregorio Pelegrina, dueño de uno de los remates más potentes de la historia del fútbol argentino. Segundo en la tabla histórica de presencias y primero en la de goleadores de Estudiantes, el Payo actuó en los períodos 1938/52 y 1954/56. Por el otro, Ricardo Roberto Infante, otro portentoso artillero pincha, dueño de una eficacia goleadora poco repetida en los registros de nuestro fútbol. El Beto, que defendió los colores albirrojos entre 1942 y 1952 y de 1957 a 1960, preparaba y definía las jugadas gracias a su notable técnica y a su gran capacidad para definir.

Los grandes nombres que sucedieron a aquellos ídolos son los vinculados con la época de oro bajo la tutela de Zubeldía. En la década del 70, la mayor joya albirroja fue la talentosa zurda de Patricio Hernández, un diez clásico, pura habilidad y con una pegada fantástica.

En los 80, con la mejor secuela de aquellas páginas, apareció el equipo que se consagró con dos títulos consecutivos y en el cual brilló el cuadrado central entre Marcelo Trobbiani, José Daniel Ponce, Alejandro Sabella –en la creación– y Miguel Angel Russo, eje de la contención que, en rigor, abarcaba a todo un equipo tácticamente bien aceitado bajo las pautas impuestas por Carlos Bilardo. El fondo era un muro inexpugnable con Julián Camino, José Luis Brown, Rubén Agüero y Abel Herrera. Con el Narigón, primero, y el desaparecido Eduardo Luján Manera, después, llegaron los títulos de 1982 y 1983.

El regreso a primera en 1995 se amasó, principalmente, con varias figuras de la cantera: Juan Sebastián Verón, Rubén Capria y José Luis Calderón, dirigidos por Miguel Russo y Manera. Germinaba una saga de grandes goleadores pinchas, abierta por "Caldera" y continuada por hombres como Bernardo Romeo, Martín Palermo y Ernesto Farías. Esa posta, después y hasta hoy, la tomó Mariano Pavone, uno de los encargados contemporáneos, bajo la guía de Reinaldo Merlo, de refrescar aquellos felices tiempos añorados.
 

Eramos los convidados de piedra

Por Oscar Malbernat

Que Zubeldía era un adelantado para su época lo demuestra algo que pocos saben. El mandó a don Juan Urriolabeitia a Inglaterra, como espía. Por entonces no existían los videos, pero Juan trajo una película de un partido de Manchester contra Benfica, que vimos en la concentración.

Ya estando en Manchester, algunos nos hicimos una escapada para ver a nuestros rivales jugar contra Liverpool. Cuando nos vieron, los hinchas de Manchester levantaron una foto del equipo que había sido publicada en esos días... La tribuna parecía tapizada de rojo, y gritaban: "¡This is the Manchester, this is the champion!". Y los de Liverpool, que se pusieron de nuestro lado, nos señalaban y les respondían: "¡This is Estudiantes...!".

Nosotros estábamos alojados en un hotel de Lymm, un pueblito a 15 kilómetros de Manchester. Una hora antes del partido, Osvaldo nos hizo entrar antes, para sacarnos el miedo escénico. Ahí fue cuando empezaron a gritar el famoso "¡Animals!". Nosotros les sacábamos fotos, nos querían matar...

Eramos los convidados de piedra ante un equipo con tantas figuras. Bobby Charlton, George Best... Pero cuando Verón hizo el gol, a ellos los ataron los nervios. En un momento, el Flaco Poletti bajó una pelota con la mano y se la mostró a Law, un delantero de ellos. La gente se volvía loca. Del partido a mí me quedó grabado un momento tremendo. Los ingleses nos empataron sobre la hora, y enseguida avanzaron por nuestra izquierda; creo que fue Kidd. Tiran un centro, aparece un delantero y la mete... Yo me quería morir. Pero giro y lo veo al Flaco Poletti salir disparado hacia el centro de la cancha, con el brazo levantado. Pensé que pedía un offside. De golpe veo a mis compañeros festejando y a los jugadores de Manchester caer al suelo. El partido había terminado, y yo, igual que otros, no me había dado cuenta. Quisimos dar la vuelta olímpica, pero los monedazos no nos dejaban.

Después subimos al ómnibus para volver a Lymm y en el viaje cantábamos el Himno Nacional. Llegamos al hotel, tomamos té y vimos en directo los Juegos Olímpicos, por TV en colores. Todavía no nos dábamos cuenta de que éramos los campeones del mundo.


Con mirada inglesa

El autor fue capitán de Estudiantes campeón mundial

Tras la conquista de Estudiantes, los diarios británicos reflejaron la noche de Old Trafford con un tono que mezcló la acusación y el reconocimiento. Aquí, algunos de ellos:

The Sun: "El argentino Verón, apodado «La Bruja» por sus compañeros, hechizó a la defensa de Manchester, que se paralizó cuando señaló el gol de Estudiantes. Los ingleses no hallaron jamás el ritmo y no tuvieron las ideas necesarias para desbordar a la defensa argentina, que es una de las más eficaces del mundo.

"Los argentinos se mostraron como un equipo hábil e inteligente, sobre todo en la retaguardia, impermeable como un submarino. United fue el perdedor por más de una razón. Sus jugadores deben ser lo suficientemente audaces para preguntarse esta mañana: ¿son ellos los animales, o nosotros? ¿o quizás ambos?".

Daily Mail (Brian James): "Al terminar otra noche de malevolencia en el deporte, los argentinos tuvieron el descaro de desfilar con el trofeo ante el gentío que aullaba. Son bienvenidos para recibirlo, bienvenidos para la posesión de un galardón logrado en un partido que la gente honrada se apresurará a olvidar. Pero si no admiro la ética del encuentro, no puedo evitar rendir tributo a la habilidad y el profesionalismo de Estudiantes. Fue el mejor equipo de los dos. ¡Qué vergüenza que semejante talento haya sido mancillado de esa manera!".

Daily Sketch (Tony Carter): "Estudiantes mereció toda la indignación que el público le manifestó, pero también debe ser objeto de grandes elogios por la operación defensiva casi infalible que puso en escena".

Un recuerdo Especial: Mangano

La epopeya de Estudiantes en 1968 tuvo un artífice que sus protagonistas valoran, hasta hoy, como fundamental: el presidente del club, Mariano Mangano. Lo recuerda Carlos Pachamé: "Todos los hinchas deben recordarlo como una figura cumbre de aquel logro, junto con Osvaldo (Zubeldía) y la comisión directiva. Mangano era un caballero, que dejaba su empresa y sus actividades personales por dedicarse al club. Un adelantado como presidente, que hizo inversiones que se tomaron como locas y hoy se disfrutan".
La gran epopeya: campeón del mundo

El 16 de octubre de 1968, Estudiantes concretó su mayor hazaña: aquel equipo ideado por Osvaldo Zubeldía igualaba 1-1 con Manchester United, en Old Trafford, y conquistaba la Copa Intercontinental por segunda vez para nuestro país

Faltaban unos pocos minutos para las 20 de aquel miércoles, en La Plata paralizada y tensa. El grito, nacido en las gargantas de Muñoz, Fioravanti y tantos otros desde Manchester y propalado por cientos de miles de radios portátiles, la sacudió. También al país. "¡Gooollll de Estudiantes!...¡Gooolll argentino!...". El cabezazo de Verón, perfecto desenlace para el centro preciso de Madero, hacía enmudecer a los 65.000 ingleses que abrumaban de hostilidad a ese equipo corajudo, astuto y decidido. Otros 500, esparcidos en el intimidante Old Trafford y bajo una lluvia que no hacía otra cosa que cargar de emoción al cuadro, peleaban por contener el grito ante la mirada amenazante de sus vecinos de tribuna. ¡Estudiantes!, resonaba en esos corazones, sabedores de que sus colores empezaban a escribir la página más gloriosa.

