Una gran cantidad de hinchas de Estudiantes
se dieron cita esta noche en la céntrica
plaza San Martín, aledaña a la sede social
del club, para aguardar la llegada del nuevo
día y arrancar así con el festejo del
centésimo cumpleaños de la entidad
albirroja.
Lo hicieron luciendo
camisetas, banderas y gallardetes, en
un marco de algarabía que fue "in
crescendo" en la misma medida en que se
acercaba la medianoche.
Hubo fuegos de artificio, actuaron
bandas musicales, murgas y muchísima
emoción.
Los recuerdos de aquellas conquistas de
Copa Libertadores (tres) e
Intercontinental (una), los nombres de
Carlos Bilardo, Raúl
madero, Eduardo Flores,
Eduardo Poletti y
tantos otros, retumbaron en la noche
platense, cuando media ciudad celebró
un siglo de vida con un sentimiento tan
puro como el blanco de su camiseta y tan
sanguíneo como el rojo que lo empareja.
En tanto, con motivo del centenario
Estudiantes disputará mañana desde las
21.30 un partido evocativo de la
gloriosa época de Osvaldo
Zubeldía, que servirá para
reeditar la final de la primera Copa
Libertadores que ganó en 1968 ante
Palmeiras, de Brasil.
El internacional Horacio
Elizondo será el árbitro de
este cotejo que televisará en directo
TyC Sports y se disputará en 57 y 1.
El Palmeiras, rival de los Pinchar en
aquellas tres finales del ´68, aunque
con un equipo alternativo ya que el
grueso de sus jugadores titulares se
quedaron en San Pablo para afrontar una
instancia clave del torneo paulista,
será el examinador de Estudiantes, que
dentro de una semana hará su debut en la
Copa Sudamericana 2005 enfrentando a
Banfield.
En consecuencia, Merlo tomará este
encuentro amistoso como "banco de
prueba‘ para calibrar el actual
potencial del equipo, habida cuenta que
durante la pretemporada que se realizó
en el Country de City Bell no programó
ningún partido de práctica.
El probable equipo albirrojo se formaría
con Martín Herrera; Marcos
Angeleri, Fernando
Ortiz, Juan Daniel
Cáceres y Juan Angel
Krupoviesa; Marcos
Gelabert, Adrián Bastía,
Rodrigo Meléndez y
Marcelo Carrusca;
Mariano Pavone y
José Luis Calderón.
Palmeiras presentará a su equipo B, con
el agregado de un puñado de titulares,
ya que el técnico Emerson Leao
decidió resarvar a sus primeras
figuras para afrontar un partido
clave ante el San Pablo por el torneo
brasileño 2005. Hasta esta noche se
habían vendido 10.500 localidades
para este partido.

5.000 hinchas dieron calor y color al
festejo
Noche de
emoción y de pasión. De alegría y de
hondo sentimiento "pincharrata". Nadie
se acostó temprano. Todos esperaron el
nuevo día para arrancar con los festejos
del cumpleaños número cien de
Estudiantes. La cita fue en Plaza San
Martín. Y hacia allí convergieron los
hinchas con sus camisetas, sus banderas
y su entrañable amor por el club.
Y resultó tan masiva la concurrencia que
se tuvo que cortar la avenida 7, de 51 a
54. Se formó entonces allí un verdadero
"río" albirrojo que estalló en algarabía
indescriptible, por momentos, y que en
otros estuvo lleno de nostalgia y de
recuerdos, los que estaban poco menos
que a flor de piel.
En el escenario montado en 7 y 54, y con
una réplica de la Copa Intercontinental
recorriendo el lugar pasando de mano en
mano, desfilaron distintos números
musicales, que le dieron un clima de
jolgorio a la espera.
Y a medida que se iban consumiendo los
minutos y se aproximaba la medianoche,
la expectativa fue en aumento hasta
estallar con el esperado "feliz
cumpleaños" que salió de la garganta de
cinco mil, por entonces, eufóricos
simpatizantes, que siguieron celebrando,
después del espectacular festival de
fuegos de artificios que cerró una
velada inolvidable.
Locura y lágrimas en
una noche inolvidable
Una
multitud de hinchas albirrojos copó la
esquina de la sede para comenzar a festejar
los 100 años de vida del club. Hubo murga,
música y bombos, con unos ocho mil
simpatizantes que bailaron al compás de los
fuegos artificiales y las sirenas. Todos
brindaron por cien años más
Desde muy
temprano, ataviados con el blanco y el rojo
de pies a cabeza, la familia albirroja
recibió el centenario de Estudiantes con una
inmensa felicidad.
El epicentro fue 7 y 53, pero cuando el
reloj marcaba la hora cero, desde cualquier
rincón de la ciudad se escucharon los
bocinazos, las palmas y el clásico feliz
cumpleaños. Sí, a la medianoche, una
multitud congregada para recibir el primer
centenario de una de las instituciones más
importantes de La Plata, dio una muestra más
de amor, pasión y locura por una camiseta
que todos llevan marcados a fuego.
Unos ocho mil “locos por el Pincha”, que
fueron llegando poco a poco a la fiesta que
organizaron diversas agrupaciones y filiales
del club, festejaron con sirena y fuegos
artificiales la llegada de los 100 años de
Estudiantes.
Una murga y el grupo Lito y gente joven,
subidos al escenario especialmente
preparado, matizaron la vigilia Con su
música pegadiza, le dieron el color
necesario a la primera fiesta de las
primeras 24 horas del primer centenario
pincharrata.
La algarabía y felicidad fue creciendo
minuto a minuto. Familias enteras cantaron
el clásico “dale León, dale León...”,
“Estudiannn, Estudiannn...” y el “todos los
momentos que viví, todas las canchas donde
te seguí...”. Y no faltó alguna dedicatoria
a los “primos”.
“Esto es una locura, jamás me imaginé que
iba a vivir esto...”, le decía a El Clásico
un hincha de pura cepa, que apenas alcanzó a
presentarse como Daniel, antes de meterse
nuevamente entre la multitud, al ritmo de
los bombos y el agitar de las banderas, que
le daban un marco espectacular al
acontecimiento.
Claro que el momento más emotivo se inició
en el minuto final previo al nuevo día.
Fueron 60 segundos donde muchas imágenes,
miles de historias, unos cuantos goles de la
Bruja, otros tantos de Zozaya, la calidad
del Beto Infante y los tacos de Carrusca se
entremezclaron por unos instantes en cada
hincha.
Hasta que llegó el éxtasis. El reloj
marcaban las 23.59 cuando esa equina, en
pleno corazón del centro platense, comenzó a
vibrar al compás de los fuegos artificiales.
A más de uno se le escapó un lagrimón,
mientras cantaba “que los cumplas feliz,
Estudiantes...”.
Estudiantes, Historias de 100
años
Anoche, en un café céntrico, fue presentado
el libro del periodista Gustavo Flores, que
se iniciara justamente en esta profesión en
el diario Hoy. “Estudiantes, Historias de
100 años” resume desde el nacimiento hasta
el día de hoy, cómo se forjó la institución
que en estas horas está festejando su
cumpleaños. Con prólogos de Juan Ramón Verón
y Ricardo “Beto” Infante, con la contratapa
de Víctor Hugo Morales, acaso uno de los
mejores relatores del fútbol argentino, el
libro cuenta 57 historias que tienen que ver
con el Pincha. Ante mucho público,
familiares, amigos y hasta Daniel Malnatti,
uno de los hombres de CQC y el programa La
Liga de canal 13. “Ojalá cuando lean el
libro sientan lo que pude sentir yo al
hacerlo”, señaló Flores, actualmente colega
del diario Clarín. “Estudiantes, Historias
de 100 años”, se venderá hoy en el stand de
Pincha Store de la cancha y el sábado, en la
fiesta del Centenario.
1905-2005 100 años Al gran
Estudiantes, salud
Estudiantes festeja hoy 100 años de gloria.
A las 21.30 juega contra el Palmeiras de
Brasil, rememorando la final de la
Libertadores del ‘68. Desde las 20.15 habrá
una murga, homenaje a los campeones y la
presentación del plantel profesional
Decir
Estudiantes de La Plata es lo mismo que
decir vueltas olímpicas, gloria, hazañas. Un
club con mística de campeón. Un club
bendito, dueño de una historia futbolística
sin igual. Rico en hombres y nombres.
Hablar de Estudiantes de La Plata es hablar
de Osvaldo Zubeldía, de Carlos Bilardo, del
“Nolo” Ferreira, de Manuel Pelegrina, del
Beto Infante, de Juan Ramón Verón, de Cacho
Malbernat, de Eduardo Manera, de Miguel
Russo, de José Luis Brown, de Hugo Gottardi.
Y de todos aquellos que entraron en la
galería de la fama vistiendo la camiseta
albirroja.
Hoy, el Pincha cumple 100 años. Un
centenario lleno de luces, con una mirada
hacia ese pasado cargado de títulos. Tres
Copas Libertadores de América, una
Intercontinental, una Interamericana, el
Metropolitano del ‘67 y del ‘82, el Nacional
‘83. Mucho glamour y una escuela de fútbol
que dejó un legado a nivel local e
internacional.
Fundado el 4 de agosto de 1905 como un
desprendimiento de Gimnasia y Esgrima La
Plata, el club nació marcado para ganar. Y
así lo hizo desde los primeros años del
amateurismo, con los títulos de 1911 y 1913.
Para conmemorar semejante historia, la
dirigencia albirroja organizó un partido
amistoso contra el Palmeiras, rival al que
venció en la final de la Libertadores del
‘68 en tres partidos. Será esta noche desde
las 21.30, en 1 y 57. Los brasileños
llegarán con juveniles, ya que enfrentan hoy
al San Pablo por el torneo local.
Entre el 2 y el 16 de mayo se jugaron
aquellos choques con el equipo paulista.
Estudiantes ganó en La Plata por 2 a 1, en
el Pacaembú venció el Palmeiras 3 a 1, y en
el partido decisivo festejó el Pincha con un
2 a 0.
Además, esta noche de fiesta servirá para
homenajear a los jugadores que fueron
campeones en los planteles de fines de los
‘60 y comienzos de los ‘80. Darán una vuelta
olímpica y recibirán algunos recuerdos.
También será presentado el plantel
profesional de cara a la próxima temporada.
Y habrá una murga con mucho ruido y color.
Todo esto arrancará a las 20.15, aunque
finalmente no habrá fuegos artificiales
porque a pocos metros se instaló una carpa
gigante para la cena del sábado.
Cien veces Pincha
Lo fundaron 20 alumnos
del Nacional platense, en una zapatería. Es
el primer club chico en ganar un título
local, la Copa y la Intercontinental.

Grandeza. La historia de Estudiantes se
escribe de títulos, campeonatos y gloria. Y
los 100 años que se conmemoran hoy se
sintetizan con esa palabra: Grandeza. La que
tuvieron sus fundadores, la que exhibieron
sus grandes equipos y sus maravillosos
jugadores, la que llevó al club a lo más
alto del fútbol argentino, de América y del
mundo. La grandeza de pelear en condiciones
desfavorables, bien desde abajo. Y de
ganarles a todos...
La historia arrancó en 1904 en una zapatería
de Avenida 7 que ya entró en el mito de la
ciudad platense y donde hoy se colocará una
placa conmemorativa. Allí se reunieron 20
muchachos para darle forma a un club que se
dedicara con pasión al football;
que ese deporte fuera su prioridad.
Fue uno de esos aciertos que perduran para
siempre. Porque el nuevo club llegó en el
momento justo para un juego en expansión y
cada vez más gente se fue identificando con
aquellos estudiantes del Colegio Nacional,
pioneros en lo suyo. Después todo se fue
encadenando: llegó el ascenso a la Primera,
la cancha de 57 y 1 (casi un templo pincha),
los equipos inolvidables que hicieron del
buen fútbol su marca registrada y que
instalaron al pequeño equipo de La Plata
junto a los poderosos de Buenos Aires.
Las glorias y los grandes jugadores fueron
dejando su huella. En los años 30, Los
Profesores marcaron época con la
delantera que conformaban Lauri, Scopelli,
Zozaya, Ferreira y Guaita. Su legado lo
recogió una cantidad enorme de jugadores que
dejaron su sello y contribuyeron a la
grandeza: el Payo Pelegrina (máximo
goleador de la historia del club), Ricardo
Infante, Pichón Negri, Garcerón,
Ongaro desde el arco...

