Una gran cantidad de
hinchas de Estudiantes se dieron cita esta noche en la céntrica
plaza San Martín, aledaña a la sede social del club, para
aguardar la llegada del nuevo día y arrancar así con el festejo
del centésimo cumpleaños de la entidad albirroja.
Lo hicieron luciendo camisetas, banderas y
gallardetes, en un marco de algarabía que fue "in crescendo"
en la misma medida en que se acercaba la medianoche.
Hubo fuegos de artificio, actuaron bandas musicales, murgas
y muchísima emoción.
Los recuerdos de aquellas conquistas de Copa Libertadores
(tres) e Intercontinental (una), los nombres de Carlos
Bilardo, Raúl madero,
Eduardo Flores, Eduardo Poletti y
tantos otros, retumbaron en la noche platense, cuando media
ciudad celebró un siglo de vida con un sentimiento tan puro
como el blanco de su camiseta y tan sanguíneo como el rojo que
lo empareja.
En tanto, con motivo del centenario Estudiantes disputará
mañana desde las 21.30 un partido evocativo de la gloriosa
época de Osvaldo Zubeldía, que servirá para
reeditar la final de la primera Copa Libertadores que ganó en
1968 ante Palmeiras, de Brasil.
El internacional Horacio Elizondo será el
árbitro de este cotejo que televisará en directo TyC Sports y
se disputará en 57 y 1.
El Palmeiras, rival de los Pinchar en aquellas tres finales
del ´68, aunque con un equipo alternativo ya que el grueso de
sus jugadores titulares se quedaron en San Pablo para
afrontar una instancia clave del torneo paulista, será el
examinador de Estudiantes, que dentro de una semana hará su
debut en la Copa Sudamericana 2005 enfrentando a Banfield.
En consecuencia, Merlo tomará este encuentro amistoso
como "banco de prueba‘ para calibrar el actual potencial del
equipo, habida cuenta que durante la pretemporada que se
realizó en el Country de City Bell no programó ningún partido
de práctica.
El probable equipo albirrojo se formaría con Martín
Herrera; Marcos Angeleri,
Fernando Ortiz, Juan Daniel Cáceres
y Juan Angel Krupoviesa; Marcos
Gelabert, Adrián Bastía,
Rodrigo Meléndez y Marcelo Carrusca;
Mariano Pavone y José Luis Calderón.
Palmeiras presentará a su equipo B, con el agregado de un
puñado de titulares, ya que el técnico Emerson Leao
decidió resarvar a sus primeras figuras para afrontar
un partido clave ante el San Pablo por el torneo brasileño
2005. Hasta esta noche se habían vendido 10.500 localidades
para este partido.

5.000 hinchas dieron calor y color al festejo
Noche de emoción
y de pasión. De alegría y de hondo sentimiento "pincharrata".
Nadie se acostó temprano. Todos esperaron el nuevo día para
arrancar con los festejos del cumpleaños número cien de
Estudiantes. La cita fue en Plaza San Martín. Y hacia allí
convergieron los hinchas con sus camisetas, sus banderas y su
entrañable amor por el club.
Y resultó tan masiva la concurrencia que se tuvo que cortar la
avenida 7, de 51 a 54. Se formó entonces allí un verdadero
"río" albirrojo que estalló en algarabía indescriptible, por
momentos, y que en otros estuvo lleno de nostalgia y de
recuerdos, los que estaban poco menos que a flor de piel.
En el escenario montado en 7 y 54, y con una réplica de la
Copa Intercontinental recorriendo el lugar pasando de mano en
mano, desfilaron distintos números musicales, que le dieron un
clima de jolgorio a la espera.
Y a medida que se iban consumiendo los minutos y se aproximaba
la medianoche, la expectativa fue en aumento hasta estallar
con el esperado "feliz cumpleaños" que salió de la garganta de
cinco mil, por entonces, eufóricos simpatizantes, que
siguieron celebrando, después del espectacular festival de
fuegos de artificios que cerró una velada inolvidable.
Locura y lágrimas en una noche inolvidable
Una multitud de hinchas albirrojos
copó la esquina de la sede para comenzar a festejar los 100 años de vida
del club. Hubo murga, música y bombos, con unos ocho mil simpatizantes
que bailaron al compás de los fuegos artificiales y las sirenas. Todos
brindaron por cien años más
Desde muy temprano, ataviados con el
blanco y el rojo de pies a cabeza, la familia albirroja recibió el
centenario de Estudiantes con una inmensa felicidad.
El epicentro fue 7 y 53, pero cuando el reloj marcaba la hora cero,
desde cualquier rincón de la ciudad se escucharon los bocinazos, las
palmas y el clásico feliz cumpleaños. Sí, a la medianoche, una multitud
congregada para recibir el primer centenario de una de las instituciones
más importantes de La Plata, dio una muestra más de amor, pasión y
locura por una camiseta que todos llevan marcados a fuego.
Unos ocho mil “locos por el Pincha”, que fueron llegando poco a poco a
la fiesta que organizaron diversas agrupaciones y filiales del club,
festejaron con sirena y fuegos artificiales la llegada de los 100 años
de Estudiantes.
Una murga y el grupo Lito y gente joven, subidos al escenario
especialmente preparado, matizaron la vigilia Con su música pegadiza, le
dieron el color necesario a la primera fiesta de las primeras 24 horas
del primer centenario pincharrata.
La algarabía y felicidad fue creciendo minuto a minuto. Familias enteras
cantaron el clásico “dale León, dale León...”, “Estudiannn, Estudiannn...”
y el “todos los momentos que viví, todas las canchas donde te seguí...”.
Y no faltó alguna dedicatoria a los “primos”.
“Esto es una locura, jamás me imaginé que iba a vivir esto...”, le decía
a El Clásico un hincha de pura cepa, que apenas alcanzó a presentarse
como Daniel, antes de meterse nuevamente entre la multitud, al ritmo de
los bombos y el agitar de las banderas, que le daban un marco
espectacular al acontecimiento.
Claro que el momento más emotivo se inició en el minuto final previo al
nuevo día. Fueron 60 segundos donde muchas imágenes, miles de historias,
unos cuantos goles de la Bruja, otros tantos de Zozaya, la calidad del
Beto Infante y los tacos de Carrusca se entremezclaron por unos
instantes en cada hincha.
Hasta que llegó el éxtasis. El reloj marcaban las 23.59 cuando esa
equina, en pleno corazón del centro platense, comenzó a vibrar al compás
de los fuegos artificiales. A más de uno se le escapó un lagrimón,
mientras cantaba “que los cumplas feliz, Estudiantes...”.
Estudiantes, Historias
de 100 años
Anoche, en un café céntrico, fue presentado el libro del periodista
Gustavo Flores, que se iniciara justamente en esta profesión en el
diario Hoy. “Estudiantes, Historias de 100 años” resume desde el
nacimiento hasta el día de hoy, cómo se forjó la institución que en
estas horas está festejando su cumpleaños. Con prólogos de Juan Ramón
Verón y Ricardo “Beto” Infante, con la contratapa de Víctor Hugo
Morales, acaso uno de los mejores relatores del fútbol argentino, el
libro cuenta 57 historias que tienen que ver con el Pincha. Ante mucho
público, familiares, amigos y hasta Daniel Malnatti, uno de los hombres
de CQC y el programa La Liga de canal 13. “Ojalá cuando lean el libro
sientan lo que pude sentir yo al hacerlo”, señaló Flores, actualmente
colega del diario Clarín. “Estudiantes, Historias de 100 años”, se
venderá hoy en el stand de Pincha Store de la cancha y el sábado, en la
fiesta del Centenario.
1905-2005 100 años Al gran Estudiantes, salud
Estudiantes festeja hoy 100 años de
gloria. A las 21.30 juega contra el Palmeiras de Brasil, rememorando la
final de la Libertadores del ‘68. Desde las 20.15 habrá una murga,
homenaje a los campeones y la presentación del plantel profesional
Decir Estudiantes de La Plata es lo
mismo que decir vueltas olímpicas, gloria, hazañas. Un club con mística
de campeón. Un club bendito, dueño de una historia futbolística sin
igual. Rico en hombres y nombres.
Hablar de Estudiantes de La Plata es hablar de Osvaldo Zubeldía, de
Carlos Bilardo, del “Nolo” Ferreira, de Manuel Pelegrina, del Beto
Infante, de Juan Ramón Verón, de Cacho Malbernat, de Eduardo Manera, de
Miguel Russo, de José Luis Brown, de Hugo Gottardi. Y de todos aquellos
que entraron en la galería de la fama vistiendo la camiseta albirroja.
Hoy, el Pincha cumple 100 años. Un centenario lleno de luces, con una
mirada hacia ese pasado cargado de títulos. Tres Copas Libertadores de
América, una Intercontinental, una Interamericana, el Metropolitano del
‘67 y del ‘82, el Nacional ‘83. Mucho glamour y una escuela de fútbol
que dejó un legado a nivel local e internacional.
Fundado el 4 de agosto de 1905 como un desprendimiento de Gimnasia y
Esgrima La Plata, el club nació marcado para ganar. Y así lo hizo desde
los primeros años del amateurismo, con los títulos de 1911 y 1913.
Para conmemorar semejante historia, la dirigencia albirroja organizó un
partido amistoso contra el Palmeiras, rival al que venció en la final de
la Libertadores del ‘68 en tres partidos. Será esta noche desde las
21.30, en 1 y 57. Los brasileños llegarán con juveniles, ya que
enfrentan hoy al San Pablo por el torneo local.
Entre el 2 y el 16 de mayo se jugaron aquellos choques con el equipo
paulista. Estudiantes ganó en La Plata por 2 a 1, en el Pacaembú venció
el Palmeiras 3 a 1, y en el partido decisivo festejó el Pincha con un 2
a 0.
Además, esta noche de fiesta servirá para homenajear a los jugadores que
fueron campeones en los planteles de fines de los ‘60 y comienzos de los
‘80. Darán una vuelta olímpica y recibirán algunos recuerdos.
También será presentado el plantel profesional de cara a la próxima
temporada. Y habrá una murga con mucho ruido y color. Todo esto
arrancará a las 20.15, aunque finalmente no habrá fuegos artificiales
porque a pocos metros se instaló una carpa gigante para la cena del
sábado.
Cien veces Pincha
Lo fundaron 20 alumnos del Nacional platense, en una
zapatería. Es el primer club chico en ganar un título local, la Copa y
la Intercontinental.

Grandeza. La historia de Estudiantes se escribe de títulos, campeonatos
y gloria. Y los 100 años que se conmemoran hoy se sintetizan con esa
palabra: Grandeza. La que tuvieron sus fundadores, la que exhibieron sus
grandes equipos y sus maravillosos jugadores, la que llevó al club a lo
más alto del fútbol argentino, de América y del mundo. La grandeza de
pelear en condiciones desfavorables, bien desde abajo. Y de ganarles a
todos...
La historia arrancó en 1904 en una zapatería de Avenida 7 que ya entró
en el mito de la ciudad platense y donde hoy se colocará una placa
conmemorativa. Allí se reunieron 20 muchachos para darle forma a un club
que se dedicara con pasión al football; que ese deporte fuera
su prioridad.
Fue uno de esos aciertos que perduran para siempre. Porque el nuevo club
llegó en el momento justo para un juego en expansión y cada vez más
gente se fue identificando con aquellos estudiantes del Colegio
Nacional, pioneros en lo suyo. Después todo se fue encadenando: llegó el
ascenso a la Primera, la cancha de 57 y 1 (casi un templo pincha), los
equipos inolvidables que hicieron del buen fútbol su marca registrada y
que instalaron al pequeño equipo de La Plata junto a los poderosos de
Buenos Aires.
Las glorias y los grandes jugadores fueron dejando su huella. En los
años 30, Los Profesores marcaron época con la delantera que
conformaban Lauri, Scopelli, Zozaya, Ferreira y Guaita. Su legado lo
recogió una cantidad enorme de jugadores que dejaron su sello y
contribuyeron a la grandeza: el Payo Pelegrina (máximo goleador
de la historia del club), Ricardo Infante, Pichón Negri,
Garcerón, Ongaro desde el arco...