En esos días, los diarios hablaban del reclamo del canciller Nicanor Costa Méndez ante la Asamblea General de las Naciones Unidas por la soberanía nacional sobre las islas Malvinas. De que la Apolo VII promediaba la misión que preparó el posterior viaje a la luna, superados los problemas de un molesto catarro de sus tres astronautas. De que el papa Paulo VI deploraba "la desobediencia que se instaló en la Iglesia Católica y en el mundo". De que los primeros ministros de la Unión Soviética y Checoslovaquia firmaban un acuerdo que legitimaba la permanencia en Praga de tropas del Pacto de Varsovia, y de que en México seguían adelante los XVI Juegos Olímpicos.

Ajeno al murmullo de esa época tan singular, en Manchester esperaba un partido de fútbol que algunos tildaban de guerra. En rigor, la segunda batalla de una serie que había arrancado tres semanas antes, en Buenos Aires: Estudiantes 1-Manchester United 0, contienda con menos fútbol que pierna fuerte, fragor, lucha, músculo, definida austeramente con un gol de Marcos Conigliaro. Postergado en el terreno de selecciones, por entonces el fútbol argentino se asomaba a la mesa internacional con los logros de sus equipos: Independiente y Racing en América, la Academia en el Mundo. El encargado de ratificar esa prosapia incipiente era Estudiantes, pero con una identidad propia y bien distinta de la de su entorno.

Llovía en Manchester la noche del miércoles 16 de octubre de 1968. Y hacía frío. En esa multitud bañada de un fervor intimidante ya habían hecho lo suyo las imágenes que durante los días previos emitió la TV inglesa con los perros policiales, los carros de asalto y los alambres de púa en Buenos Aires. No hacía falta más para instalar la atmósfera de agresividad, desactivada en buena medida –al menos para el ánimo de los jugadores pincharratas– con una jugada genial de Osvaldo Zubeldía: mandar al equipo a reconocer el terreno una hora antes del partido. Esa aparición indeseable para el público hizo brotar un insulto que atravesó la historia: "¡Animals!"

No importa. El plan es irrenunciable: soportar los primeros 20 minutos, previsiblemente una tempestad de la ofensiva inglesa. Madero o Aguirre Suárez sobre Dennis Law. Pachamé, pegado a Kidd. Bilardo, con Crerand. Togneri, encima de Bobby Charlton. Algo curioso: cuando el fútbol criollo había buscado establecer supremacía sobre el europeo lo había hecho con la fórmula del toque. Esta vez, los papeles se invertían: la supuesta exquisitez estaba del lado de Manchester; la marca y la concentración, patrimonio de Estudiantes.

Pero esa suposición inicial tiene un quiebre rápido, crucial, feliz. Siete minutos; Verón escapa sobre la raya izquierda y Dunne lo traba con foul. Madero se encarga de ejecutar el tiro libre, con el pizarrón en la cabeza. Lo recuerda la Bruja, hoy: "Fue una jugada preparada, de las que practicábamos siempre y que nos permitió hacer muchos goles. Madero tiraba el centro desde la izquierda, mis compañeros hacían cortina y yo entraba limpito desde atrás. Salió perfecta, y yo crucé de cabeza la pelota al segundo palo del arquero". Gol... ¡Gol! ¡Gol de Estudiantes! Un paraguas pendenciero y furioso castiga la cabeza de José María Muñoz, por la irreverencia del grito. Es 1 a 0, pero... en realidad, 2 a 0.

El equipo se hace fuerte sobre la confianza de la ventaja y, tambien, sobre la ansiedad que carcome a los ingleses. Ese instante fue la señal de llamada para que entraran los héroes en escena. Uno de ellos, Alberto Poletti. Habla el Flaco: "El ambiente se había hecho un poco hostil, es cierto, porque Manchester era un equipo importante, no quería perder. La cancha no tenía alambrado olímpico y nosotros no estábamos acostumbrados a eso. Pero en la gente existía un respeto al policía, así que el orden no se perdió". En lo que faltaba del primer tiempo, Estudiantes manejó las circunstancias con un aplomo envidiable. Pero el segundo fue otra cosa... Ahí ya se había acabado el fútbol. Basta de pensar en un ataque. A ponerse codo a codo en el fondo y aguantar, rechazar, volver a aguantar y volver a rechazar...

Son los 45 minutos más largos del mundo. Old Trafford es una caldera en ebullición. El "¡Animals!" vuelve una y otra vez. Estudiantes no se inmuta: Madero, excepcional, llega a todas. Pachamé las rechaza todas. Aguirre Suárez las cabecea todas. Y Poletti...

Ultimos estertores ingleses. A una escaramuza entre Medina y George Best la suceden manoseos y empujones. El árbitro yugoslavo Zecevic los expulsa a los dos, y marca tiro libre para Manchester. En la ejecución, vacila la defensa platense y se filtra Morgan, que por fin vence a Poletti. Pero ya queda poco tiempo, muy poco... Y nada. El Flaco corre como un rayo hacia el medio. Bilardo salta, todos saltan. Estudiantes, campeón del mundo. Por primera vez, un equipo extranjero se consagra en las Islas.

"Triunfo del fútbol defensivo, pero también del esfuerzo, de la disciplina y la responsabilidad. Victoria de esa fe que no conoce fronteras cuando está respaldada con auténtica calidad", escribe en su crónica Enrique González Schía, el enviado de LA NACION. Consumada la victoria, la felicidad cubrió a La Plata. Los festejos desbordaron la calle 7, en una fiesta a la que sólo le faltaba la presencia de los héroes de Manchester. La apoteosis ocurrió tres días después. Primero, el paso de los campeones por la Casa Rosada. Después, la vuelta triunfal a casa. Con el lugar ya asegurado en la historia.

Copa Libertadores I
16 de mayo de 1968, en Montevideo: Estudiantes 2 v. Palmeiras 0.


"En el primer gol le hago el pase a Ribaudo. Fue un partido abierto, pero estábamos imparables en esa época. Ellos tenían grandes jugadores, pero nosotros éramos superiores (Carlos Pachamé)."

Copa Libertadores II
21 de mayo de 1969, en La Plata: Estudiantes 2 v. Nacional 0.


"En el primer partido hice el gol del triunfo en una jugada preparada. En La Plata no fue fácil porque ellos tenían tipos como Cubilla, Montero Castillo... Pero los fulminamos con goles en el primer tiempo (Eduardo "Bocha" Flores)."

Copa Libertadores III
27 de mayo de 1970, en Montevideo: Peñarol 0 v. Estudiantes 0.