Pasó rápido un descenso donde la política
tuvo mucho que ver (se desmanteló el plantel
y se jugó con juveniles) y la reconstrucción
auguraba mejores tiempos. Lo mejor estaba
por llegar...
Y llegó con la era Zubeldía. Incomprendido
en su tiempo, revolucionario del fútbol, le
cambió la cara a Estudiantes y al fútbol
argentino. Y metió al club en la historia de
los campeones. Primero fue la consagración
inédita del Metro del 67, con milagroso
triunfo ante Platense en la semifinal
(perdía 3 a 1 y ganó 4 a 3), y paliza a
Racing por 3 a 0 en la final jugada en el
Viejo Gasómetro de San Lorenzo. Luego, el
subcampeonato invicto del Nacional del 68
(por primera vez en el fútbol argentino, un
equipo terminaba un torneo sin derrotas). Y
la gloria internacional: tricampeón de la
Copa Libertadores de América (1968, 69 y 70)
y campeón intercontinental en la inolvidable
noche de Manchester del 16 octubre del 68
con una hazaña nunca igualada: es el único
equipo argentino que dio una vuelta olímpica
en Inglaterra.
Aquel equipo de personalidad envidiable y
juego sólido tenía su as de espadas en la
Bruja, Juan Ramón Verón, eterno
crack de la institución; pero se basaba en
la solidez de Poletti, Aguirre Suárez y
Malbernat, en la ductilidad desde el fondo
de Madero y Manera, en la sapiencia de
Pachamé y el Bocha Flores, en el
oportunismo de Conigliaro, en la fe de
todos, en la cabeza de Zubeldía y su
profe Kistenmacher.
Ese equipo tenía un técnico dentro de la
cancha: Carlos Salvador Bilardo. Y cuando
pasó al otro lado de la línea de cal fue
para triunfar. "Doctor, usted haga lo
que sabe", le dijo el presidente
Correbo en 1982. Y Bilardo armó un equipo
sensacional con una media cancha brillante
de fútbol, lujos y toque: Trobbiani, Ponce y
Sabella; el equilibrio lo ponía Russo y los
goles, Gottardi y Trama en aquel equipo
capitaneado por el Tata Brown. No
son pocos los que opinan que fue de los
mejores equipos de los últimas tres décadas.

Los tiempos modernos llegaron con un fugaz
descenso y una apareción explosiva: Verón
hijo, la Brujita. Y una cantera que
nutre de delanteros al fútbol mundial. Hoy,
nada mejor para el hincha que festejar el
centenario otra vez en la Libertadores.
Encuentro cumbre
En el día del centenario del club, una
reunión entre nueve figuras de su historia
acerca a las generaciones que escribieron
sus páginas de gloria y su presente:
Bilardo, Pachamé, Verón, Madero, Flores,
Poletti, Russo, Gottardi y Pavone

Los aniversarios,
más allá de una buena excusa para celebrar,
no son otra cosa que la evocación de una
identidad que permanece. La de Estudiantes
sigue vigente en el día del cumpleaños
número 100, tiempo propicio para reunir
generaciones que dejaron huella en su
historia. Nueve hombres que forjaron el
pasado pincharrata glorioso y construyen el
presente son los convocados para saludar el
centenario de un club que ellos entienden
como mucho más que eso: una familia, un
hogar. Carlos Bilardo, Carlos Pachamé, Raúl
Madero, Juan Ramón Verón, Eduardo Flores,
Alberto Poletti, Miguel Angel Russo, Hugo
Gottardi y Mariano Pavone. Por supuesto que
este siglo albirrojo deparó muchos otros
nombres inolvidables, pero aquí están ellos,
para hacer posible el encuentro de años
felices.
Y que aquello de que las señas particulares
se mantienen indemnes lo demuestra el doctor
Bilardo, tal vez el más emblemático e
inefable de los personajes estudiantiles: la
cita para la producción fotográfica en LA
NACION está fijada para las 13, pero él
aparece media hora antes. Como entrenador ya
se le conoce su gusto por sorprender; tal
vez para parecerse más a su personaje, el
hombre, siempre previsor, otra vez se
anticipó a todos.
Uno a uno se le suman. El Flaco Poletti.
Pachamé, su socio de tantas tardes y noches
al costado de la raya. "Era a la una, no a
la una y cuarto...", le reprocha el doctor,
a modo de bienvenida con sorna. Espontáneos,
listos para empezar a brotar, surgen
recuerdos y evocaciones.
Saca Poletti desde el arco. "A Estudiantes
llegué a los 17 años. Me compraron a
Sacachispas. El club me dio la posibilidad
de educarme, crecer y hacerme profesional.
Le respondí con el agradecimiento que hoy
conservo", dice. Pelota para el doctor
Madero, impecable y elegante como siempre,
en la cancha y fuera de ella. Se le pregunta
por su imagen más fuerte. "En el primer año
en que yo estuve en Estudiantes, el club no
tenía dinero para abonarme el sueldo, y me
lo pagó con un cheque privado de su
presidente. Esas cosas no se olvidan jamás.
No sé si actitudes así se verán ahora o no,
pero de eso yo no me olvido", relata.
Ya están todos. No, falta uno: desde La
Plata, después del entrenamiento que pone a
punto al equipo parael Apertura, Pavone se
apura por llegar. Hay tiempo para seguir
charlando porque, pese a que el encuentro
mezcla épocas distantes, Estudiantes es un
hilo común demasiado fuerte. "Es mi casa
–dice Miguel Angel Russo, que durante su
carrera como jugador no vistió otra camiseta
que no fuera la pincharrata–, el lugar donde
pasé toda mi trayectoria. El legado más
grande que me dejó fue haberme formado como
hombre, porque viví allí desde mi
adolescencia." Asiente Bilardo, prócer
intocable de la historia del club, el que de
una manera u otra –incluso en el 83, cuando
ya dirigía al seleccionado pero el equipo,
con Eduardo Luján Manera a la cabeza, era su
herencia– estuvo en todos sus títulos:
"Empecé en Estudiantes hace 40 años.
Arranqué en el 65, y jugando en el club me
casé y tuve a mi hija. La mayoría de
aquellos compañeros son mis amigos de hoy.
Aquél no era un grupo de grupo, sino un
grupo en serio. Gracias a Dios, con los años
nos seguimos viendo. Recuerdo que cuando
llegué, en el 65, el Toro Calandra habló en
una cena, en la cancha, y dijo algo que no
olvido: «Estudiantes es una familia». Pienso
que a lo largo de los años mantuvimos esa
idea que nos inculcaron los mayores".
Algunos llegaron desde aquella famosa
"Tercera que mata" de los 60. Uno, Pachamé,
que disfruta haciendo memoria: "Debuté en el
63, en un amistoso contra Jabacuara, un
equipo brasileño. Osvaldo (por Zubeldía) me
ponía como marcador de punta izquierdo,
porque ahí me necesitaba, y alternaba como
volante. Hasta que en el 65 Madero pasó
atrás definitivamente y yo me quedé en el
medio: Bilardo por la derecha y yo por la
izquierda". Otro, Verón, el más talentoso de
aquel grupo: "En el 58 empezamos en la
novena con Pachamé, Malbernat, Hugo
Mercerat, Pelusa Bedogni. En Estudiantes
debuté en primera, en el 62, y me retiré, en
el 81; fue por una lesión, porque si no,
seguía. Yo en Estudiantes no tengo horarios.
Sebastián, mi hijo, vive allí desde los 5
años. Mi hija Yesmil juega al handball, y el
más chico, Iani, está en la cuarta de
fútbol. Así que imaginate...". Y otro, el
Bocha Flores: "Todo comenzó con aquella
tercera famosa que integré, a la que se
sumaron muchos jugadores de jerarquía que
contribuyeron a reforzar un plantel muy
rico. A partir de ahí se forjó un equipo con
sello propio encabezado por un iluminado y
adelantado como Zubeldía".
Interviene Gottardi con la polenta goleadora
del 82 y el 83, y el espíritu jovial que
atesora mil anécdotas. "Yo estaba en Racing,
y ahí nunca practicábamos al aire libre
cuando llovía: íbamos a un salón cerrado. Al
llegar a Estudiantes, la primera semana
llovió. Yo busqué cuál era el lugar cerrado
para trabajar. «No, se practica en el
Bosque», me dijeron. «Pero llueve...», dije.
«Se trabaja bajo el agua, en el barro», me
respondieron. Era algo completamente
distinto. Por eso el equipo era como era:
luchador, aguerrido, adaptable a cualquier
circunstancia." La cercanía con Russo
perdura hasta hoy: el ex delantero es el
ayudante de campo de Miguel en la conducción
del Vélez campeón de estos días. "Me
quedaron con fuerza tres momentos –agrega
Russo–: los títulos del 82 y el 83, y el
partido con Gremio por las semifinales de la
Copa del 83. La de esa noche fue una hazaña
en el nivel mundial: perdíamos 3 a 1 y
estábamos con cuatro jugadores menos, pero
logramos empatar 3 a 3. Era un equipo con
muy buenos jugadores del club que ya
habíamos madurado, como Brown, Herrera, yo y
otros, más tipos talentosos como Sabella,
Trobbiani, Ponce, y la aparición de Julián
Camino..."
El Bocha no se quiere quedar atrás con las
anécdotas. "En una gira por Nicaragua, antes
de ganar las copas, encontramos un argentino
que estaba de mochilero. No recuerdo el
nombre, pero sí que, como no tenía un peso
ni para comer, venía con nosotros a la
embajada y le pasábamos la comida para que
pudiera sobrevivir. Un día se sentó en la
silla que estaba destinada a un
representante de fútbol. El mochilero comió
en el lugar del representante y cuando se
dieron cuenta, lo sacaron corriendo y nunca
más lo vimos."
Madero vuelve a rescatar enseñanzas. "Una
vez, entre mis compañeros, después de un
partido, recibí una crítica muy dura.
Después de pensar un rato, me di cuenta de
que tenían razón en lo que me decían. Eso
provocó un cambio fundamental en mi conducta
y en mi rendimiento como jugador. Esa
crítica, hecha por mis compañeros, fue la
mejor de todas." Pachamé arremete contra los
cuestionadores del antifútbol: "Cuando surge
un equipo chico, los otros dicen: «... Y,
qué querés, se meten todos atrás, la tiran
para arriba». El nuestro fue un equipo chico
que logró cosas que muchos grandes no habían
conseguido, y ésas eran excusas. Es como
cuando uno le cuenta a otro: «Me recibí de
ingeniero, che...», y el otro piensa: «¿Cómo
c... lo habrá hecho?». Lo de nosotros no era
suerte: trabajábamos mañana y tarde, y con
menos recursos que otros."
Y llegó Pavone, nomás. Toma la palabra el
más joven. La palabra, y el legado: "Cuando
llegué al pincha lo primero que me contaron
fue la rica historia del club, sus títulos y
las hazañas de un grupo de jugadores
encabezados por un entrenador que aún hoy es
un emblema de Estudiantes, como Zubeldía.
Nosotros tenemos la obligación de mantener
viva la mística pincha. Es decir, el
esfuerzo, las ganas, la concentración, el
nunca bajar los brazos ni renunciar a nada,
el espíritu ganador, luchar hasta lo último
por más que las cosas no vengan bien y
alcanzar los objetivos. Esto se vive desde
las inferiores y cuando se llega a primera
está bien internalizado. Con toda esta
historia detrás, para cualquier jugador es
un orgullo defender los colores de
Estudiantes".
Sonrisas de fotografía, hinchas que se
acercan a pedir autógrafos y más recuerdos.
Con la sentencia final de Bilardo, por
supuesto. "Ese equipo consiguió todo. Nos
retiramos porque estábamos cansados, porque
si no seguíamos ganando copas. Yo, a los 30,
me cansé y me fui. Estábamos aburridos. Se
fueron varios y quedaron los pibes para la
final de la cuarta copa. Nosotros no éramos
tapas de diarios y revistas. Eso era para
River o Boca, como siempre, pero nosotros lo
entendíamos. Por eso decía siempre que el
fútbol es un negocio, y me mataban... Pero
la gente lo dice ahora". Rúbrica personal
para una escuela inconfundible, que hoy se
emociona en el encuentro entre su pasado y
su futuro.