Pasó rápido un descenso donde la política tuvo mucho que ver (se
desmanteló el plantel y se jugó con juveniles) y la reconstrucción
auguraba mejores tiempos. Lo mejor estaba por llegar...
Y llegó con la era Zubeldía. Incomprendido en su tiempo, revolucionario
del fútbol, le cambió la cara a Estudiantes y al fútbol argentino. Y
metió al club en la historia de los campeones. Primero fue la
consagración inédita del Metro del 67, con milagroso triunfo ante
Platense en la semifinal (perdía 3 a 1 y ganó 4 a 3), y paliza a Racing
por 3 a 0 en la final jugada en el Viejo Gasómetro de San Lorenzo.
Luego, el subcampeonato invicto del Nacional del 68 (por primera vez en
el fútbol argentino, un equipo terminaba un torneo sin derrotas). Y la
gloria internacional: tricampeón de la Copa Libertadores de América
(1968, 69 y 70) y campeón intercontinental en la inolvidable noche de
Manchester del 16 octubre del 68 con una hazaña nunca igualada: es el
único equipo argentino que dio una vuelta olímpica en Inglaterra.
Aquel equipo de personalidad envidiable y juego sólido tenía su as de
espadas en la Bruja, Juan Ramón Verón, eterno crack de la
institución; pero se basaba en la solidez de Poletti, Aguirre Suárez y
Malbernat, en la ductilidad desde el fondo de Madero y Manera, en la
sapiencia de Pachamé y el Bocha Flores, en el oportunismo de
Conigliaro, en la fe de todos, en la cabeza de Zubeldía y su profe
Kistenmacher.
Ese equipo tenía un técnico dentro de la cancha: Carlos Salvador
Bilardo. Y cuando pasó al otro lado de la línea de cal fue para
triunfar. "Doctor, usted haga lo que sabe", le dijo el
presidente Correbo en 1982. Y Bilardo armó un equipo sensacional con una
media cancha brillante de fútbol, lujos y toque: Trobbiani, Ponce y
Sabella; el equilibrio lo ponía Russo y los goles, Gottardi y Trama en
aquel equipo capitaneado por el Tata Brown. No son pocos los
que opinan que fue de los mejores equipos de los últimas tres décadas.

Los
tiempos modernos llegaron con un fugaz descenso y una apareción
explosiva: Verón hijo, la Brujita. Y una cantera que nutre de
delanteros al fútbol mundial. Hoy, nada mejor para el hincha que
festejar el centenario otra vez en la Libertadores.
Encuentro cumbre
En el día del
centenario del club, una reunión entre nueve figuras de su
historia acerca a las generaciones que escribieron sus páginas
de gloria y su presente: Bilardo, Pachamé, Verón, Madero,
Flores, Poletti, Russo, Gottardi y Pavone

Los
aniversarios, más allá de una buena excusa para celebrar, no son
otra cosa que la evocación de una identidad que permanece. La de
Estudiantes sigue vigente en el día del cumpleaños número 100,
tiempo propicio para reunir generaciones que dejaron huella en
su historia. Nueve hombres que forjaron el pasado pincharrata
glorioso y construyen el presente son los convocados para
saludar el centenario de un club que ellos entienden como mucho
más que eso: una familia, un hogar. Carlos Bilardo, Carlos
Pachamé, Raúl Madero, Juan Ramón Verón, Eduardo Flores, Alberto
Poletti, Miguel Angel Russo, Hugo Gottardi y Mariano Pavone. Por
supuesto que este siglo albirrojo deparó muchos otros nombres
inolvidables, pero aquí están ellos, para hacer posible el
encuentro de años felices.
Y que aquello de que las señas particulares se mantienen
indemnes lo demuestra el doctor Bilardo, tal vez el más
emblemático e inefable de los personajes estudiantiles: la cita
para la producción fotográfica en LA NACION está fijada para las
13, pero él aparece media hora antes. Como entrenador ya se le
conoce su gusto por sorprender; tal vez para parecerse más a su
personaje, el hombre, siempre previsor, otra vez se anticipó a
todos.
Uno a uno se le suman. El Flaco Poletti. Pachamé, su socio de
tantas tardes y noches al costado de la raya. "Era a la una, no
a la una y cuarto...", le reprocha el doctor, a modo de
bienvenida con sorna. Espontáneos, listos para empezar a brotar,
surgen recuerdos y evocaciones.
Saca Poletti desde el arco. "A Estudiantes llegué a los 17 años.
Me compraron a Sacachispas. El club me dio la posibilidad de
educarme, crecer y hacerme profesional. Le respondí con el
agradecimiento que hoy conservo", dice. Pelota para el doctor
Madero, impecable y elegante como siempre, en la cancha y fuera
de ella. Se le pregunta por su imagen más fuerte. "En el primer
año en que yo estuve en Estudiantes, el club no tenía dinero
para abonarme el sueldo, y me lo pagó con un cheque privado de
su presidente. Esas cosas no se olvidan jamás. No sé si
actitudes así se verán ahora o no, pero de eso yo no me olvido",
relata.
Ya están todos. No, falta uno: desde La Plata, después del
entrenamiento que pone a punto al equipo parael Apertura, Pavone
se apura por llegar. Hay tiempo para seguir charlando porque,
pese a que el encuentro mezcla épocas distantes, Estudiantes es
un hilo común demasiado fuerte. "Es mi casa –dice Miguel Angel
Russo, que durante su carrera como jugador no vistió otra
camiseta que no fuera la pincharrata–, el lugar donde pasé toda
mi trayectoria. El legado más grande que me dejó fue haberme
formado como hombre, porque viví allí desde mi adolescencia."
Asiente Bilardo, prócer intocable de la historia del club, el
que de una manera u otra –incluso en el 83, cuando ya dirigía al
seleccionado pero el equipo, con Eduardo Luján Manera a la
cabeza, era su herencia– estuvo en todos sus títulos: "Empecé en
Estudiantes hace 40 años. Arranqué en el 65, y jugando en el
club me casé y tuve a mi hija. La mayoría de aquellos compañeros
son mis amigos de hoy. Aquél no era un grupo de grupo, sino un
grupo en serio. Gracias a Dios, con los años nos seguimos
viendo. Recuerdo que cuando llegué, en el 65, el Toro Calandra
habló en una cena, en la cancha, y dijo algo que no olvido:
«Estudiantes es una familia». Pienso que a lo largo de los años
mantuvimos esa idea que nos inculcaron los mayores".
Algunos llegaron desde aquella famosa "Tercera que mata" de los
60. Uno, Pachamé, que disfruta haciendo memoria: "Debuté en el
63, en un amistoso contra Jabacuara, un equipo brasileño.
Osvaldo (por Zubeldía) me ponía como marcador de punta
izquierdo, porque ahí me necesitaba, y alternaba como volante.
Hasta que en el 65 Madero pasó atrás definitivamente y yo me
quedé en el medio: Bilardo por la derecha y yo por la
izquierda". Otro, Verón, el más talentoso de aquel grupo: "En el
58 empezamos en la novena con Pachamé, Malbernat, Hugo Mercerat,
Pelusa Bedogni. En Estudiantes debuté en primera, en el 62, y me
retiré, en el 81; fue por una lesión, porque si no, seguía. Yo
en Estudiantes no tengo horarios. Sebastián, mi hijo, vive allí
desde los 5 años. Mi hija Yesmil juega al handball, y el más
chico, Iani, está en la cuarta de fútbol. Así que imaginate...".
Y otro, el Bocha Flores: "Todo comenzó con aquella tercera
famosa que integré, a la que se sumaron muchos jugadores de
jerarquía que contribuyeron a reforzar un plantel muy rico. A
partir de ahí se forjó un equipo con sello propio encabezado por
un iluminado y adelantado como Zubeldía".
Interviene Gottardi con la polenta goleadora del 82 y el 83, y
el espíritu jovial que atesora mil anécdotas. "Yo estaba en
Racing, y ahí nunca practicábamos al aire libre cuando llovía:
íbamos a un salón cerrado. Al llegar a Estudiantes, la primera
semana llovió. Yo busqué cuál era el lugar cerrado para
trabajar. «No, se practica en el Bosque», me dijeron. «Pero
llueve...», dije. «Se trabaja bajo el agua, en el barro», me
respondieron. Era algo completamente distinto. Por eso el equipo
era como era: luchador, aguerrido, adaptable a cualquier
circunstancia." La cercanía con Russo perdura hasta hoy: el ex
delantero es el ayudante de campo de Miguel en la conducción del
Vélez campeón de estos días. "Me quedaron con fuerza tres
momentos –agrega Russo–: los títulos del 82 y el 83, y el
partido con Gremio por las semifinales de la Copa del 83. La de
esa noche fue una hazaña en el nivel mundial: perdíamos 3 a 1 y
estábamos con cuatro jugadores menos, pero logramos empatar 3 a
3. Era un equipo con muy buenos jugadores del club que ya
habíamos madurado, como Brown, Herrera, yo y otros, más tipos
talentosos como Sabella, Trobbiani, Ponce, y la aparición de
Julián Camino..."
El Bocha no se quiere quedar atrás con las anécdotas. "En una
gira por Nicaragua, antes de ganar las copas, encontramos un
argentino que estaba de mochilero. No recuerdo el nombre, pero
sí que, como no tenía un peso ni para comer, venía con nosotros
a la embajada y le pasábamos la comida para que pudiera
sobrevivir. Un día se sentó en la silla que estaba destinada a
un representante de fútbol. El mochilero comió en el lugar del
representante y cuando se dieron cuenta, lo sacaron corriendo y
nunca más lo vimos."
Madero vuelve a rescatar enseñanzas. "Una vez, entre mis
compañeros, después de un partido, recibí una crítica muy dura.
Después de pensar un rato, me di cuenta de que tenían razón en
lo que me decían. Eso provocó un cambio fundamental en mi
conducta y en mi rendimiento como jugador. Esa crítica, hecha
por mis compañeros, fue la mejor de todas." Pachamé arremete
contra los cuestionadores del antifútbol: "Cuando surge un
equipo chico, los otros dicen: «... Y, qué querés, se meten
todos atrás, la tiran para arriba». El nuestro fue un equipo
chico que logró cosas que muchos grandes no habían conseguido, y
ésas eran excusas. Es como cuando uno le cuenta a otro: «Me
recibí de ingeniero, che...», y el otro piensa: «¿Cómo c... lo
habrá hecho?». Lo de nosotros no era suerte: trabajábamos mañana
y tarde, y con menos recursos que otros."
Y llegó Pavone, nomás. Toma la palabra el más joven. La palabra,
y el legado: "Cuando llegué al pincha lo primero que me contaron
fue la rica historia del club, sus títulos y las hazañas de un
grupo de jugadores encabezados por un entrenador que aún hoy es
un emblema de Estudiantes, como Zubeldía. Nosotros tenemos la
obligación de mantener viva la mística pincha. Es decir, el
esfuerzo, las ganas, la concentración, el nunca bajar los brazos
ni renunciar a nada, el espíritu ganador, luchar hasta lo último
por más que las cosas no vengan bien y alcanzar los objetivos.
Esto se vive desde las inferiores y cuando se llega a primera
está bien internalizado. Con toda esta historia detrás, para
cualquier jugador es un orgullo defender los colores de
Estudiantes".
Sonrisas de fotografía, hinchas que se acercan a pedir
autógrafos y más recuerdos. Con la sentencia final de Bilardo,
por supuesto. "Ese equipo consiguió todo. Nos retiramos porque
estábamos cansados, porque si no seguíamos ganando copas. Yo, a
los 30, me cansé y me fui. Estábamos aburridos. Se fueron varios
y quedaron los pibes para la final de la cuarta copa. Nosotros
no éramos tapas de diarios y revistas. Eso era para River o
Boca, como siempre, pero nosotros lo entendíamos. Por eso decía
siempre que el fútbol es un negocio, y me mataban... Pero la
gente lo dice ahora". Rúbrica personal para una escuela
inconfundible, que hoy se emociona en el encuentro entre su
pasado y su futuro.