"El partido de acá fue muy cerrado; ganamos con un gol de Togneri. Pero jugamos mejor en el Centenario. Yo jugué muy bien en el segundo tiempo, pero el arquero, Pintos, me sacó todo (Juan Ramón Verón)."

Copa Interamericana
21 de febrero de 1969, en Montevideo: Estudiantes 3 v. Toluca 0.


"Ganamos en México jugando bien, pero en La Plata perdimos porque nos dejamos estar. Pero a Montevideo fuimos con la sangre en el ojo. No podía ser que se nos escapara esa copa... (Oscar Malbernat)."

  El honor de ser pincha

Por Osvaldo Príncipi

Ser hincha de Estudiantes es un hecho distintivo. Y como toda distinción es, generalmente, resistida, rechazada y objetada. Sobre todo, por la concepción de su historia. Y eso, a los pinchas, nos llena de honor y valentía.
Estudiantes es único y brillante...
Cuenta mi padre, Emilio, a los 86 años, que un peluquero llamado Puricelli lo convirtió en pincha en 1932, en la ciudad de Mercedes. Y que vio jugar a los famosos "Profesores". Pero para él no hubo otro wing como Juan Ramón Verón.
Recordamos con mi hermano Oscar aquel día en que gritamos agónicamente el gol de Pedro Prospitti en el viejo Fortín de Vélez, en 1963, cuando vimos por primera vez a Estudiantes. Fue el punto de partida.
Ser de Estudiantes siempre fue especial. Sobre todo para mí, que fui un hincha rebelde y que abandoné por un buen tiempo sus colores para luego volver, casi como arrepentido de haber cometido un pecado capital. Estudiantes tiene el significado de la comunión familiar para los Príncipi. Quizá para nosotros sea el lazo afectivo más importante después del sanguíneo. Las hazañas coperas ante Peñarol, Racing, Palmeiras y Nacional convirtieron a Estudiantes en héroe de tiempos modernos. Ajeno y distinto de cualquier otro campeón de América.
La hazaña mundialista en Manchester, por su grandeza emblemática y su apariencia de tercera guerra mundial, fue un acto exclusivo y colosal, sepultando la soberbia de los Charlton y de los ingleses que habían despreciado a nuestro país en aquel Mundial de 1966. Esa consagración pincha lo diferencia de cualquier otro club argentino, mayormente triunfador ante sonrisas, abanicos y llaves de autos gigantes en el pacífico Japón.
Fuimos y seremos especiales e incomprendidos. Tan incomprendidos que hasta nuestra vieja cancha de madera ha sido condenada al derrumbe por intereses políticos y no a extinguirse por muerte natural. Para defender su caída, casi como parte de la última misión del centenario, los Príncipi de Mercedes estaremos juntos, como cuando gritamos aquel gol de Prospitti, por primera vez...

El centenario de un club que impuso su sello en el fútbol

De la mano de un grupo de universitarios, hace cien años nacía Estudiantes de La Plata, que se convertiría en el primer equipo “chico” campeón
La osada decisión de un grupo de universitarios generó hace un siglo el nacimiento de uno de los hijos dilectos de La Plata, el Club Atlético Estudiantes, una entidad que a lo largo de su existencia pudo devolverles a esos precursores la felicidad envuelta en gloria.
En aquella tarde del 4 de agosto de 1905 una veintena de universitarios de la capital provincial decidieron separarse del tradicional Gimnasia y Esgrima y fundar una entidad que tuviera al fútbol, ese juego inglés que ya seducía a muchos argentinos, como deporte principal.
Los visionarios, como parte del mismo juego, formalizaron el nacimiento de los "albirrojos" sin imaginar que el placer de correr detrás de una pelota se convertiría, décadas después, en la mitad de la pasión de una ciudad que tiene al fútbol como esencia de su cotidiano ritmo de vida.
Nadie imaginó en la casona de Félix Díaz que ese día comenzaba a escribirse una historia que convocaría a miles de hinchas en los tradicionales cafecitos de la ciudad y que 62 años después, llevaría el nombre de la ciudad soñada por Dardo Rocha a los primeros lugares del mundo deportivo.
Del primer presidente nombrado, Miguel Angel Gutiérrez, participante de esa asamblea fundacional, al primer título del club sólo transcurrieron ocho años y la dinámica de la historia hizo que la vida institucional fuera parte de una gran vorágine.
Ese primer logro en plena era amateur (1913) fue el puntapié inicial para una época de consolidación de Estudiantes, que ya en el profesionalismo dejaría su marca indeleble.
"Los profesores" de 1931 le dieron a Estudiantes el primer momento de gloria cuando su delantera conformada por Miguel Angel Lauri, Alejandro Scopelli, Alberto Máximo Zozaya, Manuel "Nolo" Ferreira y Enrique Guaita, llenó de fútbol y goles la canchas argentinas.
En el debut de la era rentada lograron un meritorio tercer puesto detrás de Boca Juniors y River Plate, y una actuación sobresaliente de esos atacantes le dio a Zozaya el honor de ser el primer máximo artillero de un campeonato oficial, con 33 conquistas, dos más que Scopelli.
Por esos años, el club disfrutaba de su estadio en 1 y 57 -en un predio cerca del bosque donde antes funcionó el Velódromo local- que se inauguró el 25 de diciembre de 1907 y hoy lleva el nombre de Luis Jorge Hirschi, presidente entre 1927 y 1932.
En los años cincuenta un equipo despertó gran interés en la hinchada "albirroja" y estaba constituido por Ogando; Eguiguren y Palma; Garceron, Ongaro, Ardanaz, Gagliardo, Negri, Infante, Arbios y Pellegrina.

Sin embargo, la explosión sucedería en los últimos años de la década del sesenta cuando el "Pincha", con un plantel conformado en su gran mayoría por futbolistas criados en el club, se alzó con su primer título profesional al ganar el Metropolitano de 1967.
Ese logro fue además un punto de inflexión en el fútbol argentino porque por primera vez se consagraba un equipo de los denominados "chicos" como ganador de un certamen oficial de AFA.
El Estudiantes que dirigió Osvaldo Zubeldía, el ingeniero de las hazañas del club, nació con la llegada del entrenador a mediados de 1966 y con la promoción de un grupo de jugadores que constituían hasta ese momento una división conocida como la "tercera que mata".
"Huevo" Zubeldía, un estratega, nacido para revolucionar el fútbol, le sumó a esos chicos talentosos y hambrientos de gloria, un par de jugadores con experiencia, entre lo que se destacó su futuro "alter ego": Carlos Salvador Bilardo.
Tras la consagración internacional de Racing Club en 1967, Estudiantes edificó su escalera a la gloria conquistando en tres años cinco títulos internacionales (tres Copa Libertadores (68/69/70); una Intercontinental (68) y una Interamericana (68).
Con un estilo de juego que generó adeptos a ultranza y detractores enceguecidos que llegaron a denominarlo el "antifútbol", Estudiantes fue el “Rey de América” en tiempos en los que los torneos internacionales eran parte de una contienda mitad deportiva y mitad "bélica".
Esos hombres fueron: Alberto Poletti; Eduardo Manera, Ramón Aguirre Suárez, Raúl Madero y Oscar Malbernat; Carlos Bilardo, Carlos Pachamé y Juan Miguel Echecopar; Marcos Conigliaro, Eduardo Flores y Juan Ramón Verón.
La consagración como el mejor equipo del mundo en 1968 tras vencer al poderoso Manchester United, fue el punto más alto de aquella página que tuvo a partir de 1971 una caída producto del fin de una era.
Once años después, de la mano de Bilardo, el mejor alumno de Zubeldía, Estudiantes recuperó el protagonismo al ganar nuevamente un torneo local -el Metropolitano de 1982- con un plantel que tenía jugadores de la talla de Marcelo Trobbiani, Alejandro Sabella, José Luis Ponce, Miguel Angel Russo, entre otros.
Ese mismo plantel, esta vez con otro histórico, Eduardo Luján Manera, alcanzó el tercer título local al imponerse en el Torneo Nacional de 1983, en lo que fue el último festejo del club platense.
Luego vendrían los años de peleas por sobrevivir en la primera división, el descenso de 1984 y un rápido regreso a la máxima categoría en la temporada 84/85.
Asimismo, se caracterizó por promover figuras que luego de explotar con la casaca del "Pincha" llenaron de fútbol la canchas argentinas y del mundo con otros clubes.
Al cabo, el centenario llegó al club de 1 y 57 con las ilusiones intactas y la misma furia que impulsó a aquellos visionarios a construir la gloria "albirroja" entre diagonales.