Carlos Bilardo
Nació el 16/3/1939, en Buenos Aires.
Volante. Como jugador, estuvo en Estudiantes
entre 1965 y 1970. Jugó 175 partidos y anotó
11 goles
Juan Ramón Verón
Nació el 17/3/1944, en La Plata. Delantero.
En cuatro períodos, entre 1962 y 1981, jugó
en Estudiantes 295 partidos y marcó 77 goles
Alberto Poletti
Nació el 20/7/1946, en Buenos Aires.
Arquero. Estuvo en Estudiantes entre 1965 y
1970. Jugó 160 partidos
Carlos Pachamé
Nació el 25/2/1944, en Ensenada, Buenos
Aires. Volante. En 273 partidos en
Estudiantes, en dos períodos (1963/71 y
74/76), hizo seis goles
Eduardo Flores
Nació el 23/4/1944 en Ensenada, Buenos
Aires. Delantero. Entre 1962 y 1971, vistió
la camiseta de Estudiantes en 164 partidos.
Marcó 65 goles
Raúl Madero
Nació el 21/5/1939, en Buenos Aires.
Defensor. En Estudiantes actuó entre 1963 y
1969. Jugó 179 cotejos y anotó nueve goles
Hugo Gottardi
Nació el 31/7/1953, en Elortondo, Santa Fe.
Delantero Jugó 310 partidos para
Estudiantes, en los períodos 1976/83 y
1986/87. Convirtió 127 goles
Miguel A. Russo
Nació el 9/4/1956, en Lanús, Buenos Aires.
Volante Hizo toda su carrera en Estudiantes,
entre 1975 y 1988, con 420 partidos y 11
goles
Mariano Pavone
Nació el 24/5/1982, en Tres Sargentos,
Buenos Aires. Delantero Debutó en
Estudiantes en octubre de 2000. Jugó 106
partidos y convirtió 28 tantos
Del libro Pincha
Los números, los máximos hitos,
curiosidades y anécdotas del acervo de
Estudiantes, a un siglo de su fundación en
una zapatería platense
La casa de siempre, en 1 y 57
Tras su fundación, en 1905, Estudiantes
actuó como local en una cancha situada en la
intersección de las calles 19 y 53. El 25 de
diciembre de 1907, durante la presidencia
del ingeniero Nazario Roberts, el club
inauguró el estadio que ocupa la ubicación
actual, en 1 y 57, en un terreno ocupado
anteriormente por el velódromo platense y
cedido por el gobierno de la provincia. A
mediados de ese siglo, un incendio destruyó
la tribuna de madera techada, que fue
reemplazada por la que existe actualmente.
El estadio, tiempo después bautizado con el
nombre de Jorge Hirschi –en homenaje a quien
defendió los colores de Estudiantes y fue su
presidente entre 1927 y 1932–, tiene una
capacidad para 27.000 espectadores.

Merlo, el timón
de hoy: "El sueño es quedar en la historia"
El centenario encuentra a Estudiantes con
Reinaldo Merlo como director técnico.
Mostaza también tiene un recuerdo especial
de sus épocas de futbolista, como rival, con
la camiseta de River, del equipo platense.
"En mi época de jugador siempre fue difícil
enfrentar a Estudiantes porque tenía buenos
equipos, aguerridos, difíciles. Mucho más en
los tiempos en los que a mí me tocó jugar,
porque aquel equipo fue el que salió campeón
de todo. Recuerdo que yo debuté en River un
21 de septiembre contra Estudiantes. Duelos
especiales no tuve con nadie, pero recuerdo
que se me hacía muy complicado jugar contra
Verón, el Bocha Flores, Pachamé, Bilardo…
Todos jugadores importantes."
"Y estar dirigiéndolo justo ahora, cuando se
cumple el centenario del club, es algo muy
lindo. Es bueno estar en los festejos
importantes de este club. Aunque todavía no
ganamos ningún título: logramos la
clasificación para las copas, pero el sueño
es quedar en la historia de Estudiantes por
salir campeón."
El festejo comienza esta noche
El primer campanazo histórico de Estudiantes
tuvo como partenaire a Palmeiras: fue en
1968, en la conquista de la primera Copa
Libertadores. No es caprichoso, entonces,
que ese equipo sea el invitado para el
festejo que esta noche tomará forma de
amistoso, a las 21.30, en 1 y 57, con TV en
directo por TyC Sports. Como se sabe, el
debut de Estudiantes (ante Instituto, en
Córdoba) fue postergado para el 2 del mes
próximo.
La segunda gran celebración central está
prevista para pasado mañana. Por la noche,
en una enorme carpa ya montada en la cancha
auxiliar, con capacidad para 2200 personas,
se realizará la cena-fiesta de los cien años
de Estudiantes, a la que fueron invitados
los grandes hacedores de su historia. Las
invitaciones puestas en venta para socios y
simpatizantes ya se agotaron. Al margen de
esto, desde esta medianoche los hinchas se
autoconvocarán en 7 y 53 para empezar las
celebraciones.
Presidente de la contra
El primer presidente de Estudiantes fue
Miguel Gutiérrez, elegido a fines de agosto
de 1905, unos días después de la fundación
del club; perduró en su cargo hasta 1906. Lo
curioso está en su procedencia: según las
crónicas de aquella época, Gutiérrez fue
elegido en atención a su muy buen desempeño
en la conducción, nada menos, de Gimnasia y
Esgrima La Plata. Eran otros tiempos...
El hincha más ilustre
Estudiantes tiene el orgullo de contar, en
su hinchada, con una de las más grandes
personalidades de nuestro tiempo: don
Ernesto Sábato, que se acercó a los equipos
pincharratas en su juventud. El 5 de
diciembre último, el gran escritor fue
homenajeado antes de Estudiantes-Vélez, en
La Plata. Recibió una plaqueta y la camiseta
con el número 10 y su apellido en la
espalda.
Un equipo, dos apelativos
A Estudiantes se le conocen dos seudónimos:
"pincharratas" y "El León". El primero data
de las épocas iniciales del club; era el
apodo de Felipe Montedónica, un lustrabotas
que seguía al equipo a todas partes. Los
simpatizantes de Gimnasia, a modo de burla,
lo extendieron a la hinchada. El restante es
de los 60, cuando Gimnasia tomó el apelativo
de "El Lobo" y Estudiantes buscó una figura
antagónica.
El día en que empezó todo
El 4 de agosto de 1905, en una zapatería
ubicada sobre la calle 7, entre 57 y 58,
perteneciente a Félix Díaz, un grupo de
jóvenes se reunió con la idea de darles
cauce formal a sus deseos de practicar
fútbol y otros deportes. Como alusión
directa a la condición que los unía a todos,
allí dieron origen al Club Atlético
Estudiantes. En su acta fundacional se lee
uno de los considerandos, expresado por
Alfredo Lartigue, participante de esa
reunión: "Que entre un grupo de aficionados
al juego del football había surgido la idea
de formar un club atlético para el fomento
de ejercicios físicos en esta ciudad, motivo
por el cual se encontraban reunidos todos
los presentes..."
Fecha de fundación
4 de agosto de 1905
Títulos en la era amateur
Federación Argentina de Football, primera
división, 1913
Copa Río de la Plata, 1913
Títulos nacionales: 3
Metropolitano 1967
Metropolitano 1982
Nacional 1983
Títulos internacionales: 5
Copa Libertadores 1968, 1969 y 1970
(subcampeón en 1971)
Copa Intercontinental 1968 (subcampeón en
1969 y 1970)
En el podio, en torneos locales:
Segundo puesto: 3 veces (Nacionales
de 1967 y 1975, y Metropolitano de 1968)
Tercer puesto: 5 veces (torneos de
1931 y 1944, Metropolitanos de 1976 y 1984,
y Nacional de 1977)
Jugadores con más partidos: Abel
Herrera 467 Manuel Pelegrina 461 Miguel
Angel Russo 420 Oscar Pezzano 351 Gabriel
Ogando 347 Máximos goleadores:
Manuel Pelegrina 221 Ricardo Infante 180
Alberto Zozaya 144 Hugo Gottardi 127 Ernesto
Farías 96

De Zubeldía a Bilardo:
la mitad de la biblioteca
Fueron el maestro y el mejor discípulo en
la transmisión de un estilo que marcó al
equipo platense y le entregó todos sus
títulos
Hay una historia. La que encierra la
magnética vida de Osvaldo Zubeldía. Hay otra
historia. La que se nutre de aquella, la que
creó una manera de ver, sentir, apasionarse
por el fútbol. Un estilo, una bandera,
exitosa, polémica, irrepetible. Aquella y
esta, ligadas inequívocamente con
Estudiantes, encierran una rica parte de la
historia del fútbol argentino. La que se
nutre, para todos, con el orden, la
disciplina, la táctica, el compromiso
colectivo, en suma, la inteligencia puesta
al servicio del juego, con un objetivo: el
éxito, el remedio de todos los males. La
misma que encierra, para otros menos, el
fantasma de los alfileres, en definitiva, el
famoso antifútbol, más allá de los medios,
con el mismo objetivo: el triunfo, el amo y
señor.
Al margen de las polémicas, de las
ideologías, las mismas que dividieron por
décadas a los argentinos, Zubeldía fue el
creador de una verdadera revolución en
Estudiantes, que recorrió el mundo, siempre
con el sabor del éxito. Fue un precursor, un
innovador. Buscó siempre las ventajas basado
sobre el estudio del rival y del reglamento,
aún el de la letra más pequeña. Asumió en
Estudiantes para evitar el descenso y fue
campeón del mundo en aquellos años 60.
Jugadas preparadas, innovaciones tácticas
–el famoso pizarrón–, el exceso por el off
side como recurso, la organización, el
detalle, costumbres que más de tres décadas
atrás no abundaron en el fútbol argentino.
"Se decía que era una vergüenza nuestro
fútbol, que no dejábamos jugar, que hacíamos
tiempo; algo de razón había, pero hay que
aclarar las cosas. Esto es un negocio y lo
único que importa es ganar", fue una de sus
sentencias. Exigente, preparado, sorprendió
a un medio que vivía de la nostalgia; se
defendió siempre de las críticas, certezas
nunca comprobadas, instaladas en el
imaginario popular.
"El fútbol dejó de ser un espectáculo para
convertirse en un negocio. Jugadores,
técnicos y dirigentes saben que su
estabilidad depende de los triunfos", dijo,
30 y tantos años atrás. Defender primero,
atacar, después. El centro antes que la
gambeta. Pierna fuerte y corazón. Y algo de
talento, por supuesto. Así fueron sus
equipos: combativos, luchadores, corajudos.
Tímido, quisquilloso ("a veces me pongo
violento o contesto mal, pero digo lo que
siento"), se encerró en el llamado
laboratorio de Estudiantes para pensar,
analizar, estudiar. La utilidad, por encima
de la belleza. "La organización siempre le
ganará a la improvisación, aunque esta
última esté apoyada en el talento", dijo
alguna vez Zubeldía, un devoto lector de
libros de filosofía.
Fue Bilardo el continuador de su profecía.
Defensivo, estudioso, también con buen
juego. Fue Bilardo el hombre que tomó la
bandera flameada de la escuela pincharrata,
un sello distinguido. El que se consagró en
un fantástico equipo de 1982, defensivo para
muchos, generoso para otros, con hombres del
perfil de Sabella, Ponce, Trobbiani y
Gottardi, el goleador, entre otros. Como su
maestro, asumió como DT, tras sus exitosas
batallas como volante, para sacar a
Estudiantes de una incómoda posición. Se
consagró y dejó la semilla, que cosechó un
año después Manera, con otro título. Tuvo
cuatro pasos por el club, y siempre
destacados.