Carlos
Bilardo
Nació el 16/3/1939, en Buenos Aires. Volante. Como jugador,
estuvo en Estudiantes entre 1965 y 1970. Jugó 175 partidos y
anotó 11 goles
Juan Ramón Verón
Nació el 17/3/1944, en La Plata. Delantero. En cuatro períodos,
entre 1962 y 1981, jugó en Estudiantes 295 partidos y marcó 77
goles
Alberto Poletti
Nació el 20/7/1946, en Buenos Aires. Arquero. Estuvo en
Estudiantes entre 1965 y 1970. Jugó 160 partidos
Carlos Pachamé
Nació el 25/2/1944, en Ensenada, Buenos Aires. Volante. En 273
partidos en Estudiantes, en dos períodos (1963/71 y 74/76), hizo
seis goles
Eduardo Flores
Nació el 23/4/1944 en Ensenada, Buenos Aires. Delantero. Entre
1962 y 1971, vistió la camiseta de Estudiantes en 164 partidos.
Marcó 65 goles
Raúl Madero
Nació el 21/5/1939, en Buenos Aires. Defensor. En Estudiantes
actuó entre 1963 y 1969. Jugó 179 cotejos y anotó nueve goles
Hugo Gottardi
Nació el 31/7/1953, en Elortondo, Santa Fe. Delantero Jugó 310
partidos para Estudiantes, en los períodos 1976/83 y 1986/87.
Convirtió 127 goles
Miguel A. Russo
Nació el 9/4/1956, en Lanús, Buenos Aires. Volante Hizo toda su
carrera en Estudiantes, entre 1975 y 1988, con 420 partidos y 11
goles
Mariano Pavone
Nació el 24/5/1982, en Tres Sargentos, Buenos Aires. Delantero
Debutó en Estudiantes en octubre de 2000. Jugó 106 partidos y
convirtió 28 tantos
Del libro Pincha
Los números, los
máximos hitos, curiosidades y anécdotas del acervo de
Estudiantes, a un siglo de su fundación en una zapatería
platense
La casa de siempre,
en 1 y 57
Tras su fundación, en 1905, Estudiantes actuó como local en una
cancha situada en la intersección de las calles 19 y 53. El 25
de diciembre de 1907, durante la presidencia del ingeniero
Nazario Roberts, el club inauguró el estadio que ocupa la
ubicación actual, en 1 y 57, en un terreno ocupado anteriormente
por el velódromo platense y cedido por el gobierno de la
provincia. A mediados de ese siglo, un incendio destruyó la
tribuna de madera techada, que fue reemplazada por la que existe
actualmente. El estadio, tiempo después bautizado con el nombre
de Jorge Hirschi –en homenaje a quien defendió los colores de
Estudiantes y fue su presidente entre 1927 y 1932–, tiene una
capacidad para 27.000 espectadores.

Merlo,
el timón de hoy: "El sueño es quedar en la historia"
El centenario encuentra a Estudiantes con Reinaldo Merlo como
director técnico. Mostaza también tiene un recuerdo especial de
sus épocas de futbolista, como rival, con la camiseta de River,
del equipo platense.
"En mi época de jugador siempre fue difícil enfrentar a
Estudiantes porque tenía buenos equipos, aguerridos, difíciles.
Mucho más en los tiempos en los que a mí me tocó jugar, porque
aquel equipo fue el que salió campeón de todo. Recuerdo que yo
debuté en River un 21 de septiembre contra Estudiantes. Duelos
especiales no tuve con nadie, pero recuerdo que se me hacía muy
complicado jugar contra Verón, el Bocha Flores, Pachamé,
Bilardo… Todos jugadores importantes."
"Y estar dirigiéndolo justo ahora, cuando se cumple el
centenario del club, es algo muy lindo. Es bueno estar en los
festejos importantes de este club. Aunque todavía no ganamos
ningún título: logramos la clasificación para las copas, pero el
sueño es quedar en la historia de Estudiantes por salir
campeón."
El festejo comienza esta noche
El primer campanazo histórico de Estudiantes tuvo como
partenaire a Palmeiras: fue en 1968, en la conquista de la
primera Copa Libertadores. No es caprichoso, entonces, que ese
equipo sea el invitado para el festejo que esta noche tomará
forma de amistoso, a las 21.30, en 1 y 57, con TV en directo por
TyC Sports. Como se sabe, el debut de Estudiantes (ante
Instituto, en Córdoba) fue postergado para el 2 del mes próximo.
La segunda gran celebración central está prevista para pasado
mañana. Por la noche, en una enorme carpa ya montada en la
cancha auxiliar, con capacidad para 2200 personas, se realizará
la cena-fiesta de los cien años de Estudiantes, a la que fueron
invitados los grandes hacedores de su historia. Las invitaciones
puestas en venta para socios y simpatizantes ya se agotaron. Al
margen de esto, desde esta medianoche los hinchas se
autoconvocarán en 7 y 53 para empezar las celebraciones.
Presidente de la contra
El primer presidente de Estudiantes fue Miguel Gutiérrez,
elegido a fines de agosto de 1905, unos días después de la
fundación del club; perduró en su cargo hasta 1906. Lo curioso
está en su procedencia: según las crónicas de aquella época,
Gutiérrez fue elegido en atención a su muy buen desempeño en la
conducción, nada menos, de Gimnasia y Esgrima La Plata. Eran
otros tiempos...
El hincha más ilustre
Estudiantes tiene el orgullo de contar, en su hinchada, con una
de las más grandes personalidades de nuestro tiempo: don Ernesto
Sábato, que se acercó a los equipos pincharratas en su juventud.
El 5 de diciembre último, el gran escritor fue homenajeado antes
de Estudiantes-Vélez, en La Plata. Recibió una plaqueta y la
camiseta con el número 10 y su apellido en la espalda.
Un equipo, dos apelativos
A Estudiantes se le conocen dos seudónimos: "pincharratas" y "El
León". El primero data de las épocas iniciales del club; era el
apodo de Felipe Montedónica, un lustrabotas que seguía al equipo
a todas partes. Los simpatizantes de Gimnasia, a modo de burla,
lo extendieron a la hinchada. El restante es de los 60, cuando
Gimnasia tomó el apelativo de "El Lobo" y Estudiantes buscó una
figura antagónica.
El día en que empezó todo
El 4 de agosto de 1905, en una zapatería ubicada sobre la calle
7, entre 57 y 58, perteneciente a Félix Díaz, un grupo de
jóvenes se reunió con la idea de darles cauce formal a sus
deseos de practicar fútbol y otros deportes. Como alusión
directa a la condición que los unía a todos, allí dieron origen
al Club Atlético Estudiantes. En su acta fundacional se lee uno
de los considerandos, expresado por Alfredo Lartigue,
participante de esa reunión: "Que entre un grupo de aficionados
al juego del football había surgido la idea de formar un club
atlético para el fomento de ejercicios físicos en esta ciudad,
motivo por el cual se encontraban reunidos todos los
presentes..."
Fecha de fundación
4 de agosto de 1905
Títulos en la era amateur
Federación Argentina de Football, primera división, 1913
Copa Río de la Plata, 1913
Títulos nacionales: 3
Metropolitano 1967
Metropolitano 1982
Nacional 1983
Títulos internacionales: 5
Copa Libertadores 1968, 1969 y 1970 (subcampeón en 1971)
Copa Intercontinental 1968 (subcampeón en 1969 y 1970)
En el podio, en torneos locales:
Segundo puesto: 3 veces (Nacionales de 1967 y 1975, y
Metropolitano de 1968)
Tercer puesto: 5 veces (torneos de 1931 y 1944,
Metropolitanos de 1976 y 1984, y Nacional de 1977)
Jugadores con más partidos: Abel Herrera 467 Manuel
Pelegrina 461 Miguel Angel Russo 420 Oscar Pezzano 351 Gabriel
Ogando 347 Máximos goleadores: Manuel Pelegrina 221
Ricardo Infante 180 Alberto Zozaya 144 Hugo Gottardi 127 Ernesto
Farías 96

De Zubeldía a Bilardo: la mitad de la
biblioteca
Fueron el maestro y
el mejor discípulo en la transmisión de un estilo que marcó al
equipo platense y le entregó todos sus títulos
Hay una historia. La
que encierra la magnética vida de Osvaldo Zubeldía. Hay otra
historia. La que se nutre de aquella, la que creó una manera de
ver, sentir, apasionarse por el fútbol. Un estilo, una bandera,
exitosa, polémica, irrepetible. Aquella y esta, ligadas
inequívocamente con Estudiantes, encierran una rica parte de la
historia del fútbol argentino. La que se nutre, para todos, con
el orden, la disciplina, la táctica, el compromiso colectivo, en
suma, la inteligencia puesta al servicio del juego, con un
objetivo: el éxito, el remedio de todos los males. La misma que
encierra, para otros menos, el fantasma de los alfileres, en
definitiva, el famoso antifútbol, más allá de los medios, con el
mismo objetivo: el triunfo, el amo y señor.
Al margen de las polémicas, de las ideologías, las mismas que
dividieron por décadas a los argentinos, Zubeldía fue el creador
de una verdadera revolución en Estudiantes, que recorrió el
mundo, siempre con el sabor del éxito. Fue un precursor, un
innovador. Buscó siempre las ventajas basado sobre el estudio
del rival y del reglamento, aún el de la letra más pequeña.
Asumió en Estudiantes para evitar el descenso y fue campeón del
mundo en aquellos años 60.
Jugadas preparadas, innovaciones tácticas –el famoso pizarrón–,
el exceso por el off side como recurso, la organización, el
detalle, costumbres que más de tres décadas atrás no abundaron
en el fútbol argentino. "Se decía que era una vergüenza nuestro
fútbol, que no dejábamos jugar, que hacíamos tiempo; algo de
razón había, pero hay que aclarar las cosas. Esto es un negocio
y lo único que importa es ganar", fue una de sus sentencias.
Exigente, preparado, sorprendió a un medio que vivía de la
nostalgia; se defendió siempre de las críticas, certezas nunca
comprobadas, instaladas en el imaginario popular.
"El fútbol dejó de ser un espectáculo para convertirse en un
negocio. Jugadores, técnicos y dirigentes saben que su
estabilidad depende de los triunfos", dijo, 30 y tantos años
atrás. Defender primero, atacar, después. El centro antes que la
gambeta. Pierna fuerte y corazón. Y algo de talento, por
supuesto. Así fueron sus equipos: combativos, luchadores,
corajudos. Tímido, quisquilloso ("a veces me pongo violento o
contesto mal, pero digo lo que siento"), se encerró en el
llamado laboratorio de Estudiantes para pensar, analizar,
estudiar. La utilidad, por encima de la belleza. "La
organización siempre le ganará a la improvisación, aunque esta
última esté apoyada en el talento", dijo alguna vez Zubeldía, un
devoto lector de libros de filosofía.
Fue Bilardo el continuador de su profecía. Defensivo, estudioso,
también con buen juego. Fue Bilardo el hombre que tomó la
bandera flameada de la escuela pincharrata, un sello
distinguido. El que se consagró en un fantástico equipo de 1982,
defensivo para muchos, generoso para otros, con hombres del
perfil de Sabella, Ponce, Trobbiani y Gottardi, el goleador,
entre otros. Como su maestro, asumió como DT, tras sus exitosas
batallas como volante, para sacar a Estudiantes de una incómoda
posición. Se consagró y dejó la semilla, que cosechó un año
después Manera, con otro título. Tuvo cuatro pasos por el club,
y siempre destacados.