Un eterno y centenario "Rey León"

Estudiantes de La Plata llegó a los 100 años de vida. Su rica historia arrancó el 4 de agosto de 1905 y de allí su camino supo de epopeyas, sobre todo entre el 67 y el 70, cuando la mística "copera" sorprendió al mundo.

Alegrías, en buena cantidad; también amarguras, muchas tardes con ganas de no haber ido a la cancha. Amor eterno, querer a la camiseta, odiar al vecino del bosque, en la misma proporción. Es el folklore del fútbol, que viste a cada club, más allá de diferencias generacionales, y, en ese ruedo, Estudiantes de La Plata significa en el fútbol un ícono, algo especial, con una rica historia, que hoy cumple 100 años de vida y que ha tenido estaciones bien definidas, en las que sus hinchas conocieron de momentos de gloria, de hazañas, la de Old Trafford gana por varias cuerpos. Por eso, hoy la nostalgia llama a los recuerdos, que para los pinchas no son pocos en este camino centenario.
El 4 de agosto de 1905 nació Estudiantes de La Plata. Era invierno; el escenario, una zapatería -la Nueva York- de la calle 7 entre 57 y 58, propiedad de Félix Díaz. Allí se congregó un grupo de alumnos secundarios y universitarios, cuya misión era crear un centro deportivo. Aquellos jóvenes acompañaron a Tomás Ismael Shendden (fue uno de los precursores, desilusionado por la poca preponderancia que se le daba al fútbol en Gimnasia y Esgrima), y de ese encuentro quedó establecido que: “A moción de varios de los comparecientes, y previa discusión, se resuelve, por unanimidad, lo siguiente: dar por constituida esta Asociación bajo el rubro de Club Atlético Estudiantes”. Con esta moción, que consta en las actas fundacionales de la institución, nacía Estudiantes, cuyo nombre responde a la condición de sus fundadores.
La primer CD fue encabezada por el presidente, Miguel Gutiérrez, y en poco tiempo se logró contar con el primer mobiliario y las primeras camisetas (rojiblanca a bastones verticales), al igual que un terreno en la calle 19, entre 51 y 53. Los esfuerzos de aquellos precursores pinchas fueron más allá. Es que había que contar con un campo de juego, y Gutiérrez logró que el gobierno de la provincia de Buenos Aires cediera unas tierras en el Bosque: la esquina de 1 y 57, la cuna del León. El viejo estadio de madera lleva el nombre de Luis Jorge Hirschi, quien fuera presidente del club entre 1927 y 1932, y fue inaugurado el 25 de diciembre de 1907.

El primer título grande
Luego de ascender a la Primera División, tras cinco años de su fundación, Estudiantes en 1913 alcanzó su primer campeonato en la división superior. Y ya empezaba a asomar la mística albirroja. Mientras la institución se agigantaba, aparecían los Profesores (Guaita, Ferreira, Zozaya, Scopelli y Lauri), quienes en 1931 se metieron en los libros de la historia del fútbol argentino, al ser una de las delanteras más brillantes que haya dado el fútbol criollo. Claro que el club albirrojo también entregó otras figuras-artilleras, como Manuel Pelegrina, el Beto Infante, Angel Laferrara, o Alberto Zozaya.
 

Con el final de los 30, irrumpió el Payo Pelegrina, un puntero izquierdo que vistió la albirroja entre 1938 y 1952 marcando un total de 221 goles. La década del "40 dio otra delantera que el hincha de Estudiantes atesora: Gagliardo, Negri, Laferrara, Cirico y Pelegrina; y la del "50: Giosa, Barreiro, el Beto Infante, el Cochero Antonio y Pelegrina.
Sin embargo, las páginas más doradas de Estudiantes se marcaron en la década del "60. Allí asomó Osvaldo Juan Zubeldía, quien orientó un equipo que se empapó de gloria: consiguió el Metro del "67 (el primer equipo chico en salir campeón de la era profesional). Luego llegaría la fase copera, con tres Copas Libertadores consecutivas (68, 69 y 70), una perdida en 1971 enfrentando a Nacional, y la obtención de la Copa Intercontinental contra el Manchester United, en 1968. Todo un hito en la vida del club.
Más tarde fue el turno -como DT- de otro ídolo Pincha: Carlos Salvador Bilardo, quien en 1975 fue subcampeón del Nacional, y sólo el recordado River de Angel Labruna pudo con aquel equipo del Narigón. Bilardo volvió en los 80 y allí sí, Estudiantes dio dos vueltas olímpicas: Metropolitano del 82 y Nacional del 83, ya con Eduardo Luján Manera como técnico.
La amargura llegó en 1995, cuando Estudiantes fue herido por del descenso. Pero en el Nacional B también dejó su sello: volvió a los pocos meses, sacó una ventaja de 11 puntos, de la mano de Miguel Angel Russo y Eduardo Luján Manera, y con Rubén Capria, José Luis Calderón y Juan Sebastián Verón como estandartes.
Se cumplen 100 años desde que Estudiantes apareció y los recuerdos se atesoran. Se siente orgullo por las epopeyas del equipo de Zubeldía, de aquel del Narigón, por la belleza de los Profesores, por las figuras que pasaron por el club (las zurdas de Patricio Hernández, Carlos López, Rubén Capria), por el recuerdo del Ruso Prátola, el gol de cabeza de Bossio en cancha de Racing, y siguen las firmas. No está en el grupo de los grandes, pero creció en base a sacrificio. Es que en Estudiantes hay una máxima que Osvaldo Juan Zubeldía dejó: “A la gloria no se llega por un camino de rosas...”.