"Zubeldía cambió
el fútbol del mundo. Cambió la forma de
pensar de todos. Lo que decía hace 40 años
es lo que ahora puede decir cualquiera con
respecto a los tiros libres, los córners, la
jugada del off side, la concentración, los
videos, estudiar al rival. Se usó mucho
después, pero todavía hay que aplicar mucho
de lo que él dejó", dice del maestro,
Zubeldía, el discípulo, Bilardo. El que
nunca olvidó cuando una tarde, aquel
profesor apareció con una pelota de rugby en
una práctica. "Jueguen con esta", les dijo a
los sorprendidos futbolistas. Y la ovalada
fue impredecible, rebelde. Ingenioso,
estudioso, apasionado, a veces, despiadado;
también combatido, un buen día se marchó a
Medellín, en donde dejó un legado de sus
enseñanzas, hasta que la muerte lo
sorprendió a los 54 años, mientras
disfrutaba de un encuentro hípico, otra de
sus pasiones. "A la gloria no se llega por
un camino de rosas", fue su mejor enseñanza,
escrita minutos antes del inolvidable juego
con Manchester, en una vieja y destartalada
pizarra...
Sobre
antifútbol y alfileres
"Hablaron de antifútbol, por ejemplo, por
aquello de jugar al off side. Cuando lo
hacíamos, quedaban cinco rivales en posición
adelantada: Zubeldía lo explicó un día en
Canal 7. Hablaron del antifútbol por el
trabajo de «laboratorio», por las jugadas
con pelota detenida. Que estaba mal, que no
servía... Claro, según ellos, el fútbol es
solamente inspiración. Conocer al rival
tampoco servía", dice Carlos Bilardo, que ya
no se ofende por aquellas historias, las que
apuntaron a las demoras premeditadas, a los
foules tácticos; a las riñas, a las
discusiones, a los supuestos alfileres.
"¿Alfileres? ¿A quién vas a pinchar? ¿Te
parece que si pinchás a uno se va a quedar
quieto? Lo que pasa es que no convenía poner
a Estudiantes en la tapa. No vendía, había
que bajarlo. Pero no lo lograron. Nos fuimos
nosotros cuando quisimos, porque no
pudieron", se ríe hoy Bilardo.
Las luces del siglo
Los Profesores, con Nolo Ferreira a la
cabeza, Ogando, Negri, Beto Infante,
Pelegrina, Patricio Hernández, Trobbiani,
Sabella, Verón, Palermo, Farías...
Estudiantes le entregó al fútbol nacional
nombres y equiposinolvidables
Una de las consecuencias directas de los
inolvidables hitos de Estudiantes de fines
de la década del 60 está en la vinculación
directa de la imagen del club con aquellos
logros, aquellos jugadores y aquel cuerpo
técnico. Pero el club ya había entregado
mucho antes muestras de su fecundidad
futbolística, con nombres y formaciones que
llenan algunas de las páginas más memorables
del fútbol criollo.
La piedra fundacional, sin dudas, hay que
ubicarla en la formidable delantera que
atravesó los tiempos con el mote de "Los
Profesores". Un quinteto que comenzó a
aparecer en la década del 20 y que en los
años siguientes dejó una huella perdurable
en las canchas nacionales. Tenía un
conductor indiscutible: Manuel "Nolo"
Ferreira, el Piloto Olímpico desde su
condición de capitán y entrenador del
seleccionado que participó en los Juegos de
Amsterdam 1928. Su talento prodigioso –que
lo distinguía tanto como una conducta
intachable– era secundado por Miguel Angel
Lauri, Alejandro Scopelli, Alberto Zozaya y
Enrique Guaita. Nolo, que manejaba ambas
piernas casi con la misma habilidad –un
atributo que igualaba a los cinco–, era
ideólogo y gestor principal de las jugadas
que remataba él mismo o alguno de sus
compañeros.
A fines de los 30, tomó el arco de
Estudiantes uno de los hombres que más veces
defendieron sus colores: Gabriel Ogando, que
entre 1939 y 1952 jugó 347 partidos para el
equipo platense. Su seguridad y su sobriedad
entre los tres palos despejaron todas las
dudas sobre quién debía ser el dueño de su
puesto. El Cholo Ogando fue contemporáneo de
Juan José Negri, un volante de despliegue
fenomenal por la banda derecha, que jugó
durante una década en el equipo platense.
Asomaban, tiempo después, dos figuras que
hicieron época. Por un lado, Manuel Gregorio
Pelegrina, dueño de uno de los remates más
potentes de la historia del fútbol
argentino. Segundo en la tabla histórica de
presencias y primero en la de goleadores de
Estudiantes, el Payo actuó en los períodos
1938/52 y 1954/56. Por el otro, Ricardo
Roberto Infante, otro portentoso artillero
pincha, dueño de una eficacia goleadora poco
repetida en los registros de nuestro fútbol.
El Beto, que defendió los colores albirrojos
entre 1942 y 1952 y de 1957 a 1960,
preparaba y definía las jugadas gracias a su
notable técnica y a su gran capacidad para
definir.
Los grandes nombres que sucedieron a
aquellos ídolos son los vinculados con la
época de oro bajo la tutela de Zubeldía. En
la década del 70, la mayor joya albirroja
fue la talentosa zurda de Patricio
Hernández, un diez clásico, pura habilidad y
con una pegada fantástica.
En los 80, con la mejor secuela de aquellas
páginas, apareció el equipo que se consagró
con dos títulos consecutivos y en el cual
brilló el cuadrado central entre Marcelo
Trobbiani, José Daniel Ponce, Alejandro
Sabella –en la creación– y Miguel Angel
Russo, eje de la contención que, en rigor,
abarcaba a todo un equipo tácticamente bien
aceitado bajo las pautas impuestas por
Carlos Bilardo. El fondo era un muro
inexpugnable con Julián Camino, José Luis
Brown, Rubén Agüero y Abel Herrera. Con el
Narigón, primero, y el desaparecido Eduardo
Luján Manera, después, llegaron los títulos
de 1982 y 1983.
El regreso a primera en 1995 se amasó,
principalmente, con varias figuras de la
cantera: Juan Sebastián Verón, Rubén Capria
y José Luis Calderón, dirigidos por Miguel
Russo y Manera. Germinaba una saga de
grandes goleadores pinchas, abierta por
"Caldera" y continuada por hombres como
Bernardo Romeo, Martín Palermo y Ernesto
Farías. Esa posta, después y hasta hoy, la
tomó Mariano Pavone, uno de los encargados
contemporáneos, bajo la guía de Reinaldo
Merlo, de refrescar aquellos felices tiempos
añorados.
Eramos los convidados
de piedra
Por Oscar Malbernat
Que Zubeldía era un adelantado para su época
lo demuestra algo que pocos saben. El mandó
a don Juan Urriolabeitia a Inglaterra, como
espía. Por entonces no existían los videos,
pero Juan trajo una película de un partido
de Manchester contra Benfica, que vimos en
la concentración.
Ya estando en Manchester, algunos nos
hicimos una escapada para ver a nuestros
rivales jugar contra Liverpool. Cuando nos
vieron, los hinchas de Manchester levantaron
una foto del equipo que había sido publicada
en esos días... La tribuna parecía tapizada
de rojo, y gritaban: "¡This is the
Manchester, this is the champion!". Y los de
Liverpool, que se pusieron de nuestro lado,
nos señalaban y les respondían: "¡This is
Estudiantes...!".
Nosotros estábamos alojados en un hotel de
Lymm, un pueblito a 15 kilómetros de
Manchester. Una hora antes del partido,
Osvaldo nos hizo entrar antes, para sacarnos
el miedo escénico. Ahí fue cuando empezaron
a gritar el famoso "¡Animals!". Nosotros les
sacábamos fotos, nos querían matar...
Eramos los convidados de piedra ante un
equipo con tantas figuras. Bobby Charlton,
George Best... Pero cuando Verón hizo el
gol, a ellos los ataron los nervios. En un
momento, el Flaco Poletti bajó una pelota
con la mano y se la mostró a Law, un
delantero de ellos. La gente se volvía loca.
Del partido a mí me quedó grabado un momento
tremendo. Los ingleses nos empataron sobre
la hora, y enseguida avanzaron por nuestra
izquierda; creo que fue Kidd. Tiran un
centro, aparece un delantero y la mete... Yo
me quería morir. Pero giro y lo veo al Flaco
Poletti salir disparado hacia el centro de
la cancha, con el brazo levantado. Pensé que
pedía un offside. De golpe veo a mis
compañeros festejando y a los jugadores de
Manchester caer al suelo. El partido había
terminado, y yo, igual que otros, no me
había dado cuenta. Quisimos dar la vuelta
olímpica, pero los monedazos no nos dejaban.
Después subimos al ómnibus para volver a
Lymm y en el viaje cantábamos el Himno
Nacional. Llegamos al hotel, tomamos té y
vimos en directo los Juegos Olímpicos, por
TV en colores. Todavía no nos dábamos cuenta
de que éramos los campeones del mundo.
Con mirada inglesa
El autor fue capitán de Estudiantes
campeón mundial
Tras la conquista
de Estudiantes, los diarios británicos
reflejaron la noche de Old Trafford con un
tono que mezcló la acusación y el
reconocimiento. Aquí, algunos de ellos:
The Sun: "El argentino Verón, apodado
«La Bruja» por sus compañeros, hechizó a la
defensa de Manchester, que se paralizó
cuando señaló el gol de Estudiantes. Los
ingleses no hallaron jamás el ritmo y no
tuvieron las ideas necesarias para desbordar
a la defensa argentina, que es una de las
más eficaces del mundo.
"Los argentinos se mostraron como un equipo
hábil e inteligente, sobre todo en la
retaguardia, impermeable como un submarino.
United fue el perdedor por más de una razón.
Sus jugadores deben ser lo suficientemente
audaces para preguntarse esta mañana: ¿son
ellos los animales, o nosotros? ¿o quizás
ambos?".
Daily Mail (Brian James): "Al
terminar otra noche de malevolencia en el
deporte, los argentinos tuvieron el descaro
de desfilar con el trofeo ante el gentío que
aullaba. Son bienvenidos para recibirlo,
bienvenidos para la posesión de un galardón
logrado en un partido que la gente honrada
se apresurará a olvidar. Pero si no admiro
la ética del encuentro, no puedo evitar
rendir tributo a la habilidad y el
profesionalismo de Estudiantes. Fue el mejor
equipo de los dos. ¡Qué vergüenza que
semejante talento haya sido mancillado de
esa manera!".
Daily Sketch (Tony Carter):
"Estudiantes mereció toda la indignación que
el público le manifestó, pero también debe
ser objeto de grandes elogios por la
operación defensiva casi infalible que puso
en escena".
Un recuerdo
Especial: Mangano
La epopeya de Estudiantes en 1968 tuvo un
artífice que sus protagonistas valoran,
hasta hoy, como fundamental: el presidente
del club, Mariano Mangano. Lo recuerda
Carlos Pachamé: "Todos los hinchas deben
recordarlo como una figura cumbre de aquel
logro, junto con Osvaldo (Zubeldía) y la
comisión directiva. Mangano era un
caballero, que dejaba su empresa y sus
actividades personales por dedicarse al
club. Un adelantado como presidente, que
hizo inversiones que se tomaron como locas y
hoy se disfrutan".
La gran epopeya:
campeón del mundo
El 16 de octubre de 1968, Estudiantes
concretó su mayor hazaña: aquel equipo
ideado por Osvaldo Zubeldía igualaba 1-1 con
Manchester United, en Old Trafford, y
conquistaba la Copa Intercontinental por
segunda vez para nuestro país