"Zubeldía
cambió el fútbol del mundo. Cambió la forma de pensar de todos.
Lo que decía hace 40 años es lo que ahora puede decir cualquiera
con respecto a los tiros libres, los córners, la jugada del off
side, la concentración, los videos, estudiar al rival. Se usó
mucho después, pero todavía hay que aplicar mucho de lo que él
dejó", dice del maestro, Zubeldía, el discípulo, Bilardo. El que
nunca olvidó cuando una tarde, aquel profesor apareció con una
pelota de rugby en una práctica. "Jueguen con esta", les dijo a
los sorprendidos futbolistas. Y la ovalada fue impredecible,
rebelde. Ingenioso, estudioso, apasionado, a veces, despiadado;
también combatido, un buen día se marchó a Medellín, en donde
dejó un legado de sus enseñanzas, hasta que la muerte lo
sorprendió a los 54 años, mientras disfrutaba de un encuentro
hípico, otra de sus pasiones. "A la gloria no se llega por un
camino de rosas", fue su mejor enseñanza, escrita minutos antes
del inolvidable juego con Manchester, en una vieja y
destartalada pizarra...
Sobre antifútbol y alfileres
"Hablaron de antifútbol, por ejemplo, por aquello de jugar al
off side. Cuando lo hacíamos, quedaban cinco rivales en posición
adelantada: Zubeldía lo explicó un día en Canal 7. Hablaron del
antifútbol por el trabajo de «laboratorio», por las jugadas con
pelota detenida. Que estaba mal, que no servía... Claro, según
ellos, el fútbol es solamente inspiración. Conocer al rival
tampoco servía", dice Carlos Bilardo, que ya no se ofende por
aquellas historias, las que apuntaron a las demoras
premeditadas, a los foules tácticos; a las riñas, a las
discusiones, a los supuestos alfileres.
"¿Alfileres? ¿A quién vas a pinchar? ¿Te parece que si pinchás a
uno se va a quedar quieto? Lo que pasa es que no convenía poner
a Estudiantes en la tapa. No vendía, había que bajarlo. Pero no
lo lograron. Nos fuimos nosotros cuando quisimos, porque no
pudieron", se ríe hoy Bilardo.
Las luces del siglo
Los Profesores, con
Nolo Ferreira a la cabeza, Ogando, Negri, Beto Infante,
Pelegrina, Patricio Hernández, Trobbiani, Sabella, Verón,
Palermo, Farías... Estudiantes le entregó al fútbol nacional
nombres y equiposinolvidables
Una de las
consecuencias directas de los inolvidables hitos de Estudiantes
de fines de la década del 60 está en la vinculación directa de
la imagen del club con aquellos logros, aquellos jugadores y
aquel cuerpo técnico. Pero el club ya había entregado mucho
antes muestras de su fecundidad futbolística, con nombres y
formaciones que llenan algunas de las páginas más memorables del
fútbol criollo.
La piedra fundacional, sin dudas, hay que ubicarla en la
formidable delantera que atravesó los tiempos con el mote de
"Los Profesores". Un quinteto que comenzó a aparecer en la
década del 20 y que en los años siguientes dejó una huella
perdurable en las canchas nacionales. Tenía un conductor
indiscutible: Manuel "Nolo" Ferreira, el Piloto Olímpico desde
su condición de capitán y entrenador del seleccionado que
participó en los Juegos de Amsterdam 1928. Su talento prodigioso
–que lo distinguía tanto como una conducta intachable– era
secundado por Miguel Angel Lauri, Alejandro Scopelli, Alberto
Zozaya y Enrique Guaita. Nolo, que manejaba ambas piernas casi
con la misma habilidad –un atributo que igualaba a los cinco–,
era ideólogo y gestor principal de las jugadas que remataba él
mismo o alguno de sus compañeros.
A fines de los 30, tomó el arco de Estudiantes uno de los
hombres que más veces defendieron sus colores: Gabriel Ogando,
que entre 1939 y 1952 jugó 347 partidos para el equipo platense.
Su seguridad y su sobriedad entre los tres palos despejaron
todas las dudas sobre quién debía ser el dueño de su puesto. El
Cholo Ogando fue contemporáneo de Juan José Negri, un volante de
despliegue fenomenal por la banda derecha, que jugó durante una
década en el equipo platense.
Asomaban, tiempo después, dos figuras que hicieron época. Por un
lado, Manuel Gregorio Pelegrina, dueño de uno de los remates más
potentes de la historia del fútbol argentino. Segundo en la
tabla histórica de presencias y primero en la de goleadores de
Estudiantes, el Payo actuó en los períodos 1938/52 y 1954/56.
Por el otro, Ricardo Roberto Infante, otro portentoso artillero
pincha, dueño de una eficacia goleadora poco repetida en los
registros de nuestro fútbol. El Beto, que defendió los colores
albirrojos entre 1942 y 1952 y de 1957 a 1960, preparaba y
definía las jugadas gracias a su notable técnica y a su gran
capacidad para definir.
Los grandes nombres que sucedieron a aquellos ídolos son los
vinculados con la época de oro bajo la tutela de Zubeldía. En la
década del 70, la mayor joya albirroja fue la talentosa zurda de
Patricio Hernández, un diez clásico, pura habilidad y con una
pegada fantástica.
En los 80, con la mejor secuela de aquellas páginas, apareció el
equipo que se consagró con dos títulos consecutivos y en el cual
brilló el cuadrado central entre Marcelo Trobbiani, José Daniel
Ponce, Alejandro Sabella –en la creación– y Miguel Angel Russo,
eje de la contención que, en rigor, abarcaba a todo un equipo
tácticamente bien aceitado bajo las pautas impuestas por Carlos
Bilardo. El fondo era un muro inexpugnable con Julián Camino,
José Luis Brown, Rubén Agüero y Abel Herrera. Con el Narigón,
primero, y el desaparecido Eduardo Luján Manera, después,
llegaron los títulos de 1982 y 1983.
El regreso a primera en 1995 se amasó, principalmente, con
varias figuras de la cantera: Juan Sebastián Verón, Rubén Capria
y José Luis Calderón, dirigidos por Miguel Russo y Manera.
Germinaba una saga de grandes goleadores pinchas, abierta por
"Caldera" y continuada por hombres como Bernardo Romeo, Martín
Palermo y Ernesto Farías. Esa posta, después y hasta hoy, la
tomó Mariano Pavone, uno de los encargados contemporáneos, bajo
la guía de Reinaldo Merlo, de refrescar aquellos felices tiempos
añorados.
Eramos los convidados de piedra
Por Oscar Malbernat
Que Zubeldía era un
adelantado para su época lo demuestra algo que pocos saben. El
mandó a don Juan Urriolabeitia a Inglaterra, como espía. Por
entonces no existían los videos, pero Juan trajo una película de
un partido de Manchester contra Benfica, que vimos en la
concentración.
Ya estando en Manchester, algunos nos hicimos una escapada para
ver a nuestros rivales jugar contra Liverpool. Cuando nos
vieron, los hinchas de Manchester levantaron una foto del equipo
que había sido publicada en esos días... La tribuna parecía
tapizada de rojo, y gritaban: "¡This is the Manchester, this is
the champion!". Y los de Liverpool, que se pusieron de nuestro
lado, nos señalaban y les respondían: "¡This is
Estudiantes...!".
Nosotros estábamos alojados en un hotel de Lymm, un pueblito a
15 kilómetros de Manchester. Una hora antes del partido, Osvaldo
nos hizo entrar antes, para sacarnos el miedo escénico. Ahí fue
cuando empezaron a gritar el famoso "¡Animals!". Nosotros les
sacábamos fotos, nos querían matar...
Eramos los convidados de piedra ante un equipo con tantas
figuras. Bobby Charlton, George Best... Pero cuando Verón hizo
el gol, a ellos los ataron los nervios. En un momento, el Flaco
Poletti bajó una pelota con la mano y se la mostró a Law, un
delantero de ellos. La gente se volvía loca. Del partido a mí me
quedó grabado un momento tremendo. Los ingleses nos empataron
sobre la hora, y enseguida avanzaron por nuestra izquierda; creo
que fue Kidd. Tiran un centro, aparece un delantero y la mete...
Yo me quería morir. Pero giro y lo veo al Flaco Poletti salir
disparado hacia el centro de la cancha, con el brazo levantado.
Pensé que pedía un offside. De golpe veo a mis compañeros
festejando y a los jugadores de Manchester caer al suelo. El
partido había terminado, y yo, igual que otros, no me había dado
cuenta. Quisimos dar la vuelta olímpica, pero los monedazos no
nos dejaban.
Después subimos al ómnibus para volver a Lymm y en el viaje
cantábamos el Himno Nacional. Llegamos al hotel, tomamos té y
vimos en directo los Juegos Olímpicos, por TV en colores.
Todavía no nos dábamos cuenta de que éramos los campeones del
mundo.
Con mirada inglesa
El autor fue
capitán de Estudiantes campeón mundial
Tras la
conquista de Estudiantes, los diarios británicos reflejaron la
noche de Old Trafford con un tono que mezcló la acusación y el
reconocimiento. Aquí, algunos de ellos:
The Sun: "El
argentino Verón, apodado «La Bruja» por sus compañeros, hechizó
a la defensa de Manchester, que se paralizó cuando señaló el gol
de Estudiantes. Los ingleses no hallaron jamás el ritmo y no
tuvieron las ideas necesarias para desbordar a la defensa
argentina, que es una de las más eficaces del mundo.
"Los argentinos se mostraron como un equipo hábil e inteligente,
sobre todo en la retaguardia, impermeable como un submarino.
United fue el perdedor por más de una razón. Sus jugadores deben
ser lo suficientemente audaces para preguntarse esta mañana:
¿son ellos los animales, o nosotros? ¿o quizás ambos?".
Daily Mail (Brian James): "Al terminar otra noche de
malevolencia en el deporte, los argentinos tuvieron el descaro
de desfilar con el trofeo ante el gentío que aullaba. Son
bienvenidos para recibirlo, bienvenidos para la posesión de un
galardón logrado en un partido que la gente honrada se
apresurará a olvidar. Pero si no admiro la ética del encuentro,
no puedo evitar rendir tributo a la habilidad y el
profesionalismo de Estudiantes. Fue el mejor equipo de los dos.
¡Qué vergüenza que semejante talento haya sido mancillado de esa
manera!".
Daily Sketch (Tony Carter): "Estudiantes mereció toda la
indignación que el público le manifestó, pero también debe ser
objeto de grandes elogios por la operación defensiva casi
infalible que puso en escena".
Un recuerdo Especial: Mangano
La epopeya de Estudiantes en 1968 tuvo un artífice que sus
protagonistas valoran, hasta hoy, como fundamental: el
presidente del club, Mariano Mangano. Lo recuerda Carlos Pachamé:
"Todos los hinchas deben recordarlo como una figura cumbre de
aquel logro, junto con Osvaldo (Zubeldía) y la comisión
directiva. Mangano era un caballero, que dejaba su empresa y sus
actividades personales por dedicarse al club. Un adelantado como
presidente, que hizo inversiones que se tomaron como locas y hoy
se disfrutan".
La gran epopeya: campeón del mundo
El 16 de octubre de
1968, Estudiantes concretó su mayor hazaña: aquel equipo ideado
por Osvaldo Zubeldía igualaba 1-1 con Manchester United, en Old
Trafford, y conquistaba la Copa Intercontinental por segunda vez
para nuestro país