UNA MÍSTICA QUE RECORRIÓ EL MUNDO
Existen hechos que marcaron épocas; conflictos bélicos que cambiaron al mundo; los beatles revolucionaron la música; el hombre pisó la luna. Fueron hechos que le han ganado al paso del tiempo. La última parte de la década del 60 y los primeros pasos de la siguiente, para Estudiantes de La Plata tuvieron un significado único, que quedarán en la eternidad. Ese equipo sorprendió, despertó polémicas, tuvo detractores, pero mucho más de reconocimiento. Fue un grupo de leones dirigidos por un tremendo estratega, Osvaldo Juan Zubeldía. Era el débil, el pequeño que ponía de rodillas a los poderosos. Los números dan cuenta de ello: un torneo local (1967); tres Copas Libertadores consecutivas (68, 69 y 70) y la Intercontinental (68), quizás la mayor hazaña jamás soñada, cuando fue taita en rodeo ajeno, en Old Trafford.

El presidente, Mariano Mangano eligió a Osvaldo Zubeldía, quien desembarcó en Estudiantes en el verano de 1965. El DT juninense miró hacia la cantera, que orientaba Miguel Ignomiriello y promocionó a Alberto Poletti, Oscar Malbernat, Eduardo Flores y Juan Ramón Verón; se incorporaron Marcos Conigliaro y Carlos Bilardo, quien luego se convertiría en el cerebro de aquel mítico equipo.
Todo arrancó en las semifinales del Metropolitano de 1967. Estudiantes empataba 3-3, pero el arquero de Platense, Juan Carlos Hurt le dio un puntapié, dentro del área, a Bilardo. Fue penal, el equipo de Zubeldía ganó 4-3 y se fue derecho a la final. Allí venció 3-0 a Racing y la vuelta olímpica fue una realidad. A partir de ese momento, Estudiantes se codeó con la gloria. Protagonizó finales épicas ante Palmeiras, Nacional y Peñarol, en América, pero ante el Manchester United resultó la cresta de la ola.
La primera final de copa se dio en el 68, con el Palmeiras de Adhemir Da Guia. Estudiantes cayó 1-3 en San Pablo, ganó 2-1 en la Plata y en el tercer partido, en Montevideo, ganó 2-0. Y otra vuelta olímpica. La cosecha pincharrata, en estas latitudes, siguió en el 69 -venció en la final a Nacional, a quien le ganó en el imbatible Centenario- y en el 70 a Peñarol.
UNA NOCHE EN LA ETERNIDAD
El miércoles 16 de octubre de 1968 quedó grabada en el alma pincharrata, y que pasó a la eternidad. Buenos Aires era otra; la TV en blanco y negro no brindaba las chances de hoy. Había que seguir el partido en Old Trafford por las viejas spika, que avisaban que el Estudiantes de Zubeldía era campeón intercontinental y que festejaba en la fría noche de Manchester.
El Pincha pisaba la caldera del diablo, después de haber ganado apenas por 1-0, en cancha de Boca (gol de Marcos Conigliaro). Parecía poco, pero Bilardo decía: ""Como peor resultado empatamos, pero perder jamás"". Y el Narigón tuvo razón. Mientras el ""animals, animals"" arreciaba, en una pizarra decía: ""La palabra imposible figura en el diccionario de los idiotas"". Así, Estudiantes fue generador de su propio destino. Enfrente estaba el Manchester de Bobby Charlton, pero los leones pinchas desafiaban con su confianza. Alberto Poletti; Oscar Malbernat, Aguirre Suárez, Raúl Madero y Hugo Medina; Carlos Bilardo, Néstor Togneri, Carlos Pachamé; Felipe Ribaudo (Néstor Etchecopar), Marcos Conigliaro y Juan Ramón Verón, eran los 11 de Zubeldía.
A los 7 minutos, el laboratorio hizo estragos: tiro libre de Raúl Madero al segundo palo, apareció el frentazo de la Bruja Verón. Nadie lo entendía: ganaba Estudiantes en el Old Trafford. Luego fue un aluvión británico, pero la fiereza del Tato Medina, de Pachamé, la disciplina de Néstor Togneri -no lo dejó mover a Charlton-, la marca de Malbernat y Aguirre Suárez, la inteligencia de Bilardo, la calidad de Madero, y las genialidades de la Bruja, lo hacían posible. También ayudó el Flaco Poletti, quien sacó todo lo que le tiraron. A un minuto del final, Morgan empató, pero la epopeya ya era de Estudiantes. Así lo dice la historia.
Al año siguiente se escribió la página más negra de este equipo. Perdió la final de la Copa Intercontinental ante Milan (cayó 0-3 en Italia, y ganó 2-0 en Boca), y en la Bombonera fue un bochorno, con una batalla campal. En el 70 tampoco pudo Estudiantes, antte el Feeyenord.
Este equipo era mística pura, con contracción al trabajo, que explotaba las chances del reglamento al límite (por caso la ley del off side), que le valió muchos reproches. El gran estratega, Osvaldo Zubeldía; el líder, Carlos Bilardo; la magia, Juan Ramón Verón, la solvencia y seriedad, Raúl Madero y Oscar Malbernat... Así se empapó de gloria.

El Pincha regó emoción y sigue de fiesta

Mientras la familia albirroja recordaba con lágrimas en los ojos aquellos momentos de gloria de la mano de Don Osvaldo, el equipo de Merlo dio vuelta el partido y derrotó a Nacional de Montevideo por 3 a 1. Antes y después, todo fue una verdadera fiesta.

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Los más grandes recordaron, y los más jóvenes disfrutaron con los goles del equipo. Todos vivieron una jornada que no olvidarán.De entrada el Pincha se llevó por delante a los uruguayos. Como si Aguirre Suárez empujara desde atrás, Pachamé metiera “combate” en el medio, y el mismísimo Verón iniciara cada avance con su endiablada gambeta.

Así, mientras los jóvenes disfrutaban de las bellezas que posaban con la camiseta de su eterno amor albirrojo, los que peinan canas o que apenas tienen algún pelo en su cabeza, dieron espacio a la emoción cuando la relación de historia unía el homenaje a Verón con el eterno rival: Nacional de Montevideo. Por eso, aunque los protagonistas eran otros... la fiesta fue del pueblo pincha envuelto en nostalgia y emoción.

Estudiantes dominó al conjunto uruguayo y dispuso de varias situaciones como para ponerse en ventaja. Allí hubo muy buenos pasajes de Carrusca y una zona media que cortaba y salía rápido para explotar a un Pavone inspirado.

Sin embargo, un descuido defensivo a los 41 minutos del primer tiempo le permitió a Nacional ponerse en ventaja, a través del delantero Alexander Medina, ese que tanto quería Gimnasia. En el segundo tiempo se produjeron los debuts de Rodrigo Braña y de José Chatruc con la camiseta “rojiblanca”, y también llegaron los goles. Sobre los 3 minutos, Pavone armó una gran jugada individual y puso el 1-1 tras una sesión de Maceratesi.

Acto seguido, apareció otra vez en escena Pavone, quien con ángulo cerrado para el disparo la tocó suave para la entrada de Cáceres, que anotó el 2 a 1 con un soberbio disparo.Pero la fiesta pincha cerraría este capítulo cuando el arquero Viera -quien había cumplido una buena actuación- se equivocó al intentar salir jugando ante la marca de Pavone, perdió la pelota y Maceratesi aprovechó para ampliar la ventaja y asegurar la victoria.