Faltaban unos pocos minutos para las 20
de aquel miércoles, en La Plata paralizada y
tensa. El grito, nacido en las gargantas de
Muñoz, Fioravanti y tantos otros desde
Manchester y propalado por cientos de miles
de radios portátiles, la sacudió. También al
país. "¡Gooollll de Estudiantes!...¡Gooolll
argentino!...". El cabezazo de Verón,
perfecto desenlace para el centro preciso de
Madero, hacía enmudecer a los 65.000
ingleses que abrumaban de hostilidad a ese
equipo corajudo, astuto y decidido. Otros
500, esparcidos en el intimidante Old
Trafford y bajo una lluvia que no hacía otra
cosa que cargar de emoción al cuadro,
peleaban por contener el grito ante la
mirada amenazante de sus vecinos de tribuna.
¡Estudiantes!, resonaba en esos corazones,
sabedores de que sus colores empezaban a
escribir la página más gloriosa.
En esos días, los diarios hablaban del
reclamo del canciller Nicanor Costa Méndez
ante la Asamblea General de las Naciones
Unidas por la soberanía nacional sobre las
islas Malvinas. De que la Apolo VII
promediaba la misión que preparó el
posterior viaje a la luna, superados los
problemas de un molesto catarro de sus tres
astronautas. De que el papa Paulo VI
deploraba "la desobediencia que se instaló
en la Iglesia Católica y en el mundo". De
que los primeros ministros de la Unión
Soviética y Checoslovaquia firmaban un
acuerdo que legitimaba la permanencia en
Praga de tropas del Pacto de Varsovia, y de
que en México seguían adelante los XVI
Juegos Olímpicos.
Ajeno al murmullo de esa época tan singular,
en Manchester esperaba un partido de fútbol
que algunos tildaban de guerra. En rigor, la
segunda batalla de una serie que había
arrancado tres semanas antes, en Buenos
Aires: Estudiantes 1-Manchester United 0,
contienda con menos fútbol que pierna
fuerte, fragor, lucha, músculo, definida
austeramente con un gol de Marcos
Conigliaro. Postergado en el terreno de
selecciones, por entonces el fútbol
argentino se asomaba a la mesa internacional
con los logros de sus equipos: Independiente
y Racing en América, la Academia en el
Mundo. El encargado de ratificar esa
prosapia incipiente era Estudiantes, pero
con una identidad propia y bien distinta de
la de su entorno.
Llovía en Manchester la noche del miércoles
16 de octubre de 1968. Y hacía frío. En esa
multitud bañada de un fervor intimidante ya
habían hecho lo suyo las imágenes que
durante los días previos emitió la TV
inglesa con los perros policiales, los
carros de asalto y los alambres de púa en
Buenos Aires. No hacía falta más para
instalar la atmósfera de agresividad,
desactivada en buena medida –al menos para
el ánimo de los jugadores pincharratas– con
una jugada genial de Osvaldo Zubeldía:
mandar al equipo a reconocer el terreno una
hora antes del partido. Esa aparición
indeseable para el público hizo brotar un
insulto que atravesó la historia:
"¡Animals!"
No importa. El plan es irrenunciable:
soportar los primeros 20 minutos,
previsiblemente una tempestad de la ofensiva
inglesa. Madero o Aguirre Suárez sobre
Dennis Law. Pachamé, pegado a Kidd. Bilardo,
con Crerand. Togneri, encima de Bobby
Charlton. Algo curioso: cuando el fútbol
criollo había buscado establecer supremacía
sobre el europeo lo había hecho con la
fórmula del toque. Esta vez, los papeles se
invertían: la supuesta exquisitez estaba del
lado de Manchester; la marca y la
concentración, patrimonio de Estudiantes.
Pero esa suposición inicial tiene un quiebre
rápido, crucial, feliz. Siete minutos; Verón
escapa sobre la raya izquierda y Dunne lo
traba con foul. Madero se encarga de
ejecutar el tiro libre, con el pizarrón en
la cabeza. Lo recuerda la Bruja, hoy: "Fue
una jugada preparada, de las que
practicábamos siempre y que nos permitió
hacer muchos goles. Madero tiraba el centro
desde la izquierda, mis compañeros hacían
cortina y yo entraba limpito desde atrás.
Salió perfecta, y yo crucé de cabeza la
pelota al segundo palo del arquero". Gol...
¡Gol! ¡Gol de Estudiantes! Un paraguas
pendenciero y furioso castiga la cabeza de
José María Muñoz, por la irreverencia del
grito. Es 1 a 0, pero... en realidad, 2 a 0.
El equipo se hace fuerte sobre la confianza
de la ventaja y, tambien, sobre la ansiedad
que carcome a los ingleses. Ese instante fue
la señal de llamada para que entraran los
héroes en escena. Uno de ellos, Alberto
Poletti. Habla el Flaco: "El ambiente se
había hecho un poco hostil, es cierto,
porque Manchester era un equipo importante,
no quería perder. La cancha no tenía
alambrado olímpico y nosotros no estábamos
acostumbrados a eso. Pero en la gente
existía un respeto al policía, así que el
orden no se perdió". En lo que faltaba del
primer tiempo, Estudiantes manejó las
circunstancias con un aplomo envidiable.
Pero el segundo fue otra cosa... Ahí ya se
había acabado el fútbol. Basta de pensar en
un ataque. A ponerse codo a codo en el fondo
y aguantar, rechazar, volver a aguantar y
volver a rechazar...
Son los 45 minutos más largos del mundo. Old
Trafford es una caldera en ebullición. El
"¡Animals!" vuelve una y otra vez.
Estudiantes no se inmuta: Madero,
excepcional, llega a todas. Pachamé las
rechaza todas. Aguirre Suárez las cabecea
todas. Y Poletti...
Ultimos estertores ingleses. A una
escaramuza entre Medina y George Best la
suceden manoseos y empujones. El árbitro
yugoslavo Zecevic los expulsa a los dos, y
marca tiro libre para Manchester. En la
ejecución, vacila la defensa platense y se
filtra Morgan, que por fin vence a Poletti.
Pero ya queda poco tiempo, muy poco... Y
nada. El Flaco corre como un rayo hacia el
medio. Bilardo salta, todos saltan.
Estudiantes, campeón del mundo. Por primera
vez, un equipo extranjero se consagra en las
Islas.
"Triunfo del fútbol defensivo, pero también
del esfuerzo, de la disciplina y la
responsabilidad. Victoria de esa fe que no
conoce fronteras cuando está respaldada con
auténtica calidad", escribe en su crónica
Enrique González Schía, el enviado de LA
NACION. Consumada la victoria, la felicidad
cubrió a La Plata. Los festejos desbordaron
la calle 7, en una fiesta a la que sólo le
faltaba la presencia de los héroes de
Manchester. La apoteosis ocurrió tres días
después. Primero, el paso de los campeones
por la Casa Rosada. Después, la vuelta
triunfal a casa. Con el lugar ya asegurado
en la historia.
Copa Libertadores I
16 de mayo de 1968, en Montevideo:
Estudiantes 2 v. Palmeiras 0.
"En el primer gol le hago el pase a Ribaudo.
Fue un partido abierto, pero estábamos
imparables en esa época. Ellos tenían
grandes jugadores, pero nosotros éramos
superiores (Carlos Pachamé)."
Copa Libertadores II
21 de mayo de 1969, en La Plata: Estudiantes
2 v. Nacional 0.
"En el primer partido hice el gol del
triunfo en una jugada preparada. En La Plata
no fue fácil porque ellos tenían tipos como
Cubilla, Montero Castillo... Pero los
fulminamos con goles en el primer tiempo
(Eduardo "Bocha" Flores)."
Copa Libertadores III
27 de mayo de 1970, en Montevideo: Peñarol 0
v. Estudiantes 0.
"El partido de acá fue muy cerrado; ganamos
con un gol de Togneri. Pero jugamos mejor en
el Centenario. Yo jugué muy bien en el
segundo tiempo, pero el arquero, Pintos, me
sacó todo (Juan Ramón Verón)."
Copa Interamericana
21 de febrero de 1969, en Montevideo:
Estudiantes 3 v. Toluca 0.
"Ganamos en México jugando bien, pero en La
Plata perdimos porque nos dejamos estar.
Pero a Montevideo fuimos con la sangre en el
ojo. No podía ser que se nos escapara esa
copa... (Oscar Malbernat)."
El honor de ser pincha
Por Osvaldo Príncipi
Ser hincha de Estudiantes es un hecho
distintivo. Y como toda distinción es,
generalmente, resistida, rechazada y
objetada. Sobre todo, por la concepción de
su historia. Y eso, a los pinchas, nos llena
de honor y valentía.
Estudiantes es único y brillante...
Cuenta mi padre, Emilio, a los 86 años, que
un peluquero llamado Puricelli lo convirtió
en pincha en 1932, en la ciudad de Mercedes.
Y que vio jugar a los famosos "Profesores".
Pero para él no hubo otro wing como Juan
Ramón Verón.
Recordamos con mi hermano Oscar aquel día en
que gritamos agónicamente el gol de Pedro
Prospitti en el viejo Fortín de Vélez, en
1963, cuando vimos por primera vez a
Estudiantes. Fue el punto de partida.
Ser de Estudiantes siempre fue especial.
Sobre todo para mí, que fui un hincha
rebelde y que abandoné por un buen tiempo
sus colores para luego volver, casi como
arrepentido de haber cometido un pecado
capital. Estudiantes tiene el significado de
la comunión familiar para los Príncipi.
Quizá para nosotros sea el lazo afectivo más
importante después del sanguíneo. Las
hazañas coperas ante Peñarol, Racing,
Palmeiras y Nacional convirtieron a
Estudiantes en héroe de tiempos modernos.
Ajeno y distinto de cualquier otro campeón
de América.
La hazaña mundialista en Manchester, por su
grandeza emblemática y su apariencia de
tercera guerra mundial, fue un acto
exclusivo y colosal, sepultando la soberbia
de los Charlton y de los ingleses que habían
despreciado a nuestro país en aquel Mundial
de 1966. Esa consagración pincha lo
diferencia de cualquier otro club argentino,
mayormente triunfador ante sonrisas,
abanicos y llaves de autos gigantes en el
pacífico Japón.
Fuimos y seremos especiales e
incomprendidos. Tan incomprendidos que hasta
nuestra vieja cancha de madera ha sido
condenada al derrumbe por intereses
políticos y no a extinguirse por muerte
natural. Para defender su caída, casi como
parte de la última misión del centenario,
los Príncipi de Mercedes estaremos juntos,
como cuando gritamos aquel gol de Prospitti,
por primera vez...
El centenario de un club que impuso su
sello en el fútbol
De la mano de un grupo
de universitarios, hace cien años nacía
Estudiantes de La Plata, que se convertiría
en el primer equipo “chico” campeón
La osada decisión de un grupo de
universitarios generó hace un siglo el
nacimiento de uno de los hijos dilectos de
La Plata, el Club Atlético Estudiantes, una
entidad que a lo largo de su existencia pudo
devolverles a esos precursores la felicidad
envuelta en gloria.
En aquella tarde del 4 de agosto de 1905 una
veintena de universitarios de la capital
provincial decidieron separarse del
tradicional Gimnasia y Esgrima y fundar una
entidad que tuviera al fútbol, ese juego
inglés que ya seducía a muchos argentinos,
como deporte principal.
Los visionarios, como parte del mismo juego,
formalizaron el nacimiento de los
"albirrojos" sin imaginar que el placer de
correr detrás de una pelota se convertiría,
décadas después, en la mitad de la pasión de
una ciudad que tiene al fútbol como esencia
de su cotidiano ritmo de vida.
Nadie imaginó en la casona de Félix Díaz que
ese día comenzaba a escribirse una historia
que convocaría a miles de hinchas en los
tradicionales cafecitos de la ciudad y que
62 años después, llevaría el nombre de la
ciudad soñada por Dardo Rocha a los primeros
lugares del mundo deportivo.
Del primer presidente nombrado, Miguel Angel
Gutiérrez, participante de esa asamblea
fundacional, al primer título del club sólo
transcurrieron ocho años y la dinámica de la
historia hizo que la vida institucional
fuera parte de una gran vorágine.
Ese primer logro en plena era amateur (1913)
fue el puntapié inicial para una época de
consolidación de Estudiantes, que ya en el
profesionalismo dejaría su marca indeleble.
"Los profesores" de 1931 le dieron a
Estudiantes el primer momento de gloria
cuando su delantera conformada por Miguel
Angel Lauri, Alejandro Scopelli, Alberto
Máximo Zozaya, Manuel "Nolo" Ferreira y
Enrique Guaita, llenó de fútbol y goles la
canchas argentinas.
En el debut de la era rentada lograron un
meritorio tercer puesto detrás de Boca
Juniors y River Plate, y una actuación
sobresaliente de esos atacantes le dio a
Zozaya el honor de ser el primer máximo
artillero de un campeonato oficial, con 33
conquistas, dos más que Scopelli.
Por esos años, el club disfrutaba de su
estadio en 1 y 57 -en un predio cerca del
bosque donde antes funcionó el Velódromo
local- que se inauguró el 25 de diciembre de
1907 y hoy lleva el nombre de Luis Jorge
Hirschi, presidente entre 1927 y 1932.
En los años cincuenta un equipo despertó
gran interés en la hinchada "albirroja" y
estaba constituido por Ogando; Eguiguren y
Palma; Garceron, Ongaro, Ardanaz, Gagliardo,
Negri, Infante, Arbios y Pellegrina.
Sin embargo, la explosión sucedería en los
últimos años de la década del sesenta cuando
el "Pincha", con un plantel conformado en su
gran mayoría por futbolistas criados en el
club, se alzó con su primer título
profesional al ganar el Metropolitano de
1967.
Ese logro fue además un punto de inflexión
en el fútbol argentino porque por primera
vez se consagraba un equipo de los
denominados "chicos" como ganador de un
certamen oficial de AFA.
El Estudiantes que dirigió Osvaldo Zubeldía,
el ingeniero de las hazañas del club, nació
con la llegada del entrenador a mediados de
1966 y con la promoción de un grupo de
jugadores que constituían hasta ese momento
una división conocida como la "tercera que
mata".
"Huevo" Zubeldía, un estratega, nacido para
revolucionar el fútbol, le sumó a esos
chicos talentosos y hambrientos de gloria,
un par de jugadores con experiencia, entre
lo que se destacó su futuro "alter ego":
Carlos Salvador Bilardo.
Tras la consagración internacional de Racing
Club en 1967, Estudiantes edificó su
escalera a la gloria conquistando en tres
años cinco títulos internacionales (tres
Copa Libertadores (68/69/70); una
Intercontinental (68) y una Interamericana
(68).
Con un estilo de juego que generó adeptos a
ultranza y detractores enceguecidos que
llegaron a denominarlo el "antifútbol",
Estudiantes fue el “Rey de América” en
tiempos en los que los torneos
internacionales eran parte de una contienda
mitad deportiva y mitad "bélica".
Esos hombres fueron: Alberto Poletti;
Eduardo Manera, Ramón Aguirre Suárez, Raúl
Madero y Oscar Malbernat; Carlos Bilardo,
Carlos Pachamé y Juan Miguel Echecopar;
Marcos Conigliaro, Eduardo Flores y Juan
Ramón Verón.
La consagración como el mejor equipo del
mundo en 1968 tras vencer al poderoso
Manchester United, fue el punto más alto de
aquella página que tuvo a partir de 1971 una
caída producto del fin de una era.
Once años después, de la mano de Bilardo, el
mejor alumno de Zubeldía, Estudiantes
recuperó el protagonismo al ganar nuevamente
un torneo local -el Metropolitano de 1982-
con un plantel que tenía jugadores de la
talla de Marcelo Trobbiani, Alejandro
Sabella, José Luis Ponce, Miguel Angel
Russo, entre otros.
Ese mismo plantel, esta vez con otro
histórico, Eduardo Luján Manera, alcanzó el
tercer título local al imponerse en el
Torneo Nacional de 1983, en lo que fue el
último festejo del club platense.
Luego vendrían los años de peleas por
sobrevivir en la primera división, el
descenso de 1984 y un rápido regreso a la
máxima categoría en la temporada 84/85.
Asimismo, se caracterizó por promover
figuras que luego de explotar con la casaca
del "Pincha" llenaron de fútbol la canchas
argentinas y del mundo con otros clubes.
Al cabo, el centenario llegó al club de 1 y
57 con las ilusiones intactas y la misma
furia que impulsó a aquellos visionarios a
construir la gloria "albirroja" entre
diagonales.
Un eterno y
centenario "Rey León"
Estudiantes de La Plata
llegó a los 100 años de vida. Su rica
historia arrancó el 4 de agosto de 1905 y de
allí su camino supo de epopeyas, sobre todo
entre el 67 y el 70, cuando la mística
"copera" sorprendió al mundo.