Faltaban unos pocos minutos para las 20 de aquel miércoles,
en La Plata paralizada y tensa. El grito, nacido en las
gargantas de Muñoz, Fioravanti y tantos otros desde Manchester y
propalado por cientos de miles de radios portátiles, la sacudió.
También al país. "¡Gooollll de Estudiantes!...¡Gooolll
argentino!...". El cabezazo de Verón, perfecto desenlace para el
centro preciso de Madero, hacía enmudecer a los 65.000 ingleses
que abrumaban de hostilidad a ese equipo corajudo, astuto y
decidido. Otros 500, esparcidos en el intimidante Old Trafford y
bajo una lluvia que no hacía otra cosa que cargar de emoción al
cuadro, peleaban por contener el grito ante la mirada amenazante
de sus vecinos de tribuna. ¡Estudiantes!, resonaba en esos
corazones, sabedores de que sus colores empezaban a escribir la
página más gloriosa.
En esos días, los diarios hablaban del reclamo del canciller
Nicanor Costa Méndez ante la Asamblea General de las Naciones
Unidas por la soberanía nacional sobre las islas Malvinas. De
que la Apolo VII promediaba la misión que preparó el posterior
viaje a la luna, superados los problemas de un molesto catarro
de sus tres astronautas. De que el papa Paulo VI deploraba "la
desobediencia que se instaló en la Iglesia Católica y en el
mundo". De que los primeros ministros de la Unión Soviética y
Checoslovaquia firmaban un acuerdo que legitimaba la permanencia
en Praga de tropas del Pacto de Varsovia, y de que en México
seguían adelante los XVI Juegos Olímpicos.
Ajeno al murmullo de esa época tan singular, en Manchester
esperaba un partido de fútbol que algunos tildaban de guerra. En
rigor, la segunda batalla de una serie que había arrancado tres
semanas antes, en Buenos Aires: Estudiantes 1-Manchester United
0, contienda con menos fútbol que pierna fuerte, fragor, lucha,
músculo, definida austeramente con un gol de Marcos Conigliaro.
Postergado en el terreno de selecciones, por entonces el fútbol
argentino se asomaba a la mesa internacional con los logros de
sus equipos: Independiente y Racing en América, la Academia en
el Mundo. El encargado de ratificar esa prosapia incipiente era
Estudiantes, pero con una identidad propia y bien distinta de la
de su entorno.
Llovía en Manchester la noche del miércoles 16 de octubre de
1968. Y hacía frío. En esa multitud bañada de un fervor
intimidante ya habían hecho lo suyo las imágenes que durante los
días previos emitió la TV inglesa con los perros policiales, los
carros de asalto y los alambres de púa en Buenos Aires. No hacía
falta más para instalar la atmósfera de agresividad, desactivada
en buena medida –al menos para el ánimo de los jugadores
pincharratas– con una jugada genial de Osvaldo Zubeldía: mandar
al equipo a reconocer el terreno una hora antes del partido. Esa
aparición indeseable para el público hizo brotar un insulto que
atravesó la historia: "¡Animals!"
No importa. El plan es irrenunciable: soportar los primeros 20
minutos, previsiblemente una tempestad de la ofensiva inglesa.
Madero o Aguirre Suárez sobre Dennis Law. Pachamé, pegado a Kidd.
Bilardo, con Crerand. Togneri, encima de Bobby Charlton. Algo
curioso: cuando el fútbol criollo había buscado establecer
supremacía sobre el europeo lo había hecho con la fórmula del
toque. Esta vez, los papeles se invertían: la supuesta
exquisitez estaba del lado de Manchester; la marca y la
concentración, patrimonio de Estudiantes.
Pero esa suposición inicial tiene un quiebre rápido, crucial,
feliz. Siete minutos; Verón escapa sobre la raya izquierda y
Dunne lo traba con foul. Madero se encarga de ejecutar el tiro
libre, con el pizarrón en la cabeza. Lo recuerda la Bruja, hoy:
"Fue una jugada preparada, de las que practicábamos siempre y
que nos permitió hacer muchos goles. Madero tiraba el centro
desde la izquierda, mis compañeros hacían cortina y yo entraba
limpito desde atrás. Salió perfecta, y yo crucé de cabeza la
pelota al segundo palo del arquero". Gol... ¡Gol! ¡Gol de
Estudiantes! Un paraguas pendenciero y furioso castiga la cabeza
de José María Muñoz, por la irreverencia del grito. Es 1 a 0,
pero... en realidad, 2 a 0.
El equipo se hace fuerte sobre la confianza de la ventaja y,
tambien, sobre la ansiedad que carcome a los ingleses. Ese
instante fue la señal de llamada para que entraran los héroes en
escena. Uno de ellos, Alberto Poletti. Habla el Flaco: "El
ambiente se había hecho un poco hostil, es cierto, porque
Manchester era un equipo importante, no quería perder. La cancha
no tenía alambrado olímpico y nosotros no estábamos
acostumbrados a eso. Pero en la gente existía un respeto al
policía, así que el orden no se perdió". En lo que faltaba del
primer tiempo, Estudiantes manejó las circunstancias con un
aplomo envidiable. Pero el segundo fue otra cosa... Ahí ya se
había acabado el fútbol. Basta de pensar en un ataque. A ponerse
codo a codo en el fondo y aguantar, rechazar, volver a aguantar
y volver a rechazar...
Son los 45 minutos más largos del mundo. Old Trafford es una
caldera en ebullición. El "¡Animals!" vuelve una y otra vez.
Estudiantes no se inmuta: Madero, excepcional, llega a todas.
Pachamé las rechaza todas. Aguirre Suárez las cabecea todas. Y
Poletti...
Ultimos estertores ingleses. A una escaramuza entre Medina y
George Best la suceden manoseos y empujones. El árbitro
yugoslavo Zecevic los expulsa a los dos, y marca tiro libre para
Manchester. En la ejecución, vacila la defensa platense y se
filtra Morgan, que por fin vence a Poletti. Pero ya queda poco
tiempo, muy poco... Y nada. El Flaco corre como un rayo hacia el
medio. Bilardo salta, todos saltan. Estudiantes, campeón del
mundo. Por primera vez, un equipo extranjero se consagra en las
Islas.
"Triunfo del fútbol defensivo, pero también del esfuerzo, de la
disciplina y la responsabilidad. Victoria de esa fe que no
conoce fronteras cuando está respaldada con auténtica calidad",
escribe en su crónica Enrique González Schía, el enviado de LA
NACION. Consumada la victoria, la felicidad cubrió a La Plata.
Los festejos desbordaron la calle 7, en una fiesta a la que sólo
le faltaba la presencia de los héroes de Manchester. La
apoteosis ocurrió tres días después. Primero, el paso de los
campeones por la Casa Rosada. Después, la vuelta triunfal a
casa. Con el lugar ya asegurado en la historia.
Copa Libertadores I
16 de mayo de 1968, en Montevideo: Estudiantes 2 v. Palmeiras 0.
"En el primer gol le hago el pase a Ribaudo. Fue un partido
abierto, pero estábamos imparables en esa época. Ellos tenían
grandes jugadores, pero nosotros éramos superiores (Carlos
Pachamé)."
Copa Libertadores II
21 de mayo de 1969, en La Plata: Estudiantes 2 v. Nacional 0.
"En el primer partido hice el gol del triunfo en una jugada
preparada. En La Plata no fue fácil porque ellos tenían tipos
como Cubilla, Montero Castillo... Pero los fulminamos con goles
en el primer tiempo (Eduardo "Bocha" Flores)."
Copa Libertadores III
27 de mayo de 1970, en Montevideo: Peñarol 0 v. Estudiantes 0.
"El partido de acá fue muy cerrado; ganamos con un gol de
Togneri. Pero jugamos mejor en el Centenario. Yo jugué muy bien
en el segundo tiempo, pero el arquero, Pintos, me sacó todo
(Juan Ramón Verón)."
Copa Interamericana
21 de febrero de 1969, en Montevideo: Estudiantes 3 v. Toluca 0.
"Ganamos en México jugando bien, pero en La Plata perdimos
porque nos dejamos estar. Pero a Montevideo fuimos con la sangre
en el ojo. No podía ser que se nos escapara esa copa... (Oscar
Malbernat)."
El honor de ser pincha
Por Osvaldo
Príncipi
Ser hincha de
Estudiantes es un hecho distintivo. Y como toda distinción es,
generalmente, resistida, rechazada y objetada. Sobre todo, por
la concepción de su historia. Y eso, a los pinchas, nos llena de
honor y valentía.
Estudiantes es único y brillante...
Cuenta mi padre, Emilio, a los 86 años, que un peluquero llamado
Puricelli lo convirtió en pincha en 1932, en la ciudad de
Mercedes. Y que vio jugar a los famosos "Profesores". Pero para
él no hubo otro wing como Juan Ramón Verón.
Recordamos con mi hermano Oscar aquel día en que gritamos
agónicamente el gol de Pedro Prospitti en el viejo Fortín de
Vélez, en 1963, cuando vimos por primera vez a Estudiantes. Fue
el punto de partida.
Ser de Estudiantes siempre fue especial. Sobre todo para mí, que
fui un hincha rebelde y que abandoné por un buen tiempo sus
colores para luego volver, casi como arrepentido de haber
cometido un pecado capital. Estudiantes tiene el significado de
la comunión familiar para los Príncipi. Quizá para nosotros sea
el lazo afectivo más importante después del sanguíneo. Las
hazañas coperas ante Peñarol, Racing, Palmeiras y Nacional
convirtieron a Estudiantes en héroe de tiempos modernos. Ajeno y
distinto de cualquier otro campeón de América.
La hazaña mundialista en Manchester, por su grandeza emblemática
y su apariencia de tercera guerra mundial, fue un acto exclusivo
y colosal, sepultando la soberbia de los Charlton y de los
ingleses que habían despreciado a nuestro país en aquel Mundial
de 1966. Esa consagración pincha lo diferencia de cualquier otro
club argentino, mayormente triunfador ante sonrisas, abanicos y
llaves de autos gigantes en el pacífico Japón.
Fuimos y seremos especiales e incomprendidos. Tan incomprendidos
que hasta nuestra vieja cancha de madera ha sido condenada al
derrumbe por intereses políticos y no a extinguirse por muerte
natural. Para defender su caída, casi como parte de la última
misión del centenario, los Príncipi de Mercedes estaremos
juntos, como cuando gritamos aquel gol de Prospitti, por primera
vez...
El centenario de un club que impuso su sello en el fútbol
De la mano de un grupo de universitarios,
hace cien años nacía Estudiantes de La Plata, que se convertiría
en el primer equipo “chico” campeón
La osada decisión de un grupo de universitarios generó
hace un siglo el nacimiento de uno de los hijos dilectos de La
Plata, el Club Atlético Estudiantes, una entidad que a lo largo
de su existencia pudo devolverles a esos precursores la
felicidad envuelta en gloria.
En aquella tarde del 4 de agosto de 1905 una veintena de
universitarios de la capital provincial decidieron separarse del
tradicional Gimnasia y Esgrima y fundar una entidad que tuviera
al fútbol, ese juego inglés que ya seducía a muchos argentinos,
como deporte principal.
Los visionarios, como parte del mismo juego, formalizaron el
nacimiento de los "albirrojos" sin imaginar que el placer de
correr detrás de una pelota se convertiría, décadas después, en
la mitad de la pasión de una ciudad que tiene al fútbol como
esencia de su cotidiano ritmo de vida.
Nadie imaginó en la casona de Félix Díaz que ese día comenzaba a
escribirse una historia que convocaría a miles de hinchas en los
tradicionales cafecitos de la ciudad y que 62 años después,
llevaría el nombre de la ciudad soñada por Dardo Rocha a los
primeros lugares del mundo deportivo.
Del primer presidente nombrado, Miguel Angel Gutiérrez,
participante de esa asamblea fundacional, al primer título del
club sólo transcurrieron ocho años y la dinámica de la historia
hizo que la vida institucional fuera parte de una gran vorágine.
Ese primer logro en plena era amateur (1913) fue el puntapié
inicial para una época de consolidación de Estudiantes, que ya
en el profesionalismo dejaría su marca indeleble.
"Los profesores" de 1931 le dieron a Estudiantes el primer
momento de gloria cuando su delantera conformada por Miguel
Angel Lauri, Alejandro Scopelli, Alberto Máximo Zozaya, Manuel "Nolo"
Ferreira y Enrique Guaita, llenó de fútbol y goles la canchas
argentinas.
En el debut de la era rentada lograron un meritorio tercer
puesto detrás de Boca Juniors y River Plate, y una actuación
sobresaliente de esos atacantes le dio a Zozaya el honor de ser
el primer máximo artillero de un campeonato oficial, con 33
conquistas, dos más que Scopelli.
Por esos años, el club disfrutaba de su estadio en 1 y 57 -en un
predio cerca del bosque donde antes funcionó el Velódromo local-
que se inauguró el 25 de diciembre de 1907 y hoy lleva el nombre
de Luis Jorge Hirschi, presidente entre 1927 y 1932.
En los años cincuenta un equipo despertó gran interés en la
hinchada "albirroja" y estaba constituido por Ogando; Eguiguren
y Palma; Garceron, Ongaro, Ardanaz, Gagliardo, Negri, Infante,
Arbios y Pellegrina.
Sin embargo, la explosión sucedería en los últimos años de la
década del sesenta cuando el "Pincha", con un plantel conformado
en su gran mayoría por futbolistas criados en el club, se alzó
con su primer título profesional al ganar el Metropolitano de
1967.
Ese logro fue además un punto de inflexión en el fútbol
argentino porque por primera vez se consagraba un equipo de los
denominados "chicos" como ganador de un certamen oficial de AFA.
El Estudiantes que dirigió Osvaldo Zubeldía, el ingeniero de las
hazañas del club, nació con la llegada del entrenador a mediados
de 1966 y con la promoción de un grupo de jugadores que
constituían hasta ese momento una división conocida como la
"tercera que mata".
"Huevo" Zubeldía, un estratega, nacido para revolucionar el
fútbol, le sumó a esos chicos talentosos y hambrientos de
gloria, un par de jugadores con experiencia, entre lo que se
destacó su futuro "alter ego": Carlos Salvador Bilardo.
Tras la consagración internacional de Racing Club en 1967,
Estudiantes edificó su escalera a la gloria conquistando en tres
años cinco títulos internacionales (tres Copa Libertadores
(68/69/70); una Intercontinental (68) y una Interamericana (68).
Con un estilo de juego que generó adeptos a ultranza y
detractores enceguecidos que llegaron a denominarlo el "antifútbol",
Estudiantes fue el “Rey de América” en tiempos en los que los
torneos internacionales eran parte de una contienda mitad
deportiva y mitad "bélica".
Esos hombres fueron: Alberto Poletti; Eduardo Manera, Ramón
Aguirre Suárez, Raúl Madero y Oscar Malbernat; Carlos Bilardo,
Carlos Pachamé y Juan Miguel Echecopar; Marcos Conigliaro,
Eduardo Flores y Juan Ramón Verón.
La consagración como el mejor equipo del mundo en 1968 tras
vencer al poderoso Manchester United, fue el punto más alto de
aquella página que tuvo a partir de 1971 una caída producto del
fin de una era.
Once años después, de la mano de Bilardo, el mejor alumno de
Zubeldía, Estudiantes recuperó el protagonismo al ganar
nuevamente un torneo local -el Metropolitano de 1982- con un
plantel que tenía jugadores de la talla de Marcelo Trobbiani,
Alejandro Sabella, José Luis Ponce, Miguel Angel Russo, entre
otros.
Ese mismo plantel, esta vez con otro histórico, Eduardo Luján
Manera, alcanzó el tercer título local al imponerse en el Torneo
Nacional de 1983, en lo que fue el último festejo del club
platense.
Luego vendrían los años de peleas por sobrevivir en la primera
división, el descenso de 1984 y un rápido regreso a la máxima
categoría en la temporada 84/85.
Asimismo, se caracterizó por promover figuras que luego de
explotar con la casaca del "Pincha" llenaron de fútbol la
canchas argentinas y del mundo con otros clubes.
Al cabo, el centenario llegó al club de 1 y 57 con las ilusiones
intactas y la misma furia que impulsó a aquellos visionarios a
construir la gloria "albirroja" entre diagonales.
Un eterno y centenario "Rey León"
Estudiantes de La Plata llegó a los 100 años
de vida. Su rica historia arrancó el 4 de agosto de 1905 y de
allí su camino supo de epopeyas, sobre todo entre el 67 y el 70,
cuando la mística "copera" sorprendió al mundo.