De allí al final el conjunto albirrojo, que esta vez no estuvo tan sólido en defensa y sí bastante picante en la faz ofensiva, se dedicó a cerrar el partido con una salvada sobre la valla de Meléndez y alguna atajada más del ayer dubitativo Herrera. El festejo cerró la fiesta de la nostalgia y la emoción. No era para menos: el recuerdo y las lágrimas dieron paso a una actuación convincente, a pocos días del inicio de un nuevo torneo que seguramente tendrá al Pincha como protagonista.-

Mar del Plata. La Playa Pincha

Fuente:Diario Ole Mar del Plata  Pta Mogotes

Unos 3.500 hinchas se juntaron en el Balneario 12 para una celebración del próximo centenario del club. Gastadas al Lobo

 

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"Bienvenidos al Día Pincha", decía una bandera colgada en la baranda de la casilla del guardavida. Como fondo del escenario, distante 80 metros del mar, un cartel tenía impreso un escudo con ocho estrellas, que simbolizaban esa cantidad de títulos logrados en fútbol.

Estábamos en el Balneario 12, el más futbolero de Mardel, ubicado en Punta Mogotes. El club vive la cercanía de su centenario, que será el 4 de agosto de este año, y ya lo celebra, como la semana pasada en Pinamar, y como seguirá con otros actos. Ayer le tocó a La Feliz, en donde reunió unas 3.500 veraneantes, que se hicieron sentir y notar ya previamente con autos embanderados y bocinazos.

Pasaron una tarde muy linda, soleada, con viento calmo, no tan molesto como el de anteayer, que era insoportable. El ambiente era familiero, pero tuvo clima de tribuna durante la celebración. Enfrente del escenario, había muchachos que se movían como suelen verse en el corazón de la popular; por los costados, parecían más plateístas. Todos, entusiasmados. Y los que no fueron especialmente para el acto, sumaban su atención desde las carpas o las sombrillas.

HICIERON BANDERA.  Había doce trapos, incluido las de la casilla del guardavida. Entre otras, una de fondo blanca, tenía estampada el dibujo de un hincha con una camiseta del club, gorrito jamaica, y se leía "no problem". Se destacaba también la de Berisso, y la de la filial Pachamé, de Neuquén, entre otras.  Todo era rojo y blanco, salvo el tono rojo y negro de una banderita que marcaba mar peligroso.



Un hincha con un disfraz de león, arengaba desde el escenario. En el desfile de modas, volaron algunas camisetas hasta la pasarela. Las chicas las recogían y las devolvían.

Show de hits. Y más allá del desfile de sensuales modelos y el recital de una banda bien pincha y platense, como Confites, el grueso de los concurrentes se mandó un show de hits con gastadas para el Lobo. Por ejemplo: "Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es del Lobo y la Acadé". Con la melodía de El Matador, el tema de los Fabulosos Cadillac, se divertían con este cántico: "Me dicen el Matador... Nací en La Plata... (el tema original dice ''Barracas'')". Otro, muy celebrado: "Que de la mano de Ischia, se van a la B... para nunca, más volver...".



La banda contribuyó también acompañó a que se adaptaran la letra al ingenio de los hinchas, siempre como destinarios, Gimnasia -especialmente- y Racing.

Pinamar más Pincharratas que nunca

El pinar se tiño de rojo y blanco. Desde el amanecer se observaba un cielo rojizo que envolvía el horizonte presagiando lo que ocurriría un poco mas tarde. Y pese a que el frío y el viento le jugó una mala pasada a la fiesta Pincha, las más de 4.000 personas que se dieron cita en el parador El Dorado ni se inmutaron y pusieron su corazón para enfrentar a las inclemencias del tiempo.

Lo mismo que las modelos, y Javier Calamaro, quien pese a que por momentos el escenario parecía venirse abajo -así de fuerte eran las ráfagas-, enloqueció con su repertorio "guarro" a los Pinchas.
 

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Por todos los rincones del Pinar se observaron los colores rojo y blanco. Fue la fiesta tan esperada y soñada por los albirrojos que están disfrutando sus vacaciones por estas latitudes y también por aquellos que decidieron cubrir la distancia que separa este punto de la costa atlántica con nuestra ciudad.

Así, estuvieron presentes representantes de varias filiales y agrupaciones. Como las de Magdalena, City Bell, San Martín de Los Andes, Ensenada, Centenario, Quilmes. Y no podía ser de otra manera: la anfitriona filial local de Pinamar.

En algún momento se llegó a pensar que se trataba de un domingo. La máquina del tiempo imaginario por un instante mudó a la Vengue la calle 57, a la avenida del Mar la avenida 1 y a la orilla del mar el corazón del bosque.

Las bocinas de los autos, las banderas y estandartes vestían de fiesta la avenida Bungue, redecorando esta tradicional arteria. El ingreso de vehículos provenientes de La Plata, Mar del Plata y otros puntos, desfilaron como día de carnaval, convirtiéndose en la pasarela de la pasión.

Grandes y chicos, se acercaron con algún elemento que los distinguiera como hinchas de Estudiantes y los llenara de orgullo. Hasta algún distraído, ausente total de formación futbolística, que regresaba por calle Libertador, después de transitar una de las tantas largas noches del pinar, llegó a preguntar si eran los colores de la nueva moda.

Estudiantes de La Plata festeja su centenario. Atrás quedaron los láser y fuegos de artificios del broche inaugural en 57 y 1, Esta vez fue el turno de soltar riendas a orillas del mar, en Pinamar, instaurando el día Pincha en este balneario, que es visitado masivamente por habitantes de La Plata y que sin dudas respondieron de gran manera a la cita.

Estuvieron presentes el titular del club, Julio Alegre, los directivos Guillermo Cicchetti, Miguel Mirenda, Carlos Gaggio, Daniel Pantaleo, Néstor Demaestri y Horacio Passaro. La Bruja Verón fue la gran figura de la tarde, reconocido y vivado por todos. No paró un segundo de sacarse fotos y firmar autógrafos.

Hubo sorteos y premios, una pasarela que fue anfitriona de bellísimas modelos como Gabriela Creciente, Dolores Moreno, Marina Cini y Amalia Granata, que realizaron distintos pasajes con vestidos y ropa interior con los colores rojo y blanco.

El broche final estuvo a cargo de Javier Calamaro. A esta altura de la tarde, el temporal ya se había desatado en el Pinar. Era cuestión de mirar hacia el norte o el sur y observar que ya nadie pisaba la arena, solo saltaban y vivaban los hinchas de Estudiantes al compás de la música de un "guarro" que le puso toda la garra a una tarde inesperada. Las columnas del sonido se movían sin piedad al compás de sus temas y de un viento que tan cruel no paró de soplar un instante.

La fiesta Pincha pasó con éxito por Pinamar. Ahora ya todos pintan en la Ciudad Feliz. Será el próximo 18, también a orillas del mar.
 