Alegrías, en buena cantidad; también
amarguras, muchas tardes con ganas de no
haber ido a la cancha. Amor eterno, querer a
la camiseta, odiar al vecino del bosque, en
la misma proporción. Es el folklore del
fútbol, que viste a cada club, más allá de
diferencias generacionales, y, en ese ruedo,
Estudiantes de La Plata significa en el
fútbol un ícono, algo especial, con una rica
historia, que hoy cumple 100 años de vida y
que ha tenido estaciones bien definidas, en
las que sus hinchas conocieron de momentos
de gloria, de hazañas, la de Old Trafford
gana por varias cuerpos. Por eso, hoy la
nostalgia llama a los recuerdos, que para
los pinchas no son pocos en este camino
centenario.
El 4 de agosto de 1905 nació Estudiantes de
La Plata. Era invierno; el escenario, una
zapatería -la Nueva York- de la calle 7
entre 57 y 58, propiedad de Félix Díaz. Allí
se congregó un grupo de alumnos secundarios
y universitarios, cuya misión era crear un
centro deportivo. Aquellos jóvenes
acompañaron a Tomás Ismael Shendden (fue uno
de los precursores, desilusionado por la
poca preponderancia que se le daba al fútbol
en Gimnasia y Esgrima), y de ese encuentro
quedó establecido que: “A moción de varios
de los comparecientes, y previa discusión,
se resuelve, por unanimidad, lo siguiente:
dar por constituida esta Asociación bajo el
rubro de Club Atlético Estudiantes”. Con
esta moción, que consta en las actas
fundacionales de la institución, nacía
Estudiantes, cuyo nombre responde a la
condición de sus fundadores.
La primer CD fue encabezada por el
presidente, Miguel Gutiérrez, y en poco
tiempo se logró contar con el primer
mobiliario y las primeras camisetas
(rojiblanca a bastones verticales), al igual
que un terreno en la calle 19, entre 51 y
53. Los esfuerzos de aquellos precursores
pinchas fueron más allá. Es que había que
contar con un campo de juego, y Gutiérrez
logró que el gobierno de la provincia de
Buenos Aires cediera unas tierras en el
Bosque: la esquina de 1 y 57, la cuna del
León. El viejo estadio de madera lleva el
nombre de Luis Jorge Hirschi, quien fuera
presidente del club entre 1927 y 1932, y fue
inaugurado el 25 de diciembre de 1907.
El primer título grande
Luego de ascender a la Primera División,
tras cinco años de su fundación, Estudiantes
en 1913 alcanzó su primer campeonato en la
división superior. Y ya empezaba a asomar la
mística albirroja. Mientras la institución
se agigantaba, aparecían los Profesores
(Guaita, Ferreira, Zozaya, Scopelli y
Lauri), quienes en 1931 se metieron en los
libros de la historia del fútbol argentino,
al ser una de las delanteras más brillantes
que haya dado el fútbol criollo. Claro que
el club albirrojo también entregó otras
figuras-artilleras, como Manuel Pelegrina,
el Beto Infante, Angel Laferrara, o Alberto
Zozaya.

Con el
final de los 30, irrumpió el Payo Pelegrina,
un puntero izquierdo que vistió la albirroja
entre 1938 y 1952 marcando un total de 221
goles. La década del "40 dio otra delantera
que el hincha de Estudiantes atesora:
Gagliardo, Negri, Laferrara, Cirico y
Pelegrina; y la del "50: Giosa, Barreiro, el
Beto Infante, el Cochero Antonio y
Pelegrina.
Sin embargo, las páginas más doradas de
Estudiantes se marcaron en la década del
"60. Allí asomó Osvaldo Juan Zubeldía, quien
orientó un equipo que se empapó de gloria:
consiguió el Metro del "67 (el primer equipo
chico en salir campeón de la era
profesional). Luego llegaría la fase copera,
con tres Copas Libertadores consecutivas
(68, 69 y 70), una perdida en 1971
enfrentando a Nacional, y la obtención de la
Copa Intercontinental contra el Manchester
United, en 1968. Todo un hito en la vida del
club.
Más tarde fue el turno -como DT- de otro
ídolo Pincha: Carlos Salvador Bilardo, quien
en 1975 fue subcampeón del Nacional, y sólo
el recordado River de Angel Labruna pudo con
aquel equipo del Narigón. Bilardo volvió en
los 80 y allí sí, Estudiantes dio dos
vueltas olímpicas: Metropolitano del 82 y
Nacional del 83, ya con Eduardo Luján Manera
como técnico.
La amargura llegó en 1995, cuando
Estudiantes fue herido por del descenso.
Pero en el Nacional B también dejó su sello:
volvió a los pocos meses, sacó una ventaja
de 11 puntos, de la mano de Miguel Angel
Russo y Eduardo Luján Manera, y con Rubén
Capria, José Luis Calderón y Juan Sebastián
Verón como estandartes.
Se cumplen 100 años desde que Estudiantes
apareció y los recuerdos se atesoran. Se
siente orgullo por las epopeyas del equipo
de Zubeldía, de aquel del Narigón, por la
belleza de los Profesores, por las figuras
que pasaron por el club (las zurdas de
Patricio Hernández, Carlos López, Rubén
Capria), por el recuerdo del Ruso Prátola,
el gol de cabeza de Bossio en cancha de
Racing, y siguen las firmas. No está en el
grupo de los grandes, pero creció en base a
sacrificio. Es que en Estudiantes hay una
máxima que Osvaldo Juan Zubeldía dejó: “A la
gloria no se llega por un camino de
rosas...”.
UNA MÍSTICA QUE RECORRIÓ EL
MUNDO
Existen hechos que marcaron épocas;
conflictos bélicos que cambiaron al mundo;
los beatles revolucionaron la música; el
hombre pisó la luna. Fueron hechos que le
han ganado al paso del tiempo. La última
parte de la década del 60 y los primeros
pasos de la siguiente, para Estudiantes de
La Plata tuvieron un significado único, que
quedarán en la eternidad. Ese equipo
sorprendió, despertó polémicas, tuvo
detractores, pero mucho más de
reconocimiento. Fue un grupo de leones
dirigidos por un tremendo estratega, Osvaldo
Juan Zubeldía. Era el débil, el pequeño que
ponía de rodillas a los poderosos. Los
números dan cuenta de ello: un torneo local
(1967); tres Copas Libertadores consecutivas
(68, 69 y 70) y la Intercontinental (68),
quizás la mayor hazaña jamás soñada, cuando
fue taita en rodeo ajeno, en Old Trafford.
El
presidente, Mariano Mangano eligió a Osvaldo
Zubeldía, quien desembarcó en Estudiantes en
el verano de 1965. El DT juninense miró
hacia la cantera, que orientaba Miguel
Ignomiriello y promocionó a Alberto Poletti,
Oscar Malbernat, Eduardo Flores y Juan Ramón
Verón; se incorporaron Marcos Conigliaro y
Carlos Bilardo, quien luego se convertiría
en el cerebro de aquel mítico equipo.
Todo arrancó en las semifinales del
Metropolitano de 1967. Estudiantes empataba
3-3, pero el arquero de Platense, Juan
Carlos Hurt le dio un puntapié, dentro del
área, a Bilardo. Fue penal, el equipo de
Zubeldía ganó 4-3 y se fue derecho a la
final. Allí venció 3-0 a Racing y la vuelta
olímpica fue una realidad. A partir de ese
momento, Estudiantes se codeó con la gloria.
Protagonizó finales épicas ante Palmeiras,
Nacional y Peñarol, en América, pero ante el
Manchester United resultó la cresta de la
ola.
La primera final de copa se dio en el 68,
con el Palmeiras de Adhemir Da Guia.
Estudiantes cayó 1-3 en San Pablo, ganó 2-1
en la Plata y en el tercer partido, en
Montevideo, ganó 2-0. Y otra vuelta
olímpica. La cosecha pincharrata, en estas
latitudes, siguió en el 69 -venció en la
final a Nacional, a quien le ganó en el
imbatible Centenario- y en el 70 a Peñarol.
UNA NOCHE EN LA ETERNIDAD
El miércoles 16 de octubre de 1968 quedó
grabada en el alma pincharrata, y que pasó a
la eternidad. Buenos Aires era otra; la TV
en blanco y negro no brindaba las chances de
hoy. Había que seguir el partido en Old
Trafford por las viejas spika, que avisaban
que el Estudiantes de Zubeldía era campeón
intercontinental y que festejaba en la fría
noche de Manchester.
El Pincha pisaba la caldera del diablo,
después de haber ganado apenas por 1-0, en
cancha de Boca (gol de Marcos Conigliaro).
Parecía poco, pero Bilardo decía: ""Como
peor resultado empatamos, pero perder
jamás"". Y el Narigón tuvo razón. Mientras
el ""animals, animals"" arreciaba, en una
pizarra decía: ""La palabra imposible figura
en el diccionario de los idiotas"". Así,
Estudiantes fue generador de su propio
destino. Enfrente estaba el Manchester de
Bobby Charlton, pero los leones pinchas
desafiaban con su confianza. Alberto
Poletti; Oscar Malbernat, Aguirre Suárez,
Raúl Madero y Hugo Medina; Carlos Bilardo,
Néstor Togneri, Carlos Pachamé; Felipe
Ribaudo (Néstor Etchecopar), Marcos
Conigliaro y Juan Ramón Verón, eran los 11
de Zubeldía.
A los 7 minutos, el laboratorio hizo
estragos: tiro libre de Raúl Madero al
segundo palo, apareció el frentazo de la
Bruja Verón. Nadie lo entendía: ganaba
Estudiantes en el Old Trafford. Luego fue un
aluvión británico, pero la fiereza del Tato
Medina, de Pachamé, la disciplina de Néstor
Togneri -no lo dejó mover a Charlton-, la
marca de Malbernat y Aguirre Suárez, la
inteligencia de Bilardo, la calidad de
Madero, y las genialidades de la Bruja, lo
hacían posible. También ayudó el Flaco
Poletti, quien sacó todo lo que le tiraron.
A un minuto del final, Morgan empató, pero
la epopeya ya era de Estudiantes. Así lo
dice la historia.
Al año siguiente se escribió la página más
negra de este equipo. Perdió la final de la
Copa Intercontinental ante Milan (cayó 0-3
en Italia, y ganó 2-0 en Boca), y en la
Bombonera fue un bochorno, con una batalla
campal. En el 70 tampoco pudo Estudiantes,
antte el Feeyenord.
Este equipo era mística pura, con
contracción al trabajo, que explotaba las
chances del reglamento al límite (por caso
la ley del off side), que le valió muchos
reproches. El gran estratega, Osvaldo
Zubeldía; el líder, Carlos Bilardo; la
magia, Juan Ramón Verón, la solvencia y
seriedad, Raúl Madero y Oscar Malbernat...
Así se empapó de gloria.
El Pincha regó emoción y sigue de fiesta
Mientras la familia albirroja
recordaba con lágrimas en los ojos aquellos
momentos de gloria de la mano de Don
Osvaldo, el equipo de Merlo dio vuelta el
partido y derrotó a Nacional de Montevideo
por 3 a 1. Antes y después, todo fue una
verdadera fiesta.