Alegrías, en buena
cantidad; también amarguras, muchas tardes con ganas de no haber
ido a la cancha. Amor eterno, querer a la camiseta, odiar al
vecino del bosque, en la misma proporción. Es el folklore del
fútbol, que viste a cada club, más allá de diferencias
generacionales, y, en ese ruedo, Estudiantes de La Plata
significa en el fútbol un ícono, algo especial, con una rica
historia, que hoy cumple 100 años de vida y que ha tenido
estaciones bien definidas, en las que sus hinchas conocieron de
momentos de gloria, de hazañas, la de Old Trafford gana por
varias cuerpos. Por eso, hoy la nostalgia llama a los recuerdos,
que para los pinchas no son pocos en este camino centenario.
El 4 de agosto de 1905 nació Estudiantes de La Plata. Era
invierno; el escenario, una zapatería -la Nueva York- de la
calle 7 entre 57 y 58, propiedad de Félix Díaz. Allí se congregó
un grupo de alumnos secundarios y universitarios, cuya misión
era crear un centro deportivo. Aquellos jóvenes acompañaron a
Tomás Ismael Shendden (fue uno de los precursores, desilusionado
por la poca preponderancia que se le daba al fútbol en Gimnasia
y Esgrima), y de ese encuentro quedó establecido que: “A moción
de varios de los comparecientes, y previa discusión, se
resuelve, por unanimidad, lo siguiente: dar por constituida esta
Asociación bajo el rubro de Club Atlético Estudiantes”. Con esta
moción, que consta en las actas fundacionales de la institución,
nacía Estudiantes, cuyo nombre responde a la condición de sus
fundadores.
La primer CD fue encabezada por el presidente, Miguel Gutiérrez,
y en poco tiempo se logró contar con el primer mobiliario y las
primeras camisetas (rojiblanca a bastones verticales), al igual
que un terreno en la calle 19, entre 51 y 53. Los esfuerzos de
aquellos precursores pinchas fueron más allá. Es que había que
contar con un campo de juego, y Gutiérrez logró que el gobierno
de la provincia de Buenos Aires cediera unas tierras en el
Bosque: la esquina de 1 y 57, la cuna del León. El viejo estadio
de madera lleva el nombre de Luis Jorge Hirschi, quien fuera
presidente del club entre 1927 y 1932, y fue inaugurado el 25 de
diciembre de 1907.
El primer título grande
Luego de ascender a la Primera División, tras cinco años de su
fundación, Estudiantes en 1913 alcanzó su primer campeonato en
la división superior. Y ya empezaba a asomar la mística
albirroja. Mientras la institución se agigantaba, aparecían los
Profesores (Guaita, Ferreira, Zozaya, Scopelli y Lauri), quienes
en 1931 se metieron en los libros de la historia del fútbol
argentino, al ser una de las delanteras más brillantes que haya
dado el fútbol criollo. Claro que el club albirrojo también
entregó otras figuras-artilleras, como Manuel Pelegrina, el Beto
Infante, Angel Laferrara, o Alberto Zozaya.

Con el final de los 30,
irrumpió el Payo Pelegrina, un puntero izquierdo que vistió la
albirroja entre 1938 y 1952 marcando un total de 221 goles. La
década del "40 dio otra delantera que el hincha de Estudiantes
atesora: Gagliardo, Negri, Laferrara, Cirico y Pelegrina; y la
del "50: Giosa, Barreiro, el Beto Infante, el Cochero Antonio y
Pelegrina.
Sin embargo, las páginas más doradas de Estudiantes se marcaron
en la década del "60. Allí asomó Osvaldo Juan Zubeldía, quien
orientó un equipo que se empapó de gloria: consiguió el Metro
del "67 (el primer equipo chico en salir campeón de la era
profesional). Luego llegaría la fase copera, con tres Copas
Libertadores consecutivas (68, 69 y 70), una perdida en 1971
enfrentando a Nacional, y la obtención de la Copa
Intercontinental contra el Manchester United, en 1968. Todo un
hito en la vida del club.
Más tarde fue el turno -como DT- de otro ídolo Pincha: Carlos
Salvador Bilardo, quien en 1975 fue subcampeón del Nacional, y
sólo el recordado River de Angel Labruna pudo con aquel equipo
del Narigón. Bilardo volvió en los 80 y allí sí, Estudiantes dio
dos vueltas olímpicas: Metropolitano del 82 y Nacional del 83,
ya con Eduardo Luján Manera como técnico.
La amargura llegó en 1995, cuando Estudiantes fue herido por del
descenso. Pero en el Nacional B también dejó su sello: volvió a
los pocos meses, sacó una ventaja de 11 puntos, de la mano de
Miguel Angel Russo y Eduardo Luján Manera, y con Rubén Capria,
José Luis Calderón y Juan Sebastián Verón como estandartes.
Se cumplen 100 años desde que Estudiantes apareció y los
recuerdos se atesoran. Se siente orgullo por las epopeyas del
equipo de Zubeldía, de aquel del Narigón, por la belleza de los
Profesores, por las figuras que pasaron por el club (las zurdas
de Patricio Hernández, Carlos López, Rubén Capria), por el
recuerdo del Ruso Prátola, el gol de cabeza de Bossio en cancha
de Racing, y siguen las firmas. No está en el grupo de los
grandes, pero creció en base a sacrificio. Es que en Estudiantes
hay una máxima que Osvaldo Juan Zubeldía dejó: “A la gloria no
se llega por un camino de rosas...”.
UNA MÍSTICA QUE RECORRIÓ EL MUNDO
Existen hechos que marcaron épocas; conflictos bélicos
que cambiaron al mundo; los beatles revolucionaron la música; el
hombre pisó la luna. Fueron hechos que le han ganado al paso del
tiempo. La última parte de la década del 60 y los primeros pasos
de la siguiente, para Estudiantes de La Plata tuvieron un
significado único, que quedarán en la eternidad. Ese equipo
sorprendió, despertó polémicas, tuvo detractores, pero mucho más
de reconocimiento. Fue un grupo de leones dirigidos por un
tremendo estratega, Osvaldo Juan Zubeldía. Era el débil, el
pequeño que ponía de rodillas a los poderosos. Los números dan
cuenta de ello: un torneo local (1967); tres Copas Libertadores
consecutivas (68, 69 y 70) y la Intercontinental (68), quizás la
mayor hazaña jamás soñada, cuando fue taita en rodeo ajeno, en
Old Trafford.
El presidente, Mariano
Mangano eligió a Osvaldo Zubeldía, quien desembarcó en
Estudiantes en el verano de 1965. El DT juninense miró hacia la
cantera, que orientaba Miguel Ignomiriello y promocionó a
Alberto Poletti, Oscar Malbernat, Eduardo Flores y Juan Ramón
Verón; se incorporaron Marcos Conigliaro y Carlos Bilardo, quien
luego se convertiría en el cerebro de aquel mítico equipo.
Todo arrancó en las semifinales del Metropolitano de 1967.
Estudiantes empataba 3-3, pero el arquero de Platense, Juan
Carlos Hurt le dio un puntapié, dentro del área, a Bilardo. Fue
penal, el equipo de Zubeldía ganó 4-3 y se fue derecho a la
final. Allí venció 3-0 a Racing y la vuelta olímpica fue una
realidad. A partir de ese momento, Estudiantes se codeó con la
gloria. Protagonizó finales épicas ante Palmeiras, Nacional y
Peñarol, en América, pero ante el Manchester United resultó la
cresta de la ola.
La primera final de copa se dio en el 68, con el Palmeiras de
Adhemir Da Guia. Estudiantes cayó 1-3 en San Pablo, ganó 2-1 en
la Plata y en el tercer partido, en Montevideo, ganó 2-0. Y otra
vuelta olímpica. La cosecha pincharrata, en estas latitudes,
siguió en el 69 -venció en la final a Nacional, a quien le ganó
en el imbatible Centenario- y en el 70 a Peñarol.
UNA NOCHE EN LA ETERNIDAD
El miércoles 16 de octubre de 1968 quedó grabada en el alma
pincharrata, y que pasó a la eternidad. Buenos Aires era otra;
la TV en blanco y negro no brindaba las chances de hoy. Había
que seguir el partido en Old Trafford por las viejas spika, que
avisaban que el Estudiantes de Zubeldía era campeón
intercontinental y que festejaba en la fría noche de Manchester.
El Pincha pisaba la caldera del diablo, después de haber ganado
apenas por 1-0, en cancha de Boca (gol de Marcos Conigliaro).
Parecía poco, pero Bilardo decía: ""Como peor resultado
empatamos, pero perder jamás"". Y el Narigón tuvo razón.
Mientras el ""animals, animals"" arreciaba, en una pizarra
decía: ""La palabra imposible figura en el diccionario de los
idiotas"". Así, Estudiantes fue generador de su propio destino.
Enfrente estaba el Manchester de Bobby Charlton, pero los leones
pinchas desafiaban con su confianza. Alberto Poletti; Oscar
Malbernat, Aguirre Suárez, Raúl Madero y Hugo Medina; Carlos
Bilardo, Néstor Togneri, Carlos Pachamé; Felipe Ribaudo (Néstor
Etchecopar), Marcos Conigliaro y Juan Ramón Verón, eran los 11
de Zubeldía.
A los 7 minutos, el laboratorio hizo estragos: tiro libre de
Raúl Madero al segundo palo, apareció el frentazo de la Bruja
Verón. Nadie lo entendía: ganaba Estudiantes en el Old Trafford.
Luego fue un aluvión británico, pero la fiereza del Tato Medina,
de Pachamé, la disciplina de Néstor Togneri -no lo dejó mover a
Charlton-, la marca de Malbernat y Aguirre Suárez, la
inteligencia de Bilardo, la calidad de Madero, y las
genialidades de la Bruja, lo hacían posible. También ayudó el
Flaco Poletti, quien sacó todo lo que le tiraron. A un minuto
del final, Morgan empató, pero la epopeya ya era de Estudiantes.
Así lo dice la historia.
Al año siguiente se escribió la página más negra de este equipo.
Perdió la final de la Copa Intercontinental ante Milan (cayó 0-3
en Italia, y ganó 2-0 en Boca), y en la Bombonera fue un
bochorno, con una batalla campal. En el 70 tampoco pudo
Estudiantes, antte el Feeyenord.
Este equipo era mística pura, con contracción al trabajo, que
explotaba las chances del reglamento al límite (por caso la ley
del off side), que le valió muchos reproches. El gran estratega,
Osvaldo Zubeldía; el líder, Carlos Bilardo; la magia, Juan Ramón
Verón, la solvencia y seriedad, Raúl Madero y Oscar Malbernat...
Así se empapó de gloria.
El Pincha regó emoción y sigue de fiesta
Mientras la familia albirroja recordaba con lágrimas en
los ojos aquellos momentos de gloria de la mano de Don
Osvaldo, el equipo de Merlo dio vuelta el partido y derrotó a
Nacional de Montevideo por 3 a 1. Antes y después, todo fue
una verdadera fiesta.