Arrancó el año del centenario de Estudiantes y también los festejos organizados por la Comisión Directiva. Ayer fue el turno de pasear el orgullo pincha por el balneario El Dorado, de Pinamar. Imaginar algo futbolero en este exclusivo lugar de la Costa era difícil, pero unos 2.000 fanáticos de Estudiantes lo hicieron posible. Eso y el cotillón que aportó la Subcomisión del Hincha, que se encargó de llevar banderas, pirotecnia y el color para que parezca como si estuvieran en el estadio de 1 y 57.

Todo arrancó cerca de las 16.30 y duró dos horas. Primero se realizó un desfile de chicas, quienes hicieron la última pasada con las camisetas del Pincha y acompañadas del infaltable león que identifica al club. Primera ovación. Para las niñas, por supuesto, y no para el muchacho disfrazado de felino... Faltaba el otro plato fuerte: el recital de Javier Calamaro. Entre uno y otro show, la desazón: se levantó un fuerte viento que hizo peligrar la fiesta. Las columnas del sonido estaban revestidas con telas y eso provocó que más de una estuviera a punto de caer. Después del susto, Calamaro se encargó de llevar la euforia de la gente a un nivel de éxtasis. "Esto fue posible por el aguante que sólo pueden tener los hinchas de Estudiantes. Hace un rato parecía que nos teníamos que ir todos, pero acá estamos", fue la arenga del cantante. Aunque no es hincha del club, Calamaro se metió a la gente en el bolso de playa. Cerró su recital tocando un bombo de Estudiantes, como si estuviera sobre el paraavalanchas.

Será registrado como el día en el que el Pincha venció al viento.

Ciento x ciento Pincha

Estudiantes comenzó a vivir anoche el año de su centenario con un megaencuentro de música, luz y color que vistió de fiesta al estadio de 57 y 1, e hizo emocionar a la multitud que ocupó los sectores de tribuna habilitados a tales efectos y que mediante la entrega de un juguete permitió completar una colecta muy significativa organizada por la entidad en virtud de la celebración de la noche de reyes, porque más allá del significado que se buscó para la familia Pincharrata, el propósito de los organizadores pasó por juntar una verdadera pila de juguetes que el jueves serán repartidos en hospitales y otras entidades de bien público de la región.

                                                                        Una multitud en el lanzamiento del año del centenario

La convocatoria fue imponente, y cuando pasadas las 20.30 todo quedó dispuesto para comenzar la celebración, más de 10.000 personas pintaban el estadio de rojo y blanco... Y con el imponente escenario instalado delante del arco de la calle 55 como principal punto de referencia, los animadores de la ceremonia comenzaron a ordenar una ceremonia que fue ganando en emotividad.

Con banderas y camisetas agitándose sobre tribunas ocupadas por grupos familiares completos, se escuchó la sirena que celebra la entrada del equipo Pincha a la cancha cada vez que juega como local, se festejó la aparición de ese personaje disfrazado de León que contagia a los hinchas, se hizo silencio para escuchar una poesía escrita con la intención de explicar por qué Estudiantes es grande, y se dio rienda suelta a la alegría con el relato del inolvidable gol de Marcos Conigliaro al Manchester.

Conmovido, Julio Alegre explicó "la responsabilidad" que le significa ser el presidente de Estudiantes en su año centenario, destacó la calidad de "familia" que destaca a la institución, no se olvidó de rescatar la obra de Mariano Mangano, y tampoco de subrayar la cantidad de juguetes recolectados, que será mayor aún porque se informó que hoy, de 14 a 19, se continuarán recibiendo en la sede social de la calle 53. E invitó a todos a participar de la caravana que el jueves a partir del mediodía recorrerá la ciudad entregándolos.

A continuación se detallaron los actos previstos por la institución de aquí hasta el 4 de agosto, el día del centenario, que incluirá convocatorias en playas de la costa atlántica, en el Country Club de City Bell y sendos partidos rememorativos ya confirmados contra Peñarol de Uruguay y Palmeiras de Brasil, entre otros eventos.

El clima ganó más intensidad aún cuando minutos después de las 21 una pantalla ubicada a un costado del escenario sirvió para la proyección de un video a lo largo del cual se hizo una reseña histórica de Estudiantes, con sus principales logros como los grandes momentos a destacar. Hombres, jugadas, goles, festejos y un relato acorde, en un compacto que hizo estremecer a todas y cada una de las personas que de este modo disfrutaron de una noche única.

En el cierre, el prometido show de fuegos artificiales, iluminando la noche platense, y de rayo láser, que aprovechando la pantalla resumió la rica historia de Estudiantes y sus grandes momentos deportivos hasta llegar al 100, que para el pincha este año será "el número".

Cartel luminoso que se encendió delante del escenario con un elocuente "Gloriosos 100 años", delirio en las tribunas, canciones populares elegidas por la gente como propias, porque reflejan un sentimiento... Y la promesa de un pronto reencuentro, porque como quedó señalado, el centenario de Estudiantes llegará con la intención de juntar más que nunca a la familia Pincharrata. Como anoche.

Una noche pintada de rojo y blanco

Estudiantes tuvo se emotiva y vibrante fiesta de lanzamiento del “Año Centenario”. Más de 15.000 personas disfrutaron en familia del show de fuegos artificiales y rayos láser en 57 y 1

  

Por mucho tiempo podrá decirse que la noche del 4 de enero de 2005 no fue como las habituales. Todo lo contrario. El cielo se tiñó de rojo y blanco por un rato. Y los colores de Estudiantes quebraron la oscuridad para iluminar los corazones de las casi 15.000 personas que asistieron a la fiesta de lanzamiento del “Año Centenario”.
La emoción no se fijó en edades. Grandes y chicos disfrutaron de un espectáculo muy emotivo para todos los pinchas de ley. A más de uno se le escapó una lágrima al entonar el clásico “Estudia...Estudia...Estudia...”. Ni hablar cuando tronó fuerte esa canción que provoca un orgullo tan especial: “Somos campeones del Mundo, somo’ el orgullo de la ciudad. Pincha te llevo en el alma, y cada día te quiero más”.
El estadio de 1 y 57, tan vapuleado últimamente, fue testigo de otro festejo albirrojo. Esta vez no se trató de un título local, tampoco de una Copa Libertadores. Pero no fue menos importante para todos los hinchas que se acercaron a celebrar el centenario del club.
En realidad, todavía faltan 210 días para que Estudiantes cumpla los 100 años. Será el 4 de agosto con un partido conmemorativo contra el Palmeiras de Brasil, que además de jugarlo los equipos de ambos clubes, contará con la presencia de viejas glorias. Sí, todavía faltan varios meses. Pero el Pincha ya está agitando banderas.
La noche cálida fue una invitación a participar del primer evento organizado por la Comisión Directiva. Ya vendrán muchos más. Pero el de ayer fue todo un éxito. Familias enteras asistieron a la cancha con gorros, camisetas y banderas. Abuelos, padres, madres, hijos, tíos, sobrinos, primos... Nadie se lo quiso perder.
Los fuegos artificiales que cerraron el espectáculo, lanzados desde la cabecera de cemento que está detrás del arco de 55, fueron la principal atracción. Fue un verdadero show de ruido y luces en el cielo platense.
También hubo rayos láser con imágenes y sonido, mucha música para crear un clima de cancha, el relato grabado del gol histórico de Marcos Conigliaro al Manchester, en la primera final de la Intercontinental del ‘68 (que se volvió a gritar tan fuerte como entonces), y una pantalla donde se proyectó un video de siete minutos con fragmentos de la historia del club.