Ver imágenes
Los más grandes
recordaron, y los más jóvenes disfrutaron
con los goles del equipo. Todos vivieron una
jornada que no olvidarán.De entrada el
Pincha se llevó por delante a los uruguayos.
Como si Aguirre Suárez empujara desde atrás,
Pachamé metiera “combate” en el medio, y el
mismísimo Verón iniciara cada avance con su
endiablada gambeta.

Así, mientras los jóvenes disfrutaban de
las bellezas que posaban con la camiseta de
su eterno amor albirrojo, los que peinan
canas o que apenas tienen algún pelo en su
cabeza, dieron espacio a la emoción cuando
la relación de historia unía el homenaje a
Verón con el eterno rival: Nacional de
Montevideo. Por eso, aunque los
protagonistas eran otros... la fiesta fue
del pueblo pincha envuelto en nostalgia y
emoción.
Estudiantes dominó al conjunto uruguayo y
dispuso de varias situaciones como para
ponerse en ventaja.
Allí hubo muy
buenos pasajes de Carrusca y una zona media
que cortaba y salía rápido para explotar a
un Pavone inspirado.
Sin embargo, un descuido defensivo a los
41 minutos del primer tiempo le permitió a
Nacional ponerse en ventaja, a través del
delantero Alexander Medina, ese que tanto
quería Gimnasia. En el segundo tiempo se
produjeron los debuts de Rodrigo Braña y de
José Chatruc con la camiseta “rojiblanca”, y
también llegaron los goles. Sobre los 3
minutos, Pavone armó una gran jugada
individual y puso el 1-1 tras una sesión de
Maceratesi.
Acto seguido, apareció otra vez en escena
Pavone, quien con ángulo cerrado para el
disparo la tocó suave para la entrada de
Cáceres, que anotó el 2 a 1 con un soberbio
disparo.Pero la fiesta pincha cerraría este
capítulo cuando el arquero Viera -quien
había cumplido una buena actuación- se
equivocó al intentar salir jugando ante la
marca de Pavone, perdió la pelota y
Maceratesi aprovechó para ampliar la ventaja
y asegurar la victoria.
De allí al final el conjunto albirrojo,
que esta vez no estuvo tan sólido en defensa
y sí bastante picante en la faz ofensiva, se
dedicó a cerrar el partido con una salvada
sobre la valla de Meléndez y alguna atajada
más del ayer dubitativo Herrera. El festejo
cerró la fiesta de la nostalgia y la
emoción. No era para menos: el recuerdo y
las lágrimas dieron paso a una actuación
convincente, a pocos días del inicio de un
nuevo torneo que seguramente tendrá al
Pincha como protagonista.-
Mar del Plata. La Playa Pincha
Fuente:Diario Ole Mar del Plata Pta Mogotes
Unos 3.500 hinchas se
juntaron en el Balneario 12 para una
celebración del próximo centenario del club.
Gastadas al Lobo

Imágen exclusiva
Pincharratas.8k.com
"Bienvenidos al
Día Pincha", decía una bandera colgada en la
baranda de la casilla del guardavida. Como
fondo del escenario, distante 80 metros del
mar, un cartel tenía impreso un escudo con
ocho estrellas, que simbolizaban esa
cantidad de títulos logrados en fútbol.
Estábamos en el Balneario 12, el más
futbolero de Mardel, ubicado en Punta
Mogotes. El club vive la cercanía de su
centenario, que será el 4 de agosto de este
año, y ya lo celebra, como la semana pasada
en Pinamar, y como seguirá con otros actos.
Ayer le tocó a La Feliz, en donde reunió
unas 3.500 veraneantes, que se hicieron
sentir y notar ya previamente con autos
embanderados y bocinazos.
Pasaron una tarde muy linda, soleada, con
viento calmo, no tan molesto como el de
anteayer, que era insoportable. El ambiente
era familiero, pero tuvo clima de tribuna
durante la celebración. Enfrente del
escenario, había muchachos que se movían
como suelen verse en el corazón de la
popular; por los costados, parecían más
plateístas. Todos, entusiasmados. Y los que
no fueron especialmente para el acto,
sumaban su atención desde las carpas o las
sombrillas.
HICIERON BANDERA. Había doce trapos,
incluido las de la casilla del guardavida.
Entre otras, una de fondo blanca, tenía
estampada el dibujo de un hincha con una
camiseta del club, gorrito jamaica, y se
leía "no problem". Se destacaba también la
de Berisso, y la de la filial Pachamé, de
Neuquén, entre otras. Todo era rojo y
blanco, salvo el tono rojo y negro de una
banderita que marcaba mar peligroso.

Un hincha con un disfraz de león, arengaba
desde el escenario. En el desfile de modas,
volaron algunas camisetas hasta la pasarela.
Las chicas las recogían y las devolvían.
Show de hits. Y más allá del desfile
de sensuales modelos y el recital de una
banda bien pincha y platense, como Confites,
el grueso de los concurrentes se mandó un
show de hits con gastadas para el Lobo. Por
ejemplo: "Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no
salta es del Lobo y la Acadé". Con la
melodía de El Matador, el tema de los
Fabulosos Cadillac, se divertían con este
cántico: "Me dicen el Matador... Nací en La
Plata... (el tema original dice
''Barracas'')". Otro, muy celebrado: "Que de
la mano de Ischia, se van a la B... para
nunca, más volver...".

La banda contribuyó también acompañó a que
se adaptaran la letra al ingenio de los
hinchas, siempre como destinarios, Gimnasia
-especialmente- y Racing.


Pinamar más Pincharratas que nunca
El pinar se
tiño de rojo y blanco. Desde el amanecer se
observaba un cielo rojizo que envolvía el
horizonte presagiando lo que ocurriría un
poco mas tarde. Y pese a que el frío y el
viento le jugó una mala pasada a la fiesta
Pincha, las más de 4.000 personas que se
dieron cita en el parador El Dorado ni se
inmutaron y pusieron su corazón para
enfrentar a las inclemencias del tiempo.
Lo mismo que las modelos, y Javier Calamaro,
quien pese a que por momentos el escenario
parecía venirse abajo -así de fuerte eran
las ráfagas-, enloqueció con su repertorio
"guarro" a los Pinchas.

ver imágenes.. click en la
foto
Por todos los
rincones del Pinar se observaron los colores
rojo y blanco. Fue la fiesta tan esperada y
soñada por los albirrojos que están
disfrutando sus vacaciones por estas
latitudes y también por aquellos que
decidieron cubrir la distancia que separa
este punto de la costa atlántica con nuestra
ciudad.
Así, estuvieron presentes representantes de
varias filiales y agrupaciones. Como las de
Magdalena, City Bell, San Martín de Los
Andes, Ensenada, Centenario, Quilmes. Y no
podía ser de otra manera: la anfitriona
filial local de Pinamar.
En algún momento se llegó a pensar que se
trataba de un domingo. La máquina del tiempo
imaginario por un instante mudó a la Vengue
la calle 57, a la avenida del Mar la avenida
1 y a la orilla del mar el corazón del
bosque.
Las bocinas de los autos, las banderas y
estandartes vestían de fiesta la avenida
Bungue, redecorando esta tradicional
arteria. El ingreso de vehículos
provenientes de La Plata, Mar del Plata y
otros puntos, desfilaron como día de
carnaval, convirtiéndose en la pasarela de
la pasión.
Grandes y chicos, se acercaron con algún
elemento que los distinguiera como hinchas
de Estudiantes y los llenara de orgullo.
Hasta algún distraído, ausente total de
formación futbolística, que regresaba por
calle Libertador, después de transitar una
de las tantas largas noches del pinar, llegó
a preguntar si eran los colores de la nueva
moda.
Estudiantes de La Plata festeja su
centenario. Atrás quedaron los láser y
fuegos de artificios del broche inaugural en
57 y 1, Esta vez fue el turno de soltar
riendas a orillas del mar, en Pinamar,
instaurando el día Pincha en este balneario,
que es visitado masivamente por habitantes
de La Plata y que sin dudas respondieron de
gran manera a la cita.
Estuvieron presentes el titular del club,
Julio Alegre, los directivos Guillermo
Cicchetti, Miguel Mirenda, Carlos Gaggio,
Daniel Pantaleo, Néstor Demaestri y Horacio
Passaro. La Bruja Verón fue la gran figura
de la tarde, reconocido y vivado por todos.
No paró un segundo de sacarse fotos y firmar
autógrafos.
Hubo sorteos y premios, una pasarela que fue
anfitriona de bellísimas modelos como
Gabriela Creciente, Dolores Moreno, Marina
Cini y Amalia Granata, que realizaron
distintos pasajes con vestidos y ropa
interior con los colores rojo y blanco.
El broche final estuvo a cargo de Javier
Calamaro. A esta altura de la tarde, el
temporal ya se había desatado en el Pinar.
Era cuestión de mirar hacia el norte o el
sur y observar que ya nadie pisaba la arena,
solo saltaban y vivaban los hinchas de
Estudiantes al compás de la música de un
"guarro" que le puso toda la garra a una
tarde inesperada. Las columnas del sonido se
movían sin piedad al compás de sus temas y
de un viento que tan cruel no paró de soplar
un instante.
La fiesta Pincha pasó con éxito por Pinamar.
Ahora ya todos pintan en la Ciudad Feliz.
Será el próximo 18, también a orillas del
mar.
Arrancó el año
del centenario de Estudiantes y también los
festejos organizados por la Comisión
Directiva. Ayer fue el turno de pasear el
orgullo pincha por el balneario El Dorado,
de Pinamar. Imaginar algo futbolero en este
exclusivo lugar de la Costa era difícil,
pero unos 2.000 fanáticos de Estudiantes lo
hicieron posible. Eso y el cotillón que
aportó la Subcomisión del Hincha, que se
encargó de llevar banderas, pirotecnia y el
color para que parezca como si estuvieran en
el estadio de 1 y 57.
Todo arrancó cerca de las 16.30 y duró dos
horas. Primero se realizó un desfile de
chicas, quienes hicieron la última pasada
con las camisetas del Pincha y acompañadas
del infaltable león que identifica al club.
Primera ovación. Para las niñas, por
supuesto, y no para el muchacho disfrazado
de felino... Faltaba el otro plato fuerte:
el recital de Javier Calamaro. Entre uno y
otro show, la desazón: se levantó un fuerte
viento que hizo peligrar la fiesta. Las
columnas del sonido estaban revestidas con
telas y eso provocó que más de una estuviera
a punto de caer. Después del susto, Calamaro
se encargó de llevar la euforia de la gente
a un nivel de éxtasis. "Esto fue posible por
el aguante que sólo pueden tener los hinchas
de Estudiantes. Hace un rato parecía que nos
teníamos que ir todos, pero acá estamos",
fue la arenga del cantante. Aunque no es
hincha del club, Calamaro se metió a la
gente en el bolso de playa. Cerró su recital
tocando un bombo de Estudiantes, como si
estuviera sobre el paraavalanchas.
Será registrado como el día en el que el
Pincha venció al viento.
Ciento x ciento Pincha
Estudiantes comenzó a vivir anoche el año de
su centenario con un megaencuentro de
música, luz y color que vistió de fiesta al
estadio de 57 y 1, e hizo emocionar a la
multitud que ocupó los sectores de tribuna
habilitados a tales efectos y que mediante
la entrega de un juguete permitió completar
una colecta muy significativa organizada por
la entidad en virtud de la celebración de la
noche de reyes, porque más allá del
significado que se buscó para la familia
Pincharrata, el propósito de los
organizadores pasó por juntar una verdadera
pila de juguetes que el jueves serán
repartidos en hospitales y otras entidades
de bien público de la región.

Una multitud en el lanzamiento del año del
centenario
La convocatoria fue imponente, y cuando
pasadas las 20.30 todo quedó dispuesto para
comenzar la celebración, más de 10.000
personas pintaban el estadio de rojo y
blanco... Y con el imponente escenario
instalado delante del arco de la calle 55
como principal punto de referencia, los
animadores de la ceremonia comenzaron a
ordenar una ceremonia que fue ganando en
emotividad.
Con banderas y camisetas agitándose sobre
tribunas ocupadas por grupos familiares
completos, se escuchó la sirena que celebra
la entrada del equipo Pincha a la cancha
cada vez que juega como local, se festejó la
aparición de ese personaje disfrazado de
León que contagia a los hinchas, se hizo
silencio para escuchar una poesía escrita
con la intención de explicar por qué
Estudiantes es grande, y se dio rienda
suelta a la alegría con el relato del
inolvidable gol de Marcos Conigliaro al
Manchester.
Conmovido, Julio Alegre explicó "la
responsabilidad" que le significa ser el
presidente de Estudiantes en su año
centenario, destacó la calidad de "familia"
que destaca a la institución, no se olvidó
de rescatar la obra de Mariano Mangano, y
tampoco de subrayar la cantidad de juguetes
recolectados, que será mayor aún porque se
informó que hoy, de 14 a 19, se continuarán
recibiendo en la sede social de la calle 53.
E invitó a todos a participar de la caravana
que el jueves a partir del mediodía
recorrerá la ciudad entregándolos.
A continuación se detallaron los actos
previstos por la institución de aquí hasta
el 4 de agosto, el día del centenario, que
incluirá convocatorias en playas de la costa
atlántica, en el Country Club de City Bell y
sendos partidos rememorativos ya confirmados
contra Peñarol de Uruguay y Palmeiras de
Brasil, entre otros eventos.
El clima ganó más intensidad aún cuando
minutos después de las 21 una pantalla
ubicada a un costado del escenario sirvió
para la proyección de un video a lo largo
del cual se hizo una reseña histórica de
Estudiantes, con sus principales logros como
los grandes momentos a destacar. Hombres,
jugadas, goles, festejos y un relato acorde,
en un compacto que hizo estremecer a todas y
cada una de las personas que de este modo
disfrutaron de una noche única.
En el cierre, el prometido show de fuegos
artificiales, iluminando la noche platense,
y de rayo láser, que aprovechando la
pantalla resumió la rica historia de
Estudiantes y sus grandes momentos
deportivos hasta llegar al 100, que para el
pincha este año será "el número".
Cartel luminoso que se encendió delante del
escenario con un elocuente "Gloriosos 100
años", delirio en las tribunas, canciones
populares elegidas por la gente como
propias, porque reflejan un sentimiento... Y
la promesa de un pronto reencuentro, porque
como quedó señalado, el centenario de
Estudiantes llegará con la intención de
juntar más que nunca a la familia
Pincharrata. Como anoche.
Una
noche pintada de rojo y blanco
Estudiantes tuvo se emotiva y vibrante
fiesta de lanzamiento del “Año Centenario”.
Más de 15.000 personas disfrutaron en
familia del show de fuegos artificiales y
rayos láser en 57 y 1
Por
mucho tiempo podrá decirse que la noche del
4 de enero de 2005 no fue como las
habituales. Todo lo contrario. El cielo se
tiñó de rojo y blanco por un rato. Y los
colores de Estudiantes quebraron la
oscuridad para iluminar los corazones de las
casi 15.000 personas que asistieron a la
fiesta de lanzamiento del “Año Centenario”.
La emoción no se fijó en edades. Grandes y
chicos disfrutaron de un espectáculo muy
emotivo para todos los pinchas de ley. A más
de uno se le escapó una lágrima al entonar
el clásico “Estudia...Estudia...Estudia...”.
Ni hablar cuando tronó fuerte esa canción
que provoca un orgullo tan especial: “Somos
campeones del Mundo, somo’ el orgullo de la
ciudad. Pincha te llevo en el alma, y cada
día te quiero más”.
El estadio de 1 y 57, tan vapuleado
últimamente, fue testigo de otro festejo
albirrojo. Esta vez no se trató de un título
local, tampoco de una Copa Libertadores.
Pero no fue menos importante para todos los
hinchas que se acercaron a celebrar el
centenario del club.
En realidad, todavía faltan 210 días para
que Estudiantes cumpla los 100 años. Será el
4 de agosto con un partido conmemorativo
contra el Palmeiras de Brasil, que además de
jugarlo los equipos de ambos clubes, contará
con la presencia de viejas glorias. Sí,
todavía faltan varios meses. Pero el Pincha
ya está agitando banderas.
La noche cálida fue una invitación a
participar del primer evento organizado por
la Comisión Directiva. Ya vendrán muchos
más. Pero el de ayer fue todo un éxito.
Familias enteras asistieron a la cancha con
gorros, camisetas y banderas. Abuelos,
padres, madres, hijos, tíos, sobrinos,
primos... Nadie se lo quiso perder.
Los fuegos artificiales que cerraron el
espectáculo, lanzados desde la cabecera de
cemento que está detrás del arco de 55,
fueron la principal atracción. Fue un
verdadero show de ruido y luces en el cielo
platense.
También hubo rayos láser con imágenes y
sonido, mucha música para crear un clima de
cancha, el relato grabado del gol histórico
de Marcos Conigliaro al Manchester, en la
primera final de la Intercontinental del ‘68
(que se volvió a gritar tan fuerte como
entonces), y una pantalla donde se proyectó
un video de siete minutos con fragmentos de
la historia del club.
Eventos en enero
Los
próximos eventos durante el mes de enero
serán en la Costa Atlántica. El 12 se
festejará el día Pincha en Pinamar y el 20
en Mar del Plata. Con playas que se vestirán
de rojo y blanco, con regalos, sorteos y
futbolistas del club que se pondrán en
contacto con los socios que estén de
veraneo.
El centenario se viene con todo
Un espectáculo musical que tendrá epicentro
en el estadio de 57 y 1 pondrá en marcha el
1º de enero el programa de actos elaborado
por Estudiantes con miras a la celebración
del centenario de su fundación, el 4 de
agosto. Así lo anunció anoche el presidente
Julio Santiago Alegre en el marco de una
ceremonia desarrollada en la sede social con
la presencia de los componentes del actual
gobierno de la institución, hombres que
pasaron por el club dejando su huella,
socios e invitados especiales.
Más de un centenar de personas se
emocionaron con la lectura de lo que será un
año muy particular para Estudiantes, porque
de acuerdo a lo previsto, la entidad
avanzará en dirección al festejo de su
centenario con eventos de la más variada
naturaleza, que incluirá sendos partidos
contra Peñarol de Uruguay y Palmeiras de
Brasil, rivales con los que protagonizó
encuentros de Copa Libertadores que han
marcado la historia grande del fútbol
sudamericano. Pero no será todo, porque de
acuerdo a lo adelantado por el titular de la
entidad, durante el verano Estudiantes dirá
presente en las playas de Pinamar y Mar del
Plata, también organizará un día de campo en
su Country Club con la idea de reunir a
miles de familias, un espectáculo de baile
con Iñaki Urlezaga como protagonista central
en el mismo predio de City Bell, un maratón
por las calles de la ciudad, un especial del
periodista Alejandro Apo en el cual con su
particular estilo hará un recorrido de la
historia de Estudiantes, y otro mega show
artístico en el estadio con la presencia de
una figura sorpresa de quien no se brindaron
datos.
Los festejos, que incluirán la participación
de subcomisiones en tareas dirigidas a la
comunidad, con acento en los niños y los
ancianos, llegarán a su punto culminante con
la cena del centenario, prevista para el 6
de agosto en un estadio de 57 y 1 cuyas
instalaciones serán acondicionadas para
recibir a unos 2.000 socios. La presentación
del cronograma de actos diagramado para el
esperado año del centenario tuvo lugar
anoche en el salón Enrique Rapán, con el
periodista Walter Zafarián como presentador,
el presidente del club Julio Alegre
ampliando cada uno de los eventos
anunciados, y un centenar de personas, entre
ex directivos del club, ex deportistas,
socios, allegados e invitados especiales
siguiendo con atención una ceremonia que
luego de 45 minutos concluyó con un video
que sintetizó la historia de Estudiantes,
con sus grandes conquistas futbolistas como
puntos más destacados.
Como quedó referido, el año centenario se
abrirá el 1º de enero a las 20 en el
estadio, con un gran espectáculo musical que
de acuerdo a lo prometido tendrá luz y
color. Juegos artificiales y rayo laser. Y
que servirá además para sumar juguetes que
con motivo de Reyes serán repartidos en
hospitales y hogares de la región, tras ser
reunidos en una colecta que se extenderá
desde el 27 del corriente en dependencias
del club, incluido el estadio en la noche
del referido espectáculo. Durante enero, el
12 se festejará el día Pincha en Pinamar y
el 20 en Mar del Plata. Con playas que se
vestirán de rojo y blanco, con regalos,
sorteos y futbolistas de la entidad que se
pondrán en contacto con los socios que por
esos días se encuentren visitando la costa
atlántica. En febrero habrá fútbol, con
Estudiantes-Peñarol. Será el día 5 y es
obvio que la elección recayó en el equipo
uruguayo por su pasado copero con muchísimo
en común con los albirrojos. En la
oportunidad el equipo platense presentará su
camiseta Penalty.
El programa de actos continuará el 12 de
marzo con un día de campo en el Country
Club, jornada en la cual la idea es juntar a
más de tres mil familias en el predio de
City Bell, que en la oportunidad será
escenario de actividades deportivas,
sociales y culturales. En marzo, sin fecha
confirmada, porque depende de los
compromisos del bailarín, Iñaki Urlezaga
ofrecerá su espectáculo en un escenario
especialmente instalado en el campo de golf
del Country. Para mayo, y con la
organización de la firma Penalty esta
previsto un maratón por las calles de la
ciudad de La Plata; en junio, también sin
fecha exacta aún, llegará Apo y la historia
de Estudiantes en su particular estilo; ya
en julio el estadio volverá a presentar un
show artístico cuya figura central es un
artista cuya identidad se tratará de
mantener en reserva el mayor tiempo
posible... Y ya en agosto: el 4 jugarán
Estudiantes-Palmeiras en lo que se presentó
como el partido del centenario, porque ante
los brasileños fue que el Pincha se consagró
campeón de América por primera vez; mientras
que el 6, también en el estadio 2.000 socios
de reunirán para festejar en una cena-show
los 100 años de su querido Estudiantes de La
Plata. .
Cronograma de Festejos para el Centenario
El Pincha cumplirá los 100 anos el 4 de
agosto próximo, pero la dirigencia organizó
una serie de eventos que comenzarán el 1° de
enero.
1 de enero: La apertura
del Año Centenario será en el estadio de 1 y
57, a partir de las 20, con un show musical
y de fuegos artificiales. Y se realizará una
colecta de juguetes que serán repartidos en
entidades de bien público para el día de
Reyes.
12 de enero se celebrará
el "Día Pincha Pinamar", que consistirá en
llenar de banderas rojas y blancas la ciudad
bal-nearia. Además, habrá una fiesta con los
jugadores del plantel profesional que
estarán haciendo la pretemporada en la costa
20 de enero será el turno
del "Día Pincha Mar del Plata", con
acontecimientos similares a los de Pinamar.
Y se hará una cena con todos los presidentes
de las filiales albirrojas del país y el
mundo.
5 de febrero se jugará un
amistoso contra Penarol de Montevideo, en 1
y 57, para presentar al plantel que jugará
el Clausura. Y también servirá como
lanzamiento para la nueva indumentaria
deportiva disenada por la firma brasilena
Penalty.
12 de marzo día de campo
en el Country de City Bell, con un show para
toda la familia y muchas sorpresas. Se
espera que asistan entre 2.000 y 4.000
familias pinchas.
Mes de marzo, dia a confirmar,
evento cultural y artístico de nivel
internacional con la presencia del bailarín
Inaki Urlezaga. Se montará un escenario en
el golf del Country.
25 de mayo tendrá lugar
una gran maratón por las calles de La Plata.
Podrán correr todos aquellos que quieran
participar, y habrá premios de la firma
Penalty, que organizará la competencia.
Mes de Junio, a definir dia,
Alejandro Apo ofrecerá un espectáculo
artístico sobre la historia de Estudiantes.
Contará anécdotas salientes de los 100 anos
con su particular estilo para narrar.
2 de julio el club
organizará un mega show artístico en el
estadio con bandas musicales.
4 de agosto tendrá fecha
el partido con el Palmeiras de Brasil, que
será televisado en directo para todo el país
por TyC Sports
6 de agosto cena del
centenario en el estadio, para la cual se
pondrán a la venta 2.000 tarjetas desde el
mes de marzo.