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imágenes
Los más grandes recordaron, y los más jóvenes
disfrutaron con los goles del equipo. Todos vivieron una
jornada que no olvidarán.De entrada el Pincha se llevó por
delante a los uruguayos. Como si Aguirre Suárez empujara
desde atrás, Pachamé metiera “combate” en el medio, y el
mismísimo Verón iniciara cada avance con su endiablada
gambeta.

Así, mientras los jóvenes disfrutaban de las bellezas que
posaban con la camiseta de su eterno amor albirrojo, los que
peinan canas o que apenas tienen algún pelo en su cabeza,
dieron espacio a la emoción cuando la relación de historia
unía el homenaje a Verón con el eterno rival: Nacional de
Montevideo. Por eso, aunque los protagonistas eran otros... la
fiesta fue del pueblo pincha envuelto en nostalgia y emoción.
Estudiantes dominó al conjunto uruguayo y dispuso de
varias situaciones como para ponerse en ventaja. Allí
hubo muy buenos pasajes de Carrusca y una zona media que
cortaba y salía rápido para explotar a un Pavone inspirado.
Sin embargo, un descuido defensivo a los 41 minutos del
primer tiempo le permitió a Nacional ponerse en ventaja, a
través del delantero Alexander Medina, ese que tanto quería
Gimnasia. En el segundo tiempo se produjeron los debuts de
Rodrigo Braña y de José Chatruc con la camiseta “rojiblanca”,
y también llegaron los goles. Sobre los 3 minutos, Pavone armó
una gran jugada individual y puso el 1-1 tras una sesión de
Maceratesi.
Acto seguido, apareció otra vez en escena Pavone, quien con
ángulo cerrado para el disparo la tocó suave para la entrada
de Cáceres, que anotó el 2 a 1 con un soberbio disparo.Pero
la fiesta pincha cerraría este capítulo cuando el arquero
Viera -quien había cumplido una buena actuación- se equivocó
al intentar salir jugando ante la marca de Pavone, perdió la
pelota y Maceratesi aprovechó para ampliar la ventaja y
asegurar la victoria.
De allí al final el conjunto albirrojo, que esta vez no
estuvo tan sólido en defensa y sí bastante picante en la faz
ofensiva, se dedicó a cerrar el partido con una salvada sobre
la valla de Meléndez y alguna atajada más del ayer
dubitativo Herrera. El festejo cerró la fiesta de la
nostalgia y la emoción. No era para menos: el recuerdo y las
lágrimas dieron paso a una actuación convincente, a pocos días
del inicio de un nuevo torneo que seguramente tendrá al
Pincha como protagonista.-
Mar del Plata. La Playa Pincha
Fuente:Diario Ole Mar del Plata Pta Mogotes
Unos
3.500 hinchas se juntaron en el Balneario 12 para una
celebración del próximo centenario del club. Gastadas al Lobo

Imágen exclusiva Pincharratas.8k.com
"Bienvenidos al Día Pincha", decía
una bandera colgada en la baranda de la casilla del guardavida.
Como fondo del escenario, distante 80 metros del mar, un cartel
tenía impreso un escudo con ocho estrellas, que simbolizaban esa
cantidad de títulos logrados en fútbol.
Estábamos en el Balneario 12, el más futbolero de Mardel,
ubicado en Punta Mogotes. El club vive la cercanía de su
centenario, que será el 4 de agosto de este año, y ya lo
celebra, como la semana pasada en Pinamar, y como seguirá con
otros actos. Ayer le tocó a La Feliz, en donde reunió unas 3.500
veraneantes, que se hicieron sentir y notar ya previamente con
autos embanderados y bocinazos.
Pasaron una tarde muy linda, soleada, con viento calmo, no tan
molesto como el de anteayer, que era insoportable. El ambiente
era familiero, pero tuvo clima de tribuna durante la
celebración. Enfrente del escenario, había muchachos que se
movían como suelen verse en el corazón de la popular; por los
costados, parecían más plateístas. Todos, entusiasmados. Y los
que no fueron especialmente para el acto, sumaban su atención
desde las carpas o las sombrillas.
HICIERON BANDERA. Había doce trapos, incluido las de la
casilla del guardavida. Entre otras, una de fondo blanca, tenía
estampada el dibujo de un hincha con una camiseta del club,
gorrito jamaica, y se leía "no problem". Se destacaba también la
de Berisso, y la de la filial Pachamé, de Neuquén, entre otras.
Todo era rojo y blanco, salvo el tono rojo y negro de una
banderita que marcaba mar peligroso.

Un hincha con un disfraz de león, arengaba desde el escenario.
En el desfile de modas, volaron algunas camisetas hasta la
pasarela. Las chicas las recogían y las devolvían.
Show de hits. Y más allá del desfile de sensuales modelos
y el recital de una banda bien pincha y platense, como Confites,
el grueso de los concurrentes se mandó un show de hits con
gastadas para el Lobo. Por ejemplo: "Y ya lo ve, y ya lo ve, el
que no salta es del Lobo y la Acadé". Con la melodía de El
Matador, el tema de los Fabulosos Cadillac, se divertían con
este cántico: "Me dicen el Matador... Nací en La Plata... (el
tema original dice ''Barracas'')". Otro, muy celebrado: "Que de
la mano de Ischia, se van a la B... para nunca, más volver...".

La banda contribuyó también acompañó a que se adaptaran la letra
al ingenio de los hinchas, siempre como destinarios, Gimnasia
-especialmente- y Racing.


Pinamar más Pincharratas que nunca
El pinar se tiño de rojo y blanco.
Desde el amanecer se observaba un cielo rojizo que envolvía el
horizonte presagiando lo que ocurriría un poco mas tarde. Y pese
a que el frío y el viento le jugó una mala pasada a la fiesta
Pincha, las más de 4.000 personas que se dieron cita en el
parador El Dorado ni se inmutaron y pusieron su corazón para
enfrentar a las inclemencias del tiempo.
Lo mismo que las modelos, y Javier Calamaro, quien pese a que
por momentos el escenario parecía venirse abajo -así de fuerte
eran las ráfagas-, enloqueció con su repertorio "guarro" a los
Pinchas.

ver imágenes.. click en la foto
Por todos los
rincones del Pinar se observaron los colores rojo y blanco. Fue
la fiesta tan esperada y soñada por los albirrojos que están
disfrutando sus vacaciones por estas latitudes y también por
aquellos que decidieron cubrir la distancia que separa este
punto de la costa atlántica con nuestra ciudad.
Así, estuvieron presentes representantes de varias filiales y
agrupaciones. Como las de Magdalena, City Bell, San Martín de
Los Andes, Ensenada, Centenario, Quilmes. Y no podía ser de otra
manera: la anfitriona filial local de Pinamar.
En algún momento se llegó a pensar que se trataba de un domingo.
La máquina del tiempo imaginario por un instante mudó a la
Vengue la calle 57, a la avenida del Mar la avenida 1 y a la
orilla del mar el corazón del bosque.
Las bocinas de los autos, las banderas y estandartes vestían de
fiesta la avenida Bungue, redecorando esta tradicional arteria.
El ingreso de vehículos provenientes de La Plata, Mar del Plata
y otros puntos, desfilaron como día de carnaval, convirtiéndose
en la pasarela de la pasión.
Grandes y chicos, se acercaron con algún elemento que los
distinguiera como hinchas de Estudiantes y los llenara de
orgullo. Hasta algún distraído, ausente total de formación
futbolística, que regresaba por calle Libertador, después de
transitar una de las tantas largas noches del pinar, llegó a
preguntar si eran los colores de la nueva moda.
Estudiantes de La Plata festeja su centenario. Atrás quedaron
los láser y fuegos de artificios del broche inaugural en 57 y 1,
Esta vez fue el turno de soltar riendas a orillas del mar, en
Pinamar, instaurando el día Pincha en este balneario, que es
visitado masivamente por habitantes de La Plata y que sin dudas
respondieron de gran manera a la cita.
Estuvieron presentes el titular del club, Julio Alegre, los
directivos Guillermo Cicchetti, Miguel Mirenda, Carlos Gaggio,
Daniel Pantaleo, Néstor Demaestri y Horacio Passaro. La Bruja
Verón fue la gran figura de la tarde, reconocido y vivado por
todos. No paró un segundo de sacarse fotos y firmar autógrafos.
Hubo sorteos y premios, una pasarela que fue anfitriona de
bellísimas modelos como Gabriela Creciente, Dolores Moreno,
Marina Cini y Amalia Granata, que realizaron distintos pasajes
con vestidos y ropa interior con los colores rojo y blanco.
El broche final estuvo a cargo de Javier Calamaro. A esta altura
de la tarde, el temporal ya se había desatado en el Pinar. Era
cuestión de mirar hacia el norte o el sur y observar que ya
nadie pisaba la arena, solo saltaban y vivaban los hinchas de
Estudiantes al compás de la música de un "guarro" que le puso
toda la garra a una tarde inesperada. Las columnas del sonido se
movían sin piedad al compás de sus temas y de un viento que tan
cruel no paró de soplar un instante.
La fiesta Pincha pasó con éxito por Pinamar. Ahora ya todos
pintan en la Ciudad Feliz. Será el próximo 18, también a orillas
del mar.
Arrancó el año del centenario de
Estudiantes y también los festejos organizados por la Comisión
Directiva. Ayer fue el turno de pasear el orgullo pincha por el
balneario El Dorado, de Pinamar. Imaginar algo futbolero en este
exclusivo lugar de la Costa era difícil, pero unos 2.000
fanáticos de Estudiantes lo hicieron posible. Eso y el cotillón
que aportó la Subcomisión del Hincha, que se encargó de llevar
banderas, pirotecnia y el color para que parezca como si
estuvieran en el estadio de 1 y 57.
Todo arrancó cerca de las 16.30 y duró dos horas. Primero se
realizó un desfile de chicas, quienes hicieron la última pasada
con las camisetas del Pincha y acompañadas del infaltable león
que identifica al club. Primera ovación. Para las niñas, por
supuesto, y no para el muchacho disfrazado de felino... Faltaba
el otro plato fuerte: el recital de Javier Calamaro. Entre uno y
otro show, la desazón: se levantó un fuerte viento que hizo
peligrar la fiesta. Las columnas del sonido estaban revestidas
con telas y eso provocó que más de una estuviera a punto de
caer. Después del susto, Calamaro se encargó de llevar la
euforia de la gente a un nivel de éxtasis. "Esto fue posible por
el aguante que sólo pueden tener los hinchas de Estudiantes.
Hace un rato parecía que nos teníamos que ir todos, pero acá
estamos", fue la arenga del cantante. Aunque no es hincha del
club, Calamaro se metió a la gente en el bolso de playa. Cerró
su recital tocando un bombo de Estudiantes, como si estuviera
sobre el paraavalanchas.
Será registrado como el día en el que el Pincha venció al
viento.
Ciento x ciento Pincha
Estudiantes
comenzó a vivir anoche el año de su centenario con un
megaencuentro de música, luz y color que vistió de fiesta al
estadio de 57 y 1, e hizo emocionar a la multitud que ocupó los
sectores de tribuna habilitados a tales efectos y que mediante
la entrega de un juguete permitió completar una colecta muy
significativa organizada por la entidad en virtud de la
celebración de la noche de reyes, porque más allá del
significado que se buscó para la familia Pincharrata, el
propósito de los organizadores pasó por juntar una verdadera
pila de juguetes que el jueves serán repartidos en hospitales y
otras entidades de bien público de la región.

Una multitud en el lanzamiento del año del centenario
La convocatoria fue imponente, y cuando pasadas las 20.30 todo
quedó dispuesto para comenzar la celebración, más de 10.000
personas pintaban el estadio de rojo y blanco... Y con el
imponente escenario instalado delante del arco de la calle 55
como principal punto de referencia, los animadores de la
ceremonia comenzaron a ordenar una ceremonia que fue ganando en
emotividad.
Con banderas y camisetas agitándose sobre tribunas ocupadas por
grupos familiares completos, se escuchó la sirena que celebra la
entrada del equipo Pincha a la cancha cada vez que juega como
local, se festejó la aparición de ese personaje disfrazado de
León que contagia a los hinchas, se hizo silencio para escuchar
una poesía escrita con la intención de explicar por qué
Estudiantes es grande, y se dio rienda suelta a la alegría con
el relato del inolvidable gol de Marcos Conigliaro al
Manchester.
Conmovido, Julio Alegre explicó "la responsabilidad" que le
significa ser el presidente de Estudiantes en su año centenario,
destacó la calidad de "familia" que destaca a la institución, no
se olvidó de rescatar la obra de Mariano Mangano, y tampoco de
subrayar la cantidad de juguetes recolectados, que será mayor
aún porque se informó que hoy, de 14 a 19, se continuarán
recibiendo en la sede social de la calle 53. E invitó a todos a
participar de la caravana que el jueves a partir del mediodía
recorrerá la ciudad entregándolos.
A continuación se detallaron los actos previstos por la
institución de aquí hasta el 4 de agosto, el día del centenario,
que incluirá convocatorias en playas de la costa atlántica, en
el Country Club de City Bell y sendos partidos rememorativos ya
confirmados contra Peñarol de Uruguay y Palmeiras de Brasil,
entre otros eventos.
El clima ganó más intensidad aún cuando minutos después de las
21 una pantalla ubicada a un costado del escenario sirvió para
la proyección de un video a lo largo del cual se hizo una reseña
histórica de Estudiantes, con sus principales logros como los
grandes momentos a destacar. Hombres, jugadas, goles, festejos y
un relato acorde, en un compacto que hizo estremecer a todas y
cada una de las personas que de este modo disfrutaron de una
noche única.
En el cierre, el prometido show de fuegos artificiales,
iluminando la noche platense, y de rayo láser, que aprovechando
la pantalla resumió la rica historia de Estudiantes y sus
grandes momentos deportivos hasta llegar al 100, que para el
pincha este año será "el número".
Cartel luminoso que se encendió delante del escenario con un
elocuente "Gloriosos 100 años", delirio en las tribunas,
canciones populares elegidas por la gente como propias, porque
reflejan un sentimiento... Y la promesa de un pronto
reencuentro, porque como quedó señalado, el centenario de
Estudiantes llegará con la intención de juntar más que nunca a
la familia Pincharrata. Como anoche.
Una
noche pintada de rojo y blanco
Estudiantes tuvo se
emotiva y vibrante fiesta de lanzamiento del “Año Centenario”.
Más de 15.000 personas disfrutaron en familia del show de fuegos
artificiales y rayos láser en 57 y 1
Por mucho tiempo podrá
decirse que la noche del 4 de enero de 2005 no fue como las
habituales. Todo lo contrario. El cielo se tiñó de rojo y blanco
por un rato. Y los colores de Estudiantes quebraron la oscuridad
para iluminar los corazones de las casi 15.000 personas que
asistieron a la fiesta de lanzamiento del “Año Centenario”.
La emoción no se fijó en edades. Grandes y chicos disfrutaron de
un espectáculo muy emotivo para todos los pinchas de ley. A más
de uno se le escapó una lágrima al entonar el clásico
“Estudia...Estudia...Estudia...”. Ni hablar cuando tronó fuerte
esa canción que provoca un orgullo tan especial: “Somos
campeones del Mundo, somo’ el orgullo de la ciudad. Pincha te
llevo en el alma, y cada día te quiero más”.
El estadio de 1 y 57, tan vapuleado últimamente, fue testigo de
otro festejo albirrojo. Esta vez no se trató de un título local,
tampoco de una Copa Libertadores. Pero no fue menos importante
para todos los hinchas que se acercaron a celebrar el centenario
del club.
En realidad, todavía faltan 210 días para que Estudiantes cumpla
los 100 años. Será el 4 de agosto con un partido conmemorativo
contra el Palmeiras de Brasil, que además de jugarlo los equipos
de ambos clubes, contará con la presencia de viejas glorias. Sí,
todavía faltan varios meses. Pero el Pincha ya está agitando
banderas.
La noche cálida fue una invitación a participar del primer
evento organizado por la Comisión Directiva. Ya vendrán muchos
más. Pero el de ayer fue todo un éxito. Familias enteras
asistieron a la cancha con gorros, camisetas y banderas.
Abuelos, padres, madres, hijos, tíos, sobrinos, primos... Nadie
se lo quiso perder.
Los fuegos artificiales que cerraron el espectáculo, lanzados
desde la cabecera de cemento que está detrás del arco de 55,
fueron la principal atracción. Fue un verdadero show de ruido y
luces en el cielo platense.
También hubo rayos láser con imágenes y sonido, mucha música
para crear un clima de cancha, el relato grabado del gol
histórico de Marcos Conigliaro al Manchester, en la primera
final de la Intercontinental del ‘68 (que se volvió a gritar tan
fuerte como entonces), y una pantalla donde se proyectó un video
de siete minutos con fragmentos de la historia del club.
Eventos en enero
Los próximos eventos
durante el mes de enero serán en la Costa Atlántica. El 12 se
festejará el día Pincha en Pinamar y el 20 en Mar del Plata. Con
playas que se vestirán de rojo y blanco, con regalos, sorteos y
futbolistas del club que se pondrán en contacto con los socios
que estén de veraneo.
El
centenario se viene con todo
Un espectáculo
musical que tendrá epicentro en el estadio de 57 y 1 pondrá en
marcha el 1º de enero el programa de actos elaborado por
Estudiantes con miras a la celebración del centenario de su
fundación, el 4 de agosto. Así lo anunció anoche el presidente
Julio Santiago Alegre en el marco de una ceremonia desarrollada
en la sede social con la presencia de los componentes del actual
gobierno de la institución, hombres que pasaron por el club
dejando su huella, socios e invitados especiales.
Más de un
centenar de personas se emocionaron con la lectura de lo que
será un año muy particular para Estudiantes, porque de acuerdo a
lo previsto, la entidad avanzará en dirección al festejo de su
centenario con eventos de la más variada naturaleza, que
incluirá sendos partidos contra Peñarol de Uruguay y Palmeiras
de Brasil, rivales con los que protagonizó encuentros de Copa
Libertadores que han marcado la historia grande del fútbol
sudamericano. Pero no será todo, porque de acuerdo a lo
adelantado por el titular de la entidad, durante el verano
Estudiantes dirá presente en las playas de Pinamar y Mar del
Plata, también organizará un día de campo en su Country Club con
la idea de reunir a miles de familias, un espectáculo de baile
con Iñaki Urlezaga como protagonista central en el mismo predio
de City Bell, un maratón por las calles de la ciudad, un
especial del periodista Alejandro Apo en el cual con su
particular estilo hará un recorrido de la historia de
Estudiantes, y otro mega show artístico en el estadio con la
presencia de una figura sorpresa de quien no se brindaron datos.
Los festejos,
que incluirán la participación de subcomisiones en tareas
dirigidas a la comunidad, con acento en los niños y los
ancianos, llegarán a su punto culminante con la cena del
centenario, prevista para el 6 de agosto en un estadio de 57 y 1
cuyas instalaciones serán acondicionadas para recibir a unos
2.000 socios. La presentación del cronograma de actos diagramado
para el esperado año del centenario tuvo lugar anoche en el
salón Enrique Rapán, con el periodista Walter Zafarián como
presentador, el presidente del club Julio Alegre ampliando cada
uno de los eventos anunciados, y un centenar de personas, entre
ex directivos del club, ex deportistas, socios, allegados e
invitados especiales siguiendo con atención una ceremonia que
luego de 45 minutos concluyó con un video que sintetizó la
historia de Estudiantes, con sus grandes conquistas futbolistas
como puntos más destacados.
Como quedó
referido, el año centenario se abrirá el 1º de enero a las 20 en
el estadio, con un gran espectáculo musical que de acuerdo a lo
prometido tendrá luz y color. Juegos artificiales y rayo laser.
Y que servirá además para sumar juguetes que con motivo de Reyes
serán repartidos en hospitales y hogares de la región, tras ser
reunidos en una colecta que se extenderá desde el 27 del
corriente en dependencias del club, incluido el estadio en la
noche del referido espectáculo. Durante enero, el 12 se
festejará el día Pincha en Pinamar y el 20 en Mar del Plata. Con
playas que se vestirán de rojo y blanco, con regalos, sorteos y
futbolistas de la entidad que se pondrán en contacto con los
socios que por esos días se encuentren visitando la costa
atlántica. En febrero habrá fútbol, con Estudiantes-Peñarol.
Será el día 5 y es obvio que la elección recayó en el equipo
uruguayo por su pasado copero con muchísimo en común con los
albirrojos. En la oportunidad el equipo platense presentará su
camiseta Penalty.
El programa de
actos continuará el 12 de marzo con un día de campo en el
Country Club, jornada en la cual la idea es juntar a más de tres
mil familias en el predio de City Bell, que en la oportunidad
será escenario de actividades deportivas, sociales y culturales.
En marzo, sin fecha confirmada, porque depende de los
compromisos del bailarín, Iñaki Urlezaga ofrecerá su espectáculo
en un escenario especialmente instalado en el campo de golf del
Country. Para mayo, y con la organización de la firma Penalty
esta previsto un maratón por las calles de la ciudad de La
Plata; en junio, también sin fecha exacta aún, llegará Apo y la
historia de Estudiantes en su particular estilo; ya en julio el
estadio volverá a presentar un show artístico cuya figura
central es un artista cuya identidad se tratará de mantener en
reserva el mayor tiempo posible... Y ya en agosto: el 4 jugarán
Estudiantes-Palmeiras en lo que se presentó como el partido del
centenario, porque ante los brasileños fue que el Pincha se
consagró campeón de América por primera vez; mientras que el 6,
también en el estadio 2.000 socios de reunirán para festejar en
una cena-show los 100 años de su querido Estudiantes de La
Plata. .
Cronograma de Festejos para el Centenario
El Pincha
cumplirá los 100 anos el 4 de agosto próximo, pero la dirigencia
organizó una serie de eventos que comenzarán el 1° de enero.
1 de enero: La apertura del Año Centenario
será en el estadio de 1 y 57, a partir de las 20, con un show
musical y de fuegos artificiales. Y se realizará una colecta de
juguetes que serán repartidos en entidades de bien público para
el día de Reyes.
12 de enero se celebrará el "Día Pincha
Pinamar", que consistirá en llenar de banderas rojas y blancas
la ciudad bal-nearia. Además, habrá una fiesta con los jugadores
del plantel profesional que estarán haciendo la pretemporada en
la costa
20 de enero será el turno del "Día Pincha Mar del Plata",
con acontecimientos similares a los de Pinamar. Y se hará una
cena con todos los presidentes de las filiales albirrojas del
país y el mundo.
5 de febrero se jugará un amistoso contra Penarol de
Montevideo, en 1 y 57, para presentar al plantel que jugará el
Clausura. Y también servirá como lanzamiento para la nueva
indumentaria deportiva disenada por la firma brasilena Penalty.
12 de marzo día de campo en el Country de City Bell, con
un show para toda la familia y muchas sorpresas. Se espera que
asistan entre 2.000 y 4.000 familias pinchas.
Mes de marzo, dia a confirmar, evento cultural y
artístico de nivel internacional con la presencia del bailarín
Inaki Urlezaga. Se montará un escenario en el golf del Country.
25 de mayo tendrá lugar una gran maratón por las calles
de La Plata. Podrán correr todos aquellos que quieran
participar, y habrá premios de la firma Penalty, que organizará
la competencia.
Mes de Junio, a definir dia, Alejandro Apo ofrecerá un
espectáculo artístico sobre la historia de Estudiantes. Contará
anécdotas salientes de los 100 anos con su particular estilo
para narrar.
2 de julio el club organizará un mega show artístico en
el estadio con bandas musicales.
4 de agosto tendrá fecha el partido con el Palmeiras de
Brasil, que será televisado en directo para todo el país por TyC
Sports
6 de agosto cena del centenario en el estadio, para la
cual se pondrán a la venta 2.000 tarjetas desde el mes de marzo.