Eventos en enero
Los próximos eventos durante el mes de enero serán en la Costa Atlántica. El 12 se festejará el día Pincha en Pinamar y el 20 en Mar del Plata. Con playas que se vestirán de rojo y blanco, con regalos, sorteos y futbolistas del club que se pondrán en contacto con los socios que estén de veraneo.
 

  El centenario se viene con todo

Un espectáculo musical que tendrá epicentro en el estadio de 57 y 1 pondrá en marcha el 1º de enero el programa de actos elaborado por Estudiantes con miras a la celebración del centenario de su fundación, el 4 de agosto. Así lo anunció anoche el presidente Julio Santiago Alegre en el marco de una ceremonia desarrollada en la sede social con la presencia de los componentes del actual gobierno de la institución, hombres que pasaron por el club dejando su huella, socios e invitados especiales.

Más de un centenar de personas se emocionaron con la lectura de lo que será un año muy particular para Estudiantes, porque de acuerdo a lo previsto, la entidad avanzará en dirección al festejo de su centenario con eventos de la más variada naturaleza, que incluirá sendos partidos contra Peñarol de Uruguay y Palmeiras de Brasil, rivales con los que protagonizó encuentros de Copa Libertadores que han marcado la historia grande del fútbol sudamericano. Pero no será todo, porque de acuerdo a lo adelantado por el titular de la entidad, durante el verano Estudiantes dirá presente en las playas de Pinamar y Mar del Plata, también organizará un día de campo en su Country Club con la idea de reunir a miles de familias, un espectáculo de baile con Iñaki Urlezaga como protagonista central en el mismo predio de City Bell, un maratón por las calles de la ciudad, un especial del periodista Alejandro Apo en el cual con su particular estilo hará un recorrido de la historia de Estudiantes, y otro mega show artístico en el estadio con la presencia de una figura sorpresa de quien no se brindaron datos.

Los festejos, que incluirán la participación de subcomisiones en tareas dirigidas a la comunidad, con acento en los niños y los ancianos, llegarán a su punto culminante con la cena del centenario, prevista para el 6 de agosto en un estadio de 57 y 1 cuyas instalaciones serán acondicionadas para recibir a unos 2.000 socios. La presentación del cronograma de actos diagramado para el esperado año del centenario tuvo lugar anoche en el salón Enrique Rapán, con el periodista Walter Zafarián como presentador, el presidente del club Julio Alegre ampliando cada uno de los eventos anunciados, y un centenar de personas, entre ex directivos del club, ex deportistas, socios, allegados e invitados especiales siguiendo con atención una ceremonia que luego de 45 minutos concluyó con un video que sintetizó la historia de Estudiantes, con sus grandes conquistas futbolistas como puntos más destacados.

Como quedó referido, el año centenario se abrirá el 1º de enero a las 20 en el estadio, con un gran espectáculo musical que de acuerdo a lo prometido tendrá luz y color. Juegos artificiales y rayo laser. Y que servirá además para sumar juguetes que con motivo de Reyes serán repartidos en hospitales y hogares de la región, tras ser reunidos en una colecta que se extenderá desde el 27 del corriente en dependencias del club, incluido el estadio en la noche del referido espectáculo. Durante enero, el 12 se festejará el día Pincha en Pinamar y el 20 en Mar del Plata. Con playas que se vestirán de rojo y blanco, con regalos, sorteos y futbolistas de la entidad que se pondrán en contacto con los socios que por esos días se encuentren visitando la costa atlántica. En febrero habrá fútbol, con Estudiantes-Peñarol. Será el día 5 y es obvio que la elección recayó en el equipo uruguayo por su pasado copero con muchísimo en común con los albirrojos. En la oportunidad el equipo platense presentará su camiseta Penalty.

El programa de actos continuará el 12 de marzo con un día de campo en el Country Club, jornada en la cual la idea es juntar a más de tres mil familias en el predio de City Bell, que en la oportunidad será escenario de actividades deportivas, sociales y culturales. En marzo, sin fecha confirmada, porque depende de los compromisos del bailarín, Iñaki Urlezaga ofrecerá su espectáculo en un escenario especialmente instalado en el campo de golf del Country. Para mayo, y con la organización de la firma Penalty esta previsto un maratón por las calles de la ciudad de La Plata; en junio, también sin fecha exacta aún, llegará Apo y la historia de Estudiantes en su particular estilo; ya en julio el estadio volverá a presentar un show artístico cuya figura central es un artista cuya identidad se tratará de mantener en reserva el mayor tiempo posible... Y ya en agosto: el 4 jugarán Estudiantes-Palmeiras en lo que se presentó como el partido del centenario, porque ante los brasileños fue que el Pincha se consagró campeón de América por primera vez; mientras que el 6, también en el estadio 2.000 socios de reunirán para festejar en una cena-show los 100 años de su querido Estudiantes de La Plata. .

Cronograma de Festejos para el Centenario

El Pincha cumplirá los 100 anos el 4 de agosto próximo, pero la dirigencia organizó una serie de eventos que comenzarán el 1° de enero.

1 de enero: La apertura del Año Centenario será en el estadio de 1 y 57, a partir de las 20, con un show musical y de fuegos artificiales. Y se realizará una colecta de juguetes que serán repartidos en entidades de bien público para el día de Reyes.

 12 de enero se celebrará el "Día Pincha Pinamar", que consistirá en llenar de banderas rojas y blancas la ciudad bal-nearia. Además, habrá una fiesta con los jugadores del plantel profesional que estarán haciendo la pretemporada en la costa

 20 de enero será el turno del "Día Pincha Mar del Plata", con acontecimientos similares a los de Pinamar. Y se hará una cena con todos los presidentes de las filiales albirrojas del país y el mundo.

 5 de febrero se jugará un amistoso contra Penarol de Montevideo, en 1 y 57, para presentar al plantel que jugará el Clausura. Y también servirá como lanzamiento para la nueva indumentaria deportiva disenada por la firma brasilena Penalty.

 12 de marzo día de campo en el Country de City Bell, con un show para toda la familia y muchas sorpresas. Se espera que asistan entre 2.000 y 4.000 familias pinchas.

 Mes de marzo, dia a confirmar, evento cultural y artístico de nivel internacional con la presencia del bailarín Inaki Urlezaga. Se montará un escenario en el golf del Country.

 25 de mayo tendrá lugar una gran maratón por las calles de La Plata. Podrán correr todos aquellos que quieran participar, y habrá premios de la firma Penalty, que organizará la competencia.

 Mes de Junio, a definir dia, Alejandro Apo ofrecerá un espectáculo artístico sobre la historia de Estudiantes. Contará anécdotas salientes de los 100 anos con su particular estilo para narrar.

 2 de julio el club organizará un mega show artístico en el estadio con bandas musicales.

 4 de agosto tendrá fecha el partido con el Palmeiras de Brasil, que será televisado en directo para todo el país por TyC Sports

 6 de agosto cena del centenario en el estadio, para la cual se pondrán a la venta 2.000 tarjetas desde el mes de marzo.
 